

Si tuviéramos que dibujar el rastro artístico de EMJAY, habría que caminar por un zigzag donde cada una de sus eras ha significado un cambio de rumbo en su senda. Primero, convirtiéndose en una de las abanderadas del trap femenino en español con LAS MORRAS TAMBIÉN HACEN TR444P (2023). Luego, creando su propia fantasía hyperpop en me estoy volviendo loca (2025). Ahora, en su tercer placa de estudio, aterriza con la más emocional y oscura de sus facetas: Pop Pesado. Aunque desde su EP anterior, Confesiones de las que me voy a arrepentir, la tapatía usaba la guitarra como elemento conductor de su imaginario creativo, es en este álbum que su pop evoluciona hacia un sentido todavía más instrumental, más “rock”, en su definición estricta. La crudeza de su sonido hace juego con la intimidad de sus letras, donde María José se admite imperfecta y alejada de la idealizada figura de princesa pop que la industria ha construido. Momentos de soledad e introspección, pero también de fiesta y descontrol, hacen notar la ambivalencia de una artista cada vez más madura y capaz de entenderse a sí misma, con todo y sus matices. Vestigios rítmicos de jersey club aparecen en “Moreno Fantasy”, para luego dar paso al maximalismo electrónico de “atemporal” junto a Ximena Sariñana, dejando una ventana abierta también para baladas más espontáneas, del corte de “como cuesta mentir”. Aun así, quizás lo más interesante de Pop Pesado está justamente en la imposibilidad de definirlo. Entre sintetizadores mutilados y confesiones a pitch alto, EMJAY deja de preocuparse por lo que su álbum tiene que mostrar, sólo se preocupa por seguir descubriendo nuevas y variadas facetas de su música. Eso sí, nunca caminando en línea recta.