CafePoetas es un Blog sin animo de lucro donde se rinde homenaje a poetas de ayer, hoy y siempre.

6 de mayo de 2026

ABSALON






La batalla del mar no ha terminado
ni aquella pretensión que la devora
de dar al mundo redención y aurora,
convirtiendo el presente en su pasado,

y devolver la vida al olvidado
reino que determina y que atesora
el fatal cumplimiento de la hora,
cuando el mañana sea devastado.

Entonces montarás en tu caballo
y alado, en el infierno de la guerra,
derramarás tu sangre en otro tallo,

beberás de otra vid que fluye y cierra
la noche con el canto de algún gallo
que, como tú, pensó heredar la tierra.

Israel Clara

5 de mayo de 2026

RUINAS







La luz es sólo apariencia de la luz...
Acaso viento,
derrumbe.

La antigua ciudad
ya reposa bajo el agua.

Jeannette Clariond

4 de mayo de 2026

EN LA CORRIENTE





Mientras te amabas
sólo a ti mismo, no crecías.

Pero anhelaste amar y ser amado
y entonces ya
la corriente del río
se puso en movimiento.

Juan Cobos Wilkins

3 de mayo de 2026

REINO INVISIBLE









Tu reino no es visible en la distancia
porque nace de mucho más adentro,
del lugar donde Dios proclama el centro
de su mundo repleto de arrogancia.

El lugar de la muerte, que es la estancia
a la que con temor llamo y me adentro
con la esperanza absurda que el encuentro
de tu amor tenga alguna relevancia.

Llueve sin tregua y casi no me acuerdo
de la corporeidad que siempre pierdo
cuando el dolor te abraza y te regresa.

Tan sólo eres la imagen de tu sueño,
un recuerdo fugaz y tan pequeño
que el agua de la lluvia te atraviesa.

Israel Clara

2 de mayo de 2026

LOCUS AMOENUS






En las doradas cúspides del sueño,
donde la piel redobla su ternura,
donde el beso resigue tu textura
y mi cuerpo reclama a su otro dueño,

donde el deseo es huésped halagüeño
y la muesca caricia en la hendidura,
donde el tacto remonta su espesura
y la vida renace de su empeño,

donde estás tú y el labio no censura
el agravio más grande o más pequeño,
donde la ausencia siempre es la tortura

y tu presencia un bálsamo hogareño,
allí quiero morir, en la segura
tranquilidad del sueño de tu sueño.

Israel Clara

1 de mayo de 2026

LOS AMANTES POMPEYANOS





Para María Isabel Segarra


Se encontraron de pronto, sin apenas buscarse,
en un sinfín nostálgico de cuerpos sobrehumanos.
Y se reconocieron ya no amigos, ni hermanos,
sino frutos prohibidos locos por devorarse.

Es ahora que tienen miedo de separarse,
ahora que la noche los envuelve en sus manos
de ceniza y estruendos, edenes pompeyanos
que en abrazos de fuego les invita a enterrarse.

Murieron abrazados hasta el fin de los tiempos,
hasta que expertos hombres, forenses de la tierra,
los hallaron idénticos entre vestigios viejos,

ajenos a la muerte, al mar de contratiempos
que vencieron unidos en una antigua guerra
que a través de los siglos los trajo de tan lejos.

Israel Clara

30 de abril de 2026

UN AMIGO DUERME




Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. Mi otoño era un amor por tu verano.
El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares que nunca visitáramos.

Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos borra el sueño. Crees estar donde estás.
Qué triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.

Tu vivías hundido dentro de otro tú mismo, abstraído a tal punto de tu cuerpo que eras como de piedra.
Duro para el que ama es tener un retrato solamente.

Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que nunca ya retornaremos.
Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón apoyado sobre el puño.

Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba aburrido, con los ojos cerrados, con tu aliento y con tu enorme mano abiertos, y tu boca rebosante de noche...


Jean Cocteau

A UNA ESTATUA






Cesa tu voz y muere
sobre tus labios mi alegría.
No habrá palabra que en tu piel levante
ni un incierto sabor de brisa oscurecida
como el recuerdo que en mis ojos deja
el paso de tu aliento,
porque vives inmersa en tu silencio,
impenetrable a mis sentidos
y si mis manos en tu piel se posan
inclinas la cabeza,
navegas en un tiempo que escucha tu latido,
y entre sus aguas, inundándote
bajo la tersa forma de su espejo,
estás abandonada,
próxima a ser violenta permanencia,
enemiga de olvidos,
casi perdida en íntima zozobra
y sin más voluntad
que la crueldad entre tus labios muda.

Toma tu cuerpo ahora, vuelve el rostro,
mírate así, segura y desplomada
hacia un estanque donde mora el miedo,
donde sólo hay imágenes
y el cuerpo deja su cautivo duelo
para entrar en la fuente de su origen.
Verás nacer el sueño de tu cuerpo
anegando en pureza toda vida,
todo impulso negado en puro movimiento
y toda forma sostenida en puro resplandor
ya no será la flor sino su aroma,
ya no serás tú misma.

No importa entonces que de pronto mueras
y pierdas toda sombra
quedándote en escombros defendida,
si toda tú pereces,
náufraga de tu propio mar,
presa dentro de ti, vencida
como ángel que asolado por el fuego
lanzara su impotencia,
y sólo un desengaño
entre rocas de olvido y de tinieblas
dejan tus labios mudos
y la pureza inútil de tu cuerpo.

Muere, desnuda forma,
hielo que mata mi alegría,
crueldad vertida en mármol fatigado;
muere ya, y deja que contemple
la lucha de tu cuerpo con la sombra,
el debatir inútil de tus labios
contra el vacío olvido de tus ruinas,
que en ataúd o tumbas duermes
entre un querer o no de tus sentidos.

Ali Chumacero

29 de abril de 2026

INSCRIPCION PARA UNA FUENTE QUE MANA EN UN BREZAL







¡SICÓMORO, a menudo con música de abejas!
Tales tiendas querían los Patriarcas. Cubran
esas añosas ramas intactas largo tiempo
la taza pequeñita y redonda, que ampara
de las hojas caídas una piedra. y envíe,
tranquila como el hálito de un infante dormido,
primavera esas aguas frías al caminante,
con palpitar seguro y suave. Que no cese
el cono de arenita en su mudo danzar,
al fondo, como un paje de los Ellos, pues baila
ahora, tan menudo y alegre como ellos,
sin turbar a la fuente en su tersura clara.
Aquí hallarás frescor y crepúsculo y musgo,
un blando asiento y una sombra profunda y vasta.
Más árboles no busques: ni lejos los verías.
Bebe, pues, peregrino, y descansa. y si tienes
muy limpio el corazón, también podrá tu espíritu
refrigerarse, oyendo algún sonido dulce
de las brisas o las abejas murmurantes.

Samuel Taylor Coleridge

DONDE TU APARECIAS DE CRISTAL






Donde tu aparecías de cristal,
tu cuerpo de cristal tú aparecías
entre las hierbas blancas donde tú.

En la blancura inmensa de la torre,
del bosque de las rocas, de las nubes,
de los grises, los mares de los mares.

Los bosques de los bosques, el cristal
donde lo negro crece ante el altar,
donde crece el cristal ante el altar

Al que me entrego, Bronwyn, al no ser,
al no ser roca blanca ni mar gris,
ni las nubes, ni el cielo, ni la torre.

Juan Eduardo Cirlot