Cuando Al Capone es encarcelado por evasión fiscal, deja una operación en manos de dos de sus lugartenientes: Mayer Wartel como responsable de los bares clandestinos y Carl Positan queda a cargo de las cervecerías. Sin embargo Wartel pronto se asegura de quedar como el único al cargo y pronto se le considera como el heredero aparente de Capone. Es un hipocondríaco severo y un preocupado crónico, por lo que cuando le desagradan los artículos periodísticos sobre él, personalmente se deshace del editor. Wartel encarga su arma desde cero y con materiales livianos únicos, lo que hace que Ness pueda rastrear al armero y mantenerlo bajo vigilancia. Cuando el preocupado Wartel se entera del interés de Ness, contrata al asesino a sueldo Harry Strauss para deshacerse del armero. El hecho de que su objetivo esté bajo vigilancia constante solo aumenta la emoción de matar.
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