#ValleSalvajeDámaso #regresa #muerte
Dámaso regresa de la muerte y desafía a Victoria
Una noche oscura en Valle Salvaje marca el regreso imposible de Dámaso, el hombre que todos creían muerto... excepto Mercedes, cuyo corazón vuelve a latir con fuerza al verlo vivo frente a ella. Su aparición lo cambia todo: Victoria y José Luis se quedan petrificados al reconocer al fantasma que enterraron en secreto, mientras Irene planea destruir a su propio padre y la vida de Bárbara pende de un hilo tras revelar un nombre prohibido. Traiciones ...
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#ValleSalvajeDámaso, #regresa, #muerte, #desafía, #Victoria
Dámaso regresa de la muerte y desafía a Victoria
Una noche oscura en Valle Salvaje marca el regreso imposible de Dámaso, el hombre que todos creían muerto... excepto Mercedes, cuyo corazón vuelve a latir con fuerza al verlo vivo frente a ella. Su aparición lo cambia todo: Victoria y José Luis se quedan petrificados al reconocer al fantasma que enterraron en secreto, mientras Irene planea destruir a su propio padre y la vida de Bárbara pende de un hilo tras revelar un nombre prohibido. Traiciones ...
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#ValleSalvajeDámaso, #regresa, #muerte, #desafía, #Victoria
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CortometrajesTranscripción
00:00Damaso regresa de la muerte y desafía a Victoria. Una noche oscura en Valle Salvaje
00:15marca el regreso imposible de Damaso, el hombre que todos creían muerto.
00:24Excepto Mercedes, cuyo corazón vuelve a latir con fuerza al verlo vivo frente a ella.
00:30Su aparición lo cambia todo. Victoria y José Luis se quedan petrificados al reconocer al fantasma que enterraron en secreto, mientras Irene planea destruir a su propio padre y la vida de Bárbara pende de un hilo tras revelar un nombre prohibido.
00:51Traiciones, secretos y una guerra a punto de estallar. Nada volverá a ser igual en Valle Salvaje.
01:00El aire de la noche en Valle Salvaje siempre había tenido un peso particular, una densidad cargada de secretos susurrados por el viento que barría los campos y se colaba por las rendijas de las antiguas casonas.
01:12Pero esa noche, el aire no susurraba, gritaba en silencio. Para Mercedes, el grito se materializó en la figura de un hombre recortada contra el umbral de su puerta, un fantasma tallado en carne y hueso que el tiempo y la memoria habían jurado enterrar.
01:31La luz de la lámpara de aceite danzaba sobre sus facciones, revelando arrugas que no estaban allí la última vez que lo vio, y una dureza en la mirada que hablaba de años vividos en la sombra.
01:45Pero los ojos, esos ojos oscuros e intensos, eran inconfundibles. Eran los ojos de Damaso.
01:55Soy yo, Mercedes, en cuerpo y alma, dijo él, y su voz, más grave y rasposa que el recuerdo que ella atesoraba, fue la llave que abrió una bóveda en su corazón, liberando un torrente de incredulidad, pánico y una alegría tan dolorosa que casi la hizo caer de rodillas.
02:16No, no puede ser, balbuceó ella, retrocediendo un paso, con una mano en el pecho como si intentara contener los latidos desbocados de su corazón.
02:30Tú, tú estás muerto, yo misma, yo misma vi, viste lo que querían que vieras, la interrumpió él, avanzando lentamente hacia el interior, cerrando la puerta a su espalda con una suavidad que contrastaba con la tormenta que acababa de desatar.
02:49Viste una tumba, una lápida con mi nombre, pero nunca viste mi cuerpo, porque nunca lo tuvieron.
03:04Mercedes lo miraba fijamente, recorriendo cada centímetro de su rostro, buscando la trampa, el engaño.
03:10Pero no había ninguno, era él, el olor a tierra húmeda y a cuero que siempre lo había acompañado seguía allí, bajo una capa de polvo de caminos lejanos.
03:26El pequeño lunar junto a su ceja izquierda, la forma en que su labio se curvaba ligeramente al hablar.
03:32Era Damaso, su Damaso, el hombre por cuyo amor había desafiado a su familia y por cuya muerte había llorado hasta secar su alma.
03:48¿Por qué? susurró, las lágrimas finalmente abriéndose paso. ¿Por qué ahora, después de tantos años?
03:55Porque ya no podía seguir escondido, Mercedes. Porque la mentira que nos separó está a punto de devorarlo todo, y no pienso permitir que te arrastre con ella, dijo él, su voz cargada de una determinación férrea.
04:16Se acercó a ella, pero se detuvo a un brazo de distancia, respetando el abismo de dos décadas que los separaba.
04:25Necesito tu ayuda, y para eso, necesito que por ahora nadie, absolutamente nadie, sepa que he vuelto.
04:38Para el mundo, sigo siendo un fantasma. Un fantasma que ha venido a reclamar lo que es suyo.
04:43Su petición la dejó el hada. Guardar el secreto de que el hombre que amó estaba vivo era un peso casi imposible de soportar, pero la urgencia en su mirada, la promesa de una justicia anhelada, la obligó a sentir.
04:59Se convertiría en su aliada en la sombra, la guardiana de su regreso. No sabía qué planeaba, ni contra quién, pero una parte de ella, la parte que nunca había dejado de amarlo, estaba dispuesta a seguirlo hasta el mismo infierno.
05:17La aparición de Damason no se limitó a la humilde morada de Mercedes. Como un espectro con asuntos pendientes, se movió a través de las penumbras del palacio, un lugar que conocía también como la palma de su mano.
05:33Su siguiente visita fue a Victoria. La encontró en su despacho, revisando los libros de cuentas con el ceño fruncido.
05:48Cuando él entró sin anunciarse, ella levantó la vista, irritada por la interrupción.
05:53Su irritación se transformó en un rictus de puro terror. La pluma se le cayó de los dedos, manchando de tinta un registro de cosecha.
06:09Imposible, siseó, poniéndose de pie de un salto, derribando la silla. Sus ojos, normalmente fríos y calculadores, estaban desorbitados por el pánico.
06:23Nada es imposible, Victoria, replicó Damaso con una sonrisa carente de alegría. Solo improbable.
06:34Y parece que tu suerte se ha acabado. Creíste que podías construir tu imperio sobre mis cenizas, pero las cenizas tienen la mala costumbre de volver a unirse cuando sopla el viento adecuado.
06:45Victoria, la mujer que manejaba el destino de tantos con una simple palabra, estaba sin habla.
06:59Temblaba, no de frío, sino de un miedo visceral que emergía de las profundidades de su pasado.
07:04¿Lo conocía? Sí, lo conocía muy bien, y sabía que su regreso no era una visita de cortesía.
07:18Era una sentencia. El último en recibir la visita del espectro fue José Luis. Lo encontró en las caballerizas, dando un último vistazo a los caballos antes de retirarse.
07:28El olor a paja y animal era familiar, reconfortante. Damaso se apoyó en el quicio de la puerta de un establo, observándolo en silencio.
07:45Cuando José Luis finalmente sintió su presencia y se giró, su rostro se descompuso en una máscara de incredulidad.
07:51Damaso, el nombre salió de sus labios como una exhalación, carente de fuerza. El mismo, respondió Damaso.
08:08Veo que me recuerdas. Me pregunto si también recuerdas la noche de la tormenta. La noche en que me juraste lealtad justo antes de apuñalarme por la espalda.
08:16Yo no la he olvidado. Ni un solo detalle, la reacción de José Luis fue diferente a la de Victoria.
08:30No hubo solo miedo, sino también una profunda y aplastante culpa que lo hizo encorvarse, como si el peso de 20 años de traición acabara de caer sobre sus hombros.
08:39Él también sabía lo que significaba ese regreso. El terremoto que Damaso venía a provocar tenía sus cimientos en una noche de fuego, traición y muerte.
08:57Una noche en la que todos ellos jugaron un papel, y cuyo verdadero guión solo ahora, con el regreso del protagonista al que daban por muerto, comenzaba a rebelarse.
09:06Mientras tanto, en la casa pequeña, la tensión era de una naturaleza distinta, más íntima y no menos dolorosa.
09:22Adriana no se había movido de la cabecera de la cama de Bárbara. Sostenía la mano inerte de su amiga, una mano pálida y fría que parecía pertenecer a una muñeca de porcelana.
09:31La habitación olía a enfermedad y a hierbas medicinales. Cada respiración superficial de Bárbara era un sonido atronador en el silencio.
09:43Y entonces, ocurrió de nuevo. Los labios de Bárbara se movieron, apenas un temblor, y un susurro escapó, tan débil que Adriana tuvo que acercar su oído.
09:58Leonardo, el nombre flotó en el aire, cargado de un significado que Adriana no podía descifrar, pero que le helaba la sangre.
10:09¿Por qué lo nombraba él? ¿Qué tenía que ver el prometido de Irene con el misterioso accidente que había dejado a Bárbara en ese estado?
10:21La inquietud se convirtió en una certeza oscura y pegajosa en su interior.
10:25Algo estaba terriblemente mal. Justo en ese momento, la puerta se abrió y apareció la figura imponente del marqués.
10:39Su rostro mostraba una estudiada preocupación, pero a los ojos de Adriana, era la máscara de un culpable.
10:46¿Cómo se encuentra? Preguntó, su voz un murmullo grave. La reacción de Adriana fue volcánica.
11:02Se puso de pie de un salto, interponiéndose entre él y la cama, con los ojos encendidos de una furia protectora.
11:08Fuera, espetó, su voz temblando de rabia contenida. Larguis de aquí ahora mismo. Usted es el culpable de todo esto.
11:24El marqués retrocedió, genuinamente sorprendido por la vehemencia de la joven.
11:30Adriana, no sé de qué me hablas.
11:32No me mienta, gritó ella, sin importarle ya guardar las formas. Sé que la presionaba, que la amenazaba.
11:47Bárbara me lo contaba todo. Lo que sea que le haya pasado, su nombre está escrito en ello. Así que váyase y no vuelva a acercarse a ella.
11:55Expulsado de la habitación, el marqués se quedó en el pasillo, con el rostro contraído por una emoción que no era sorpresa, sino miedo.
12:11Adriana había dado en el clavo, pero no de la forma que ella creía. Su culpa no era directa, pero era el arquitecto del escenario donde la tragedia había tenido lugar.
12:25Y ahora, con Bárbara inconsciente y Adriana convertida en una leona guardiana, los hilos de su marioneta amenazaban con enredársele en el cuello.
12:38Al mismo tiempo, en otra ala del palacio, Irene libraba su propia batalla.
12:42La culpa la carcomía desde dentro, una plaga que envenenaba cada pensamiento.
12:52Ver a su padre, don Hernando, pasear por los jardines con Leonardo, discutiendo con don Hernando los detalles de una boda que para ella se sentía como una sentencia de muerte, fue la gota que colmó el vaso.
13:04La imagen de ambos, sonrientes y satisfechos, planeando su futuro sobre la infelicidad de ella y la tragedia de Bárbara, le revolvió el estómago.
13:18Se hirguió, y una nueva y fría determinación reemplazó a la desesperación.
13:27Ya no sería la hija obediente.
13:32Ya no sería un peón en sus juegos de poder.
13:35Don Hernando, con su porte autoritario, seguía presionándola, recordándole sus deberes, la importancia de la unión de sus familias, el honor.
13:48Pero sus palabras rebotaban en el muro de la nueva resolución de Irene.
13:52Cuando Leonardo se excusó para atender un asunto, dejando a padre e hija solos, ella lo enfrentó.
14:01Se acabó, padre, dijo, su voz sorprendentemente firme.
14:07No habrá boda, don Hernando la miró con desdén.
14:13No seas ridícula, Irene. Es solo un ataque de nervios.
14:16¿Se te pasará? No. No se me pasará, insistió ella.
14:23Y si intenta obligarme, le juro que no respondo de mis actos.
14:28Hay cosas que usted no sabe.
14:33Cosas terribles sobre el hombre con el que quiere casarme, y qué cosas son esas.
14:38¿Chismes de criados? ¿Fantasías de una niña asustada?
14:41Se burló él.
14:42Irene respiró hondo, reuniendo el valor que había estado acumulando durante días.
14:51Sabía que lo que iba a decir cambiaría todo.
14:57Quizás la destruiría, pero al menos sería una destrucción elegida por ella misma.
15:01Esperó a que el capataz, que se acercaba para recibir órdenes, estuviera lo suficientemente cerca para oírla.
15:12Entonces, miró a su padre a los ojos y soltó la bomba.
15:21Estoy embarazada, dijo.
15:23Y las palabras parecieron colgar en el aire, vibrando con poder.
15:27Don Hernando palideció, el capataz se detuvo en seco, y le aseguró, padre, continuó Irene, bajando la voz a un susurro devastador, que este hijo no es de Leonardo.
15:45El silencio que siguió fue más elocuente que cualquier grito.
15:49Don Hernando la miraba como si fuera una extraña, una traidora.
15:53La humillación, la furia y la incredulidad luchaban en su rostro.
16:01Irene había detonado su bomba, y ahora solo quedaba esperar a ver la magnitud de la destrucción.
16:11Sabía que la ira de su padre sería terrible, pero por primera vez en mucho tiempo, se sentía libre.
16:16La noticia del robo de la talla de madera, una reliquia familiar de valor incalculable, se había extendido por el palacio como la pólvora, añadiendo una capa más de tensión a la ya enrarecida atmósfera.
16:32Para Victoria y José Luis, era la excusa perfecta, una distracción conveniente del fantasma que acababa de visitarlos.
16:48Discutían la posibilidad de llamar a la Guardia Civil, más como una forma de reafirmar su autoridad que por un verdadero deseo de recuperar la pieza.
16:56En el fondo, ambos sospechaban que el robo era algo más que un simple acto de delincuencia.
17:09Abajo, en las cocinas y los pasillos de servicio, el miedo tenía un rostro concreto, el de Martín.
17:15Todos sabían del desprecio que Victoria sentía por él, y un robo era la oportunidad de oro para acusarlo y deshacerse de él para siempre.
17:31La paranoia crecía, envenenando las relaciones entre los criados, que se miraban unos a otros con sospecha.
17:37Alejo, sintiéndose importante bajo la influencia de Atanasio, acorraló a Luisa junto a la lavandería.
17:52Su voz era un silbido conspirador.
17:54Sabemos que fue Tomás, y sabemos que tú lo sabes.
18:01Confiesa, Luisa, será mejor para todos.
18:04Si lo proteges, caerás con él, Luisa mantuvo la cabeza gacha, fregando una sábana con una fuerza desmedida.
18:15El miedo le atenazaba la garganta, pero la lealtad era más fuerte.
18:19No sé de qué hablas, murmuró, sin atreverse a mirarlo.
18:27Ocultaba la verdad.
18:28No solo sabía que Tomás había robado la talla, sino que ella misma le había ayudado, distrayendo al vigilante nocturno.
18:40No entendía por qué lo había hecho, solo que la desesperación en los ojos de Tomás la había convencido.
18:45Él le había asegurado que era por una buena causa, una causa justa.
18:54Ahora, esa decisión amenazaba con destruirlos a ambos.
18:58La noche avanzaba, tejiendo su red de secretos y mentiras sobre Valle Salvaje.
19:07Damaso, de vuelta en la seguridad de su escondite temporal.
19:11Una vieja cabaña de cazadores abandonada en lo profundo del bosque.
19:15Observaba el palacio a lo lejos, una mole oscura salpicada de luces parpadeantes.
19:20Cada luz era una vida que él estaba a punto de cambiar para siempre.
19:28En su mano sostenía un pequeño objeto de cuero gastado.
19:34Lo abrió.
19:35Dentro había una fotografía antigua, descolorida por el tiempo.
19:39En ella, una joven Mercedes le sonreía, sus ojos brillantes de amor y esperanza.
19:44Junto a ella, un joven Damaso le devolvía la mirada, y a su lado, un reticente José Luis y una altiva victoria completaban el cuarteto.
20:01Una imagen de un pasado que parecía idílico, pero que ocultaba la semilla de la traición.
20:06Su plan se había puesto en marcha.
20:12La revelación de su existencia a Mercedes, Victoria y José Luis era sólo el primer movimiento en una partida de ajedrez que llevaba 20 años planeando.
20:25Necesitaba un objeto que estaba dentro del palacio.
20:28Un objeto que probaba su inocencia y la culpabilidad de los que lo habían traicionado.
20:36La talla de madera, no era valiosa por su antigüedad ni por su arte, sino por lo que ocultaba en su interior.
20:46Tenía un compartimento secreto, y dentro de él, se encontraba la confesión escrita y firmada del verdadero culpable del crimen por el que Damaso fue condenado al exilio y a una muerte fingida.
20:58El incendio que costó la vida al padre de Victoria.
21:00Un incendio provocado, un asesinato a sangre fría.
21:08Tomás, su leal y joven protegido, hijo de un viejo amigo que le debía la vida, la había recuperado para él.
21:19Ahora sólo faltaba la pieza final.
21:21En la casa pequeña, Adriana, agotada, se quedó dormida en la silla junto a Bárbara.
21:27En su sueño, revivía el momento en que encontraron a su amiga, caída al pie de unas escaleras de piedra en el bosque, con un golpe en la cabeza.
21:39Pero en el sueño, la escena era diferente.
21:46No estaba sola.
21:47Una sombra se cernía sobre ella, una figura masculina.
21:53Y oía una voz, la voz de Leonardo, diciendo, lo siento.
21:59No deberías haber escuchado.
22:00La verdad la golpeó con la fuerza de un rayo.
22:29Leonardo había atacado a Bárbara.
22:32Con una determinación nacida del pánico, corrió hacia el palacio.
22:40No sabía qué iba a hacer, sólo que tenía que advertir a Irene, tenía que exponer a ese monstruo.
22:45Mientras tanto, la confrontación entre Irene y su padre había llegado a un punto de no retorno.
22:59Don Hernando, consumido por la furia, la había abofeteado.
23:03Pero Irene no lloró, se limitó a mirarlo con un frío desprecio.
23:06Pégueme todo lo que quiera, dijo.
23:12No cambiará la verdad.
23:13Y hay más.
23:14Bárbara está en esa cama por culpa de Leonardo.
23:20Lo escuchó discutiendo con el marqués.
23:23Discutían sobre un fraude, sobre unas tierras que le robaron a Damaso hace 20 años.
23:28Bárbara iba a contármelo todo.
23:35Por eso la silenció, don Hernando se quedó paralizado.
23:42El nombre de Damaso, pronunciado en voz alta después de tanto tiempo, fue como una invocación.
23:47En ese preciso instante, como si el destino hubiera decidido que el drama necesitaba más actores, Adriana irrumpió en la estancia, sin aliento.
24:05Irene, fue Leonardo, gritó, sin ver a don Hernando.
24:09Él empujó a Bárbara.
24:11Yo lo oí.
24:11Las dos revelaciones, una tras otra, crearon una fisura en la realidad de don Hernando.
24:24Todo su mundo, construido sobre cimientos de mentiras, empezaba a desmoronarse.
24:30Fue entonces cuando la tormenta perfecta se desató.
24:36Las puertas del salón principal se abrieron de par en par.
24:39Y allí, flanqueado por Mercedes a un lado y un avergonzado pero resuelto José Luis al otro, apareció Damaso.
24:50No como un fantasma, sino como un hombre de carne y hueso, con la mirada fija en su antiguo enemigo, don Hernando.
25:01Buenas noches, Hernando, dijo Damaso, su voz resonando en el salón con la autoridad de un juez.
25:09Veo que hay una fiesta y no me habéis invitado, Victoria, que había acudido al oír los gritos, se quedó petrificada en el umbral.
25:19El marqués y Leonardo, que entraban por otro lado, se toparon con la escena.
25:28El rostro de Leonardo se descompuso al ver a Adriana y a Irene juntas, y luego a Damaso.
25:33Comprendió que el juego había terminado.
25:40Tú, logró articular don Hernando.
25:42Yo, confirmó Damaso.
25:44El hombre al que le robaste todo.
25:50Mi tierra, mi nombre, la mujer que amaba, y veinte años de mi vida.
25:59El hombre al que culpaste de un incendio que tú mismo provocaste para matar al padre de Victoria y quedarte con su fortuna.
26:05Mentira, ¿estás loco? Gritó don Hernando, pero su voz carecía de convicción.
26:15¿De verdad? Replicó Damaso con calma.
26:17Sacó un fajo de papeles amarillentos del bolsillo de su chaqueta.
26:25Eran los papeles que Tomás había recuperado de la talla.
26:32Aquí tengo la confesión, escrita de puño y letra por el único testigo de tu crimen.
26:41Un testigo al que compraste y luego hiciste desaparecer.
26:44Un hombre llamado Atanasio.
26:47El nombre cayó como una piedra en un estanque.
26:52Atanasio, el mayordomo servil, el hombre de confianza, palideció y trató de escabullirse,
26:58pero se encontró con la mirada de José Luis, que le bloqueaba el paso.
27:06José Luis, finalmente, había elegido su bando.
27:10Y en cuanto a ti, Leonardo, continuó Damaso, girándose hacia el joven,
27:15cuya fachada de caballero se había desmoronado para revelar al cobarde que era.
27:22Tu pequeño fraude con las tierras del marqués está al descubierto.
27:26Y tu brutal ataque a una mujer indefensa no quedará impune.
27:29Adriana te oyó, y Bárbara, cuando despierte, confirmará tu crimen.
27:39Leonardo, atrapado, cometió un último acto desesperado.
27:43Agarró a Irene, poniéndole un cuchillo de fruta de una mesa cercana en el cuello.
27:51Nadie se mueva o la mato, gritó, con los ojos desorbitados por el pánico.
28:02Pero Irene ya no era la joven asustada.
28:08Con un movimiento rápido y sorpresivo, le clavó el codo en las costillas con todas sus fuerzas.
28:13Leonardo la soltó con un quejido de dolor, y ese fue el único instante que necesitó el capataz,
28:23que había observado todo en silencio, para abalanzarse sobre él y reducirlo con una eficacia brutal.
28:32La confesión estaba sobre la mesa.
28:35Los culpables estaban expuestos.
28:37Don Hernando, derrotado, se hundió en una silla.
28:40Su imperio de mentiras hecho ruinas a su alrededor.
28:48Victoria lo miraba con un odio puro y gélido,
28:51comprendiendo por fin que el monstruo no era el hombre al que habían exiliado,
28:55sino aquel con el que se había aliado.
29:01Los días que siguieron fueron un torbellino de cambios.
29:04La guardia civil llegó al palacio, no para investigar un simple robo,
29:08sino un asesinato de hacía 20 años y un intento de homicidio reciente.
29:16Don Hernando, Leonardo y Atanasio fueron arrestados.
29:20El marqués, cómplice del fraude, vio su reputación y su fortuna destruidas,
29:25y abandonó el valle cubierto de vergüenza.
29:27Y en medio de las ruinas del viejo orden, una nueva vida comenzó a florecer.
29:36Bárbara despertó.
29:41Su primer susurro consciente fue el nombre de Adriana, su salvadora.
29:46Su testimonio completo selló el destino de Leonardo.
29:48Irene, libre al fin del yugo de su padre y de un compromiso odiado,
29:56se enfrentó a su futuro con una nueva fortaleza.
30:03El hijo que esperaba, fruto de un amor secreto con un joven médico del pueblo,
30:08ya no era una fuente de vergüenza, sino un símbolo de su nueva independencia.
30:12Encontró el apoyo y la amistad de Mercedes y Adriana, formando un lazo inquebrantable.
30:25El robo de la talla se aclaró.
30:27Tomás y Luisa confesaron su participación, pero en lugar de un castigo,
30:32recibieron la gratitud de Damaso,
30:34quien se aseguró de que tuvieran un futuro próspero y seguro en el valle.
30:37Martín fue exonerado de toda sospecha, y Victoria, en un sorprendente acto de redención,
30:47le pidió disculpas y le ofreció el puesto de capataz principal,
30:51reconociendo su lealtad y su valía.
30:57El verdadero final feliz, sin embargo,
31:00se escribió en la colina que dominaba el valle, al atardecer.
31:03Damaso y Mercedes estaban de pie, uno junto al otro,
31:11contemplando las tierras que finalmente le habían sido devueltas.
31:18El viento soplaba suavemente,
31:20pero ya no susurraba secretos oscuros,
31:22sino promesas de paz.
31:23Han sido 20 años muy largos.
31:30Mercedes, dijo él,
31:32su voz teñida de melancolía por el tiempo perdido.
31:39Lo sé, respondió ella,
31:41deslizando su mano en la de él.
31:43El contacto fue eléctrico,
31:45familiar y nuevo al mismo tiempo.
31:47Pero ya no tenemos que mirar atrás.
31:53Solo adelante,
31:54él se volvió para mirarla.
31:56En sus ojos ya no había la dureza de un hombre consumido por la venganza,
32:00sino la calidez de un amor que había sobrevivido a la muerte,
32:03a la distancia y al tiempo.
32:09Se inclinó y la besó,
32:11un beso que no era el beso febril de la juventud,
32:13sino algo mucho más profundo.
32:15El beso de dos almas que,
32:18tras una vida de tormentas,
32:19habían encontrado por fin su hogar.
32:25El terremoto había pasado,
32:27y en la calma que le siguió,
32:28Valle Salvaje,
32:30liberado de sus fantasmas,
32:31aprendía a sanar.
32:37El sol se ponía,
32:38tiñendo el cielo de naranjas y morados,
32:41prometiendo un nuevo amanecer.
32:45Un amanecer,
32:47por primera vez en mucho tiempo,
32:49lleno de esperanza.
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