Desde el AMPA de la ikastola de mis hijas me piden que escriba un articulo para la revista que se publica cada trimestre para los padres e hijos del centro, sobre un taller en el que participé en la escuela de padres y madres, sobre como gestionar los conflictos con nuestros hijos.
Me gusto mucho el enfoque respetuoso que le dió la psicóloga que lo impartió y después de meditar sobre todo lo que se hablo allí este es el articulo, más escueto de lo que hubiera querido pero son las exigencias de espacio.
EL ARTE DE GESTIONAR CONFLICTOS EN POSITIVO
La labor más peliaguda de ser padre se nos presenta a la hora de solucionar un conflicto con nuestros hijos e hijas.
Cada uno lo hacemos llevando una mochila llena de experiencias de nuestra infancia y educación, casi siempre repleta de una visión desde el punto de vista del adulto, educación en la que las criaturas se deben a los mayores sin rechistar, son los conceptos que más pesan y tendemos a repetir.
Gracias a las charlas que hemos recibido en la escuela de madres y padres, hemos podido aprender una forma más positiva de enfocar los conflictos, empezando por ver que el conflicto no es algo negativo sino algo que nos permite crecer y avanzar en el camino de la paternidad y del crecimiento de nuestros hijos e hijas.
Una visión en la que el diálogo, la empatía, la escucha activa son los protagonistas; donde las criaturas tienen un espacio para opinar. Una visión en la que comunicamos nuestras necesidades, que casi siempre van a estar reñidas con las de nuestros hijos e hijas, y donde las necesidades de éstos son escuchadas aunque no sean compartidas; en la que negociamos, buscamos en el fondo del problema y en la que las soluciones no son cuadriculadas sino que con creatividad, mente abierta y amor hacen que el vínculo con nuestras criaturas salga más reforzado y la confianza entre ambas partes sea mayor yendo más allá de los simples castigos. Hemos de tener en cuenta que en los conflictos siempre hay un gran número de emociones que debemos aprender a gestionar para evitar situaciones irrespetuosas y negativas.
Hablo de darles a nuestras hijas e hijos un ejemplo, un lugar y unas herramientas que les permitan crecer y enfrentarse a sus propios conflictos fuera del ámbito familiar con asertividad y respeto, porque al final ,la educación positiva es eso: respeto.













