

En el argot chileno, un “flaite” suele ser una persona de malos modales, de aspecto vulgar, anclada en la marginalidad. Así que cuando dos de los principales exponentes del trap chileno, Julianno Sosa y Pablo Chill-E, titulan su álbum FLAITES X SIEMPRE, hacen algo más que lanzar 13 canciones nuevas: reivindican su esencia, su origen, su historia, sin suavizarla ni limar sus asperezas. Aquí no hay eufemismos ni disculpas: esta es una radiografía callejera que no sólo es cruda, sino que defiende su crudeza como seña de identidad. FLAITES X SIEMPRE, producido por Distobal, Kreamly, WildBear, Crakenbby, Benjaki y 19Benzz, es, ante todo, un álbum de trap. Así lo demuestra desde el saque “EL MEO KI (Intro)”. Eso sí, también hay espacio para el reggaetón lascivo y contundente de “VLONE”, “MOET”, “ESA MUJER”, “CORAZON VENENO”, “DEVUÉLVETE MA” y “SIN HABLAR DE AMOR”, así como para la experimentación electrónica de “TROPICONCE” y latina de “LA UZI”. Pero, aunque Julianno y Pablo exploren su deseo, vayan a la discoteca y jueguen con ritmos menos conocidos en su catálogo, son sus piezas esenciales, sus canciones de trap, las que funcionan como brújula y marcan el norte del proyecto. En “NO QUIERAS SER COMO YO”, los de Puente Alto, Santiago, muestran las dos caras de la vida callejera. Mientras Julianno presume de sus lujos y victorias, Pablo habla de las traiciones, dolores y amarguras que acompañan los momentos más dulces de su éxito y fama. Sobre un beat de bajos profundos y oscuros, examinan esa vida desde lados opuestos. No son muchas las canciones de trap que te invitan a darle la plata que te llegue a tu familia en vez de gastarla en placeres mundanos. “Yo sigo siendo el mismo aunque ya nada nos falte / Sigo con los mismos nunca hicimos nada aparte / El amor y lealtad los transformamos en arte”, rapea Julianno en “PROCESO”, hacia el final de FLAITES X SIEMPRE. “Pasé por mucho y nunca me quejé / Cuando no tuve a nadie molesté / Con la droga me desorienté”, responde Pablo. Ambos ponen sus principios y sus biografías sobre la mesa: los mismos que los llevaron hasta aquí, hasta la cima del trap chileno. Después de este recorrido cobran mucho más peso las metas que se enuncian en “OJALÁ”, la canción que cierra el álbum. Cuando hablan de cuidar a sus familias, de que sus amigos compren relojes caros y se liberen de todo lo que los atrapa, sentimos tanto sus aspiraciones como su dolor. Así honran sus raíces y demuestran que el título del disco es más que un eslogan: es un compromiso con todo lo que han sido y con lo que seguirán siendo. Aunque quisieran, no podrían cambiar de dónde vienen, pero al cantar su historia sí pueden cambiar su destino. De eso también se trata el trap.