y la polémica surgida respecto a su conveniencia o no, creo que es normal que los cambios produzcan inquietud, cuando no rechazo. A veces, sin argumentos, simplemente nos oponemos porque sí, porque “si toda la vida ha sido así, ¿para qué cambiar?”. Pero en ocasiones el paso del tiempo demuestra lo contrario, viene a convencernos que estábamos errados en nuestra oposición, en este caso a la limitación del tráfico en el centro de Madrid.
En este mes de diciembre, cuando escribo esta columna, se han cumplido 45 años de la peatonalización de las calles de El Carmen y Preciados, que en principio se hizo en las fechas navideñas ya que la existencia de grandes almacenes y la afluencia de público dificultaban el tránsito y creaba riesgos en caso de emergencia.
La operación se repitió los años posteriores, a pesar de que los comerciantes no vieron con buenos ojos esta idea del entonces alcalde Miguel Ángel García-Lomas. En un primer momento pusieron el grito en el cielo, argumentando que perdían venta por lo complicado que era llegar en automóvil a la Puerta del Sol, sin embargo, para el 20 de noviembre de 1973 transeúntes y conductores ya se habían acostumbrado a la peatonalización, que ese día se hizo permanente y se mantiene hasta la fecha.
La más fuerte protesta a la decisión municipal viene de la oposición política, del PP (contrario a todo lo que haga la alcaldesa) pero tampoco es una novedad. Debemos recordar que el que fue alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, siendo portavoz de Alianza Popular (ahora PP), se oponía a cerrar al tráfico el Parque del Retiro… y hoy no comprenderíamos que por él circularan los automóviles o, como se hizo en tiempos, tuvieran lugar carreras automovilísticas.
Salvador Enríquez – e-mail: editor@noticiasteatrales.es
Este texto aparecerá en la columna “PENSANDO EN…” en La Hoja de Vallecas (enero de 2019)
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