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  • hace 6 días
VALLE SALVAJE CAPÍTULO 317: El FUNERAL de Luisa REVELA el SECRETO FINAL contra José Luis y Victoria
Transcripción
00:00La tragedia que se avecina es tan brutal, tan injusta, tan absolutamente demoledora,
00:05que les advierto desde ahora. Tengan pañuelos a mano porque van a necesitarlos. Lo que veremos
00:10hoy nos destrozará el corazón en mil pedazos. Todo comienza en la madrugada más oscura que
00:16Valle Salvaje ha conocido. Es esa hora en la que el mundo parece detenerse, cuando ni siquiera los
00:22pájaros se atreven a cantar, y el silencio pesa como una losa sobre los vivos. En la sede de la
00:27Santa Hermandad, las antorchas proyectan sombras temblorosas sobre los muros de piedra húmeda,
00:33y el único sonido que se escucha es el goteo constante del agua filtrándose por las grietas
00:37del techo. Es un lugar diseñado para quebrar el espíritu humano, y esta noche, ese propósito
00:43se cumplirá de la manera más cruel posible. En la celda del fondo, la más alejada de cualquier fuente
00:49de calor, la más húmeda, la más olvidada, Luisa yace sobre un jergón que apenas merece llamarse
00:56cama. Su cuerpo, antes lleno de vida y energía, ahora está consumido por la fiebre que lleva días
01:02devorándola desde adentro. La neumonía que contrajo en estas condiciones inhumanas ha avanzado
01:07sin piedad, porque aquí no hay médicos para los pobres, no hay medicinas para los acusados de
01:12sacrilegio, no hay compasión para aquellos que el sistema ha decidido destruir. El guardia de turno,
01:18un hombre llamado Sebastián, que ha visto demasiado sufrimiento en estas paredes como para que algo lo
01:24conmueva, realiza su ronda nocturna, más por rutina, que por verdadera preocupación. Camina
01:30por el pasillo con pasos pesados, su linterna proyectando círculos de luz amarillenta sobre
01:34las celdas vacías, y las ocupadas por igual. Cuando llega a la celda de Luisa, se detiene un
01:40momento, como siempre hace. ¡Eh, muchacha! Llama con voz ronca. ¿Sigues viva ahí? Es una pregunta que hace
01:47todas las noches, más como una broma macabra, que como una verdadera preocupación. Normalmente, Luisa
01:53responde con un gemido, una tos, algún sonido que confirma que su corazón sigue latiendo. Pero esta
01:59noche, el silencio es absoluto. Sebastián frunce el seño y acerca la linterna a los barrotes.
02:05¿Muchacha? ¿Eh? ¿Te estoy hablando? Nada. Ni un movimiento, ni un sonido, ni siquiera el débil subir
02:12y bajar del pecho que indicaría respiración. El guardia siente un escalofrío que no tiene nada que
02:18ver con el frío de la noche. Ha visto muchas cosas en sus años de servicio, pero algo en este
02:23silencio es diferente. Es demasiado completo. Demasiado definitivo. Con manos que de repente
02:28tiemblan, Sebastián busca las llaves en su cinturón. Las encuentra después de lo que parece
02:33una eternidad, y la cerradura oxidada protesta cuando la abre. La puerta de la celda se abre
02:39con un chirrido que rasga el silencio como un grito. Se acerca al cuerpo inmóvil de Luisa,
02:44extiende una mano y la coloca sobre su frente. Está fría. Demasiado fría. Con creciente horror,
02:50busca el pulso en su cuello, en su muñeca, en cualquier parte. Pero no hay nada. No hay latido.
02:56No hay vida. No hay esperanza. Dios mío. Exclama retrocediendo como si hubiera tocado una serpiente
03:01venenosa. ¡Capitán! ¡Capitán! Sus gritos despiertan a la prisión entera. Otros prisioneros,
03:08arrancados de sus sueños inquietos, empiezan a preguntar qué pasa. A gritar. A golpear los barrotes de sus
03:14celdas. El caos se desata en cuestión de segundos. El capitán de la Santa Hermandad llega corriendo,
03:21todavía abotonándose la camisa, con el pelo revuelto y los ojos hinchados de sueño. Cuando
03:26ve la expresión en el rostro de Sebastián, siente cómo su estómago se hunde. ¿Qué ha pasado? Pregunta,
03:31aunque ya sabe la respuesta. La prisionera, señor. Luisa San Juan. Está... está muerta. El capitán
03:38entra a la celda y examina el cuerpo por sí mismo. Confirma lo que Sebastián ya sabía. Luisa ha
03:44muerto. En algún momento de esta noche oscura, mientras el mundo dormía, mientras nadie la
03:49observaba, mientras nadie sostenía su mano o le susurraba palabras de consuelo, Luisa exhaló su
03:54último aliento y se fue. Cierren la prisión, ordena el capitán con voz temblorosa. Nadie entra. Nadie sale
04:02hasta que yo lo autorice. Y alguien, alguien tiene que ir a avisar a la familia. Pero, ¿qué familia?
04:09Luisa era una criada sin título, sin fortuna, sin linaje. Lo único que tenía era un hijo pequeño,
04:15Evaristo, que ahora ha quedado huérfano, y un hombre que la amaba con locura, Alejo Galvez de Aguirre,
04:21que va a recibir la noticia más devastadora de su vida. Mientras los guardias corren de un lado a otro
04:27cumpliendo órdenes, nadie nota algo crucial. Debajo del jergón donde Luisa yacía, parcialmente
04:33oculto entre la paja podrida y las mantas raídas, hay un papel doblado. Un papel escrito con letra
04:38temblorosa, con palabras que costaron un esfuerzo sobrehumano a una mujer moribunda. Un papel que
04:45contiene secretos capaces de destruir a los más poderosos de Valle Salvaje. La noticia se propaga
04:50como un incendio forestal. En la casa pequeña, Pepa despierta sobresaltada por un presentimiento
04:55que no puede explicar. Ha estado soñando con su hermana, un sueño extraño en el que Luisa la
05:01abrazaba y le decía adiós con una sonrisa triste. Se sienta en la cama, con el corazón latiendo
05:06descontroladamente, y sabe, de alguna manera inexplicable, que algo terrible ha sucedido.
05:12No tiene que esperar mucho para que sus peores temores se confirmen. Escucha el galope de un caballo
05:16acercándose a toda velocidad, y luego voces, gritos, el sonido inconfundible del caos que precede
05:22a las malas noticias. Pepa se levanta de un salto y corre hacia la puerta. Afuera,
05:27encuentra a Mercedes ya despierta, envuelta en una bata, con expresión de alarma. Un mensajero de
05:33la Santa Hermandad está desmontando de su caballo, con el rostro pálido como la cera. ¿Qué ha pasado?
05:38Pregunta Mercedes con voz autoritaria. ¿Por qué viene a estas horas? El mensajero traga saliva. Sus ojos
05:44buscan a alguien específico, y cuando encuentra a Pepa parada en el umbral, siente que su tarea se vuelve
05:49mil veces más difícil. Señora, dice dirigiéndose a Mercedes, traigo noticias de la prisión. La
05:55prisionera Luisa San Juan. Ella, ella ha fallecido esta noche. El mundo se detiene, el tiempo se congela.
06:02Pepa escucha las palabras, pero su cerebro se niega a procesarlas. Fallecido. Luisa, su hermana,
06:08su confidente, su mejor amiga desde la infancia. La persona que siempre estuvo ahí para ella,
06:12que la protegió, que le enseñó a reír y a soñar, no puede ser verdad. Es imposible. Es una
06:18pesadilla de la que va a despertar en cualquier momento. No, susurra Pepa. No, no, no, no. Sus
06:25piernas ceden y habría caído al suelo si Mercedes no la hubiera sostenido. Los sollozos que emergen de
06:30su garganta son tan desgarradores, tan llenos de dolor primordial, que hacen que todos los presentes
06:36sientan un nudo en el estómago. No, mi hermana, Luisa, grita Pepa con una voz que no parece humana.
06:44Mercedes la abraza con fuerza, sintiendo cómo todo el cuerpo de la joven tiembla con la violencia de
06:50su dolor. Las lágrimas ruedan también por las mejillas de Mercedes, porque aunque intentaba
06:55mantener la compostura, esto es demasiado. Luisa era inocente. Todos lo sabían y ahora está muerta,
07:02sacrificada en el altar del orgullo de José Luis Galvez de Aguirre. En la casa grande, la noticia
07:07llega de manera diferente. Alejo está dormido en su habitación, soñando con Luisa, como hace todas
07:13las noches. En su sueño, ella está sana, sonriente, libre. Están caminando juntos por un prado lleno
07:19de flores, con el pequeño Evaristo corriendo delante de ellos. Es un sueño hermoso, un sueño de esperanza,
07:26el único refugio que Alejo tiene de la pesadilla de la realidad. Un golpe violento en su puerta lo
07:31arranca del sueño. Se incorpora desorientado, con el corazón acelerado. ¿Quién es? Pregunta con voz
07:37ronca. Alejo, soy yo, Rafael. Abre la puerta. Ahora. Hay algo en la voz de su hermano que hace
07:44que Alejo sienta un terror irracional. Se levanta y abre la puerta. Rafael está ahí, con los ojos
07:49enrojecidos, con expresión de quien está a punto de dar la peor noticia del mundo. ¿Qué pasa? Pregunta
07:55Alejo, sintiendo cómo el miedo le oprime el pecho. ¿Es Luisa? ¿Ha empeorado? Rafael no puede hablar. Las
08:02palabras se le atoran en la garganta. Simplemente niega con la cabeza. Y ese gesto es suficiente
08:07para que Alejo entienda. No, dice Alejo retrocediendo. No me digas eso. No te atrevas a decirme eso.
08:14Lo siento, hermano. Logra decir Rafael con voz quebrada. Luisa. Luisa murió esta noche. El grito
08:20que emerge de Alejo es el sonido del corazón rompiéndose. Es un aullido de dolor tan intenso
08:26que hace que todos en la casa grande se despierten. Que los criados corran asustados. Que incluso José
08:31Luis y Victoria salgan de sus habitaciones para ver qué está pasando. Alejo cae de rodillas,
08:37golpeando el suelo con los puños, arrancándose el pelo, completamente perdido en un océano de
08:42agonía. Rafael se arrodilla junto a él e intenta abrazarlo, pero Alejo lo rechaza violentamente.
08:47No, esto es mentira. Luisa no puede estar muerta. Yo la vi ayer. Ella me sonrió. Ella me dijo que todo
08:55iba a estar bien. Lo sé, hermano. Lo sé. Solloza Rafael. Pero tengo que ir a verla. Grita Alejo
09:02poniéndose de pie de un salto. Tengo que ir a la prisión. A lo mejor es un error. A lo mejor
09:07confundieron a alguien. Sale corriendo hacia los establos antes de que nadie pueda detenerlo.
09:13Monta el primer caballo que encuentra y galopa hacia la sede de la Santa Hermandad como si su vida
09:18dependiera de ello. Y en cierto sentido, así es. Porque si Luisa está realmente muerta,
09:24entonces una parte de Alejo también ha muerto. Cuando llega a la prisión, encuentra que ya hay
09:29una pequeña multitud afuera. Pepa está ahí, sostenida por Francisco y Amadeo, llorando
09:35descontroladamente. Matilde también ha llegado, junto con Atanasio. Y en la puerta, dos guardias
09:41impiden el paso a todo el mundo. ¡Déjenme entrar! Grita Alejo desmontando y corriendo hacia la puerta.
09:46Luisa. Necesito ver a Luisa. Lo siento, señor, dice uno de los guardias. Órdenes del capitán.
09:52Nadie puede entrar hasta que Alejo no lo deja terminar. Lo empuja con una fuerza que ninguno
09:57esperaba y trata de forzar su entrada. Pero el otro guardia reacciona y entre los dos logran
10:03inmovilizarlo. ¡Suéltenme! ¡Tengo que verla! ¡Luisa! ¡Luisa! Sus gritos resuenan por todo el edificio,
10:10llegando hasta la celda donde el cuerpo de Luisa yace cubierto por una sábana blanca. El capitán,
10:15que está supervisando la escena, sacude la cabeza con tristeza. ¡Déjenlo pasar! Ordena finalmente.
10:21¡Sólo a él! Los guardias sueltan a Alejo, quien casi cae al suelo, pero logra mantenerse en pie por
10:27pura fuerza de voluntad. Entra a la prisión con pasos tambaleantes, siguiendo al capitán por el
10:32pasillo que tantas veces recorrió para visitar a Luisa. Cuando llegan a la celda, el capitán se detiene
10:38y se hace a un lado. ¡Tiene cinco minutos! Dice con voz baja. ¡Lo siento, don Alejo! ¡De verdad lo
10:43siento! Alejo entra a la celda, ve la forma inmóvil bajo la sábana blanca y siente cómo las piernas le
10:49fallan. Se acerca lentamente, como si caminara sobre cristales rotos. Se arrodilla junto al cuerpo y con
10:55manos temblorosas, retira la sábana del rostro de Luisa. Lo que ve, lo destruye completamente. Luisa
11:01parece estar durmiendo. Su rostro, aunque pálido, está sereno. Ya no hay dolor en sus facciones, ya no
11:08hay sufrimiento. Hay una paz que Alejo nunca vio mientras ella estaba viva, y eso hace que todo sea
11:13mil veces más doloroso. No, susurra acariciando su mejilla fría. No, mi amor, no me hagas esto.
11:19Despierta, por favor, despierta. Pero Luisa no despierta. Nunca volverá a despertar. Nunca volverá a
11:26sonreír, a reír, a llorar. Nunca volverá a sostener a su hijo Evaristo en sus brazos. Nunca volverá a
11:32besar a Alejo, a decirle que lo ama, a planear un futuro que ahora nunca existirá. Te prometí que
11:38te sacaría de aquí, solloza a Alejo, abrazando el cuerpo sin vida. Te prometí que estaríamos juntos.
11:44Te prometí tantas cosas. El grito que suelta entonces es tan desgarrador que los guardias afuera
11:50se estremecen. Es el sonido de un hombre que ha perdido todo lo que amaba, todo por lo que vivía,
11:55todo lo que le daba sentido a su existencia. Es el sonido del amor convertido en cenizas.
12:01Pero en medio de esta tragedia hay algo que nadie ha descubierto todavía. Mientras el capitán permite
12:06que Alejo tenga su momento de despedida, uno de los guardias está limpiando la celda bajo órdenes
12:12de preparar el cuerpo para su entierro. Mueve el jergón donde Luisa dormía y entonces lo ve. Un papel
12:18doblado, parcialmente oculto, escrito con una letra que apenas se puede descifrar. Capitán, llama el
12:24guardia. He encontrado algo. El capitán se acerca y toma el papel. Lo desdobla y comienza a leer. Con
12:30cada línea, su expresión cambia de curiosidad a shock. De shock a horror. De horror a una comprensión
12:36terrible de lo que tiene entre manos. Dios mío. Murmura. Esto cambia todo. Es una carta. La última
12:43carta de Luisa. Escrita con manos temblorosas por la fiebre. Con una caligrafía que apenas se puede
12:49leer. Pero cuyas palabras son claras como el cristal más puro. Es su testamento. Su confesión final. Y su
12:56arma más poderosa contra aquellos que la condenaron a morir. Si alguien encuentra esta carta, comienza la
13:02misiva. Significa que ya no estoy en este mundo. Que la enfermedad y el abandono finalmente me han
13:07vencido. Pero antes de irme, necesito que la verdad sea conocida. Necesito que todos sepan lo que
13:14realmente pasó. Necesito que mis verdugos paguen por lo que me hicieron. La carta continúa relatando,
13:20con detalle escalofriante, cómo fue manipulada por Tomás. Un hombre de su pasado que apareció de la
13:25nada con amenazas y chantajes. Pero eso ya lo sabían algunos. Lo que nadie sabía, lo que Luisa revela por
13:31primera vez, es quién estaba detrás de Tomás. Quién lo envió. Quién pagó por sus servicios. Tomás no vino a
13:37Valle Salvaje por casualidad. Escribe Luisa. Fue enviado. Fue pagado. Y el hombre que lo contrató,
13:43fue el mismo que ahora finge preocuparse por mi destino. Don José Luis Galvez de Aguirre. El
13:49duque de Valle Salvaje. El capitán siente cómo el papel tiembla en sus manos. Esto es dinamita. Esto
13:55es una bomba que puede destruir a la familia más poderosa del valle. El duque quería deshacerse de
14:01mí. Continúa la carta. No porque yo fuera una ladrona, sino porque su hijo Alejo me ama. Y el
14:07gran don José Luis no puede permitir que su hijo se case con una simple criada. Así que ideó un plan.
14:13Traer a Tomás. Hacer que robara la talla sagrada. Y asegurarse de que yo fuera culpada. De esta
14:19manera, no tendría que mancharse las manos directamente. La justicia haría su trabajo
14:24sucio. Pero la carta no termina ahí. Hay más. Mucho más. Y no estuvo solo en esta conspiración.
14:31Victoria Salcedo, la mujer que se hace llamar duquesa, sabía todo desde el principio. Vi cómo
14:36hablaba con Tomás el día antes del robo. La escuché diciéndole que todo estaba listo. Y cuando me
14:42arrestaron, ella fue a visitarme una vez. Solo una vez. ¿Saben qué me dijo? Me dijo,
14:48deberías haberte quedado en tu lugar, criada. Ahora pagarás el precio de tu ambición. Esas
14:53fueron sus palabras exactas. Ella quería verme muerta. Ella celebró mi condena. El capitán
14:58tiene que sentarse. Las revelaciones son demasiado impactantes para procesarlas de pie. La carta
15:03continúa con instrucciones específicas. Luisa pide que Mercedes de la Vega lea esta carta.
15:08Porque ella es la única persona en el valle con el poder y la voluntad de hacer justicia. Le pide
15:14que proteja a Alejo de su propio padre. Porque José Luis es capaz de cualquier cosa para mantener su
15:20control. Y le pide que cuide de Pepa y de Evaristo, las dos personas que más amo en este mundo,
15:26además de Alejo. Hay una sección de la carta dedicada específicamente a Adriana.
15:30Querida amiga, escribe Luisa, sé que te culparás por no haber podido salvarme. Sé que te atormentarás
15:36pensando en qué podrías haber hecho diferente. Pero quiero que sepas que nada de esto es tu culpa.
15:41Tú hiciste todo lo que pudiste. Fuiste mi luz en la oscuridad de esta celda. Y por eso,
15:47te pido un último favor. No dejes que mi muerte sea en vano. Usa esta carta. Usa la verdad.
15:53Destruye a aquellos que me destruyeron. Y finalmente, hay una sección para Alejo. Esta
15:59parte está escrita con letra aún más temblorosa, como si cada palabra hubiera costado un esfuerzo
16:04sobrehumano. Mi amor, mi Alejo, si estás leyendo esto, significa que ya no estoy contigo. Lo siento
16:10tanto. Sé que prometí luchar. Que prometí no rendirme. Pero mi cuerpo ya no puede más. La fiebre me
16:16consume. El frío me penetra los huesos. Y cada respiración es una batalla que estoy perdiendo. Pero
16:22quiero que sepas algo. Estos meses contigo fueron los más felices de mi vida. Me diste algo que nunca
16:28creí merecer. Amor verdadero. Y por eso, te pido que no me sigas a la tumba. Te pido que vivas. Que
16:34seas feliz. Que encuentres a alguien que te ame tanto como yo te amé. Y que cuides de nuestro
16:39Evaristo. Enséñale a ser bueno. A ser valiente. A luchar por lo que es justo. Y cuéntale sobre su
16:46madre. Cuéntale que lo amé con todo mi corazón. Hasta mi último aliento. El capitán termina de leer
16:52con lágrimas en los ojos. Ha visto muchas cosas en su carrera. Pero esto es diferente. Esto es la
16:57confesión de una mujer inocente. Asesinada lentamente por el sistema que debería haberla
17:03protegido. ¿Qué debe hacer con esta carta? Si la entrega a las autoridades, podría significar la
17:08caída del duque más poderoso de la región. Pero también podría significar su propia destrucción.
17:14Porque los poderosos no perdonan a aquellos que los exponen. Toma una decisión. Guarda la carta en su
17:20bolsillo y sale de la celda. Cuando ve a Alejo todavía arrodillado junto al cuerpo de Luisa,
17:26se acerca con expresión seria. Don Alejo, dice en voz baja. Necesito hablar con usted. En privado.
17:32Es sobre Luisa. Es importante. Alejo levanta la vista con ojos vacíos. ¿Qué puede ser más importante
17:38que esto? Pregunta señalando el cuerpo sin vida de su amada. Esto, responde el capitán mostrándole el
17:44borde del papel. Una carta, escrita por Luisa antes de morir. Una carta que lo cambia todo.
17:50Mientras tanto, en la casa grande, José Luis Galvez de Aguirre está teniendo una mañana muy
17:56diferente. El duque se ha levantado temprano, como siempre. Se ha vestido con su ropa más elegante,
18:01como siempre. Y se ha sentado en su despacho a revisar documentos, como siempre. Pero hay algo
18:06diferente en él esta mañana. Hay una tensión en sus hombros. Una preocupación en su mirada que no puede
18:12ocultar del todo. Ha escuchado los gritos de Alejo. Ha escuchado el alboroto en la casa. Y ha enviado
18:18a Victoria a averiguar qué pasaba mientras él fingía indiferencia. Pero no es indiferente. Muy
18:23lejos de eso, cuando Victoria entra a su despacho con expresión seria, José Luis ya sabe lo que va a
18:29decir. Luisa ha muerto. Anuncia Victoria sin preámbulos. Esta noche, en la prisión. Aparentemente,
18:35la enfermedad la venció. José Luis asiente lentamente. Ya veo. Qué tragedia. Pero no hay tristeza en su voz.
18:41Hay algo más. Algo que se parece mucho al alivio. Porque con Luisa muerta, el problema de su hijo
18:47Alejo se ha resuelto solo. Ya no habrá boda vergonzosa con una criada. Ya no habrá escándalo.
18:53Ya no habrá necesidad de explicar por qué su hijo se enamoró de alguien tan por debajo de su posición.
18:59Deberíamos expresar nuestras condolencias, dice José Luis con voz calculada. Envía flores a la casa
19:04pequeña. Y asegúrate de que el funeral sea... modesto. No queremos llamar demasiado la atención.
19:10Victoria asiente. Pero hay una pregunta en sus ojos. José Luis, ¿crees que alguien sospechará?
19:16¿Sospechar qué? Interrumpe José Luis con voz cortante. No hay nada que sospechar. Luisa era una
19:21ladrona que fue arrestada por sus crímenes. Enfermó en prisión, como les pasa a muchos. Murió. Fin de la
19:27historia. ¿Pero Tomás? Tomás ha desaparecido, dice José Luis con firmeza. Y sin él, no hay nada que nos
19:34conecte con el robo. Nadie sabe que yo lo contraté. Nadie sabe que tú lo sabías. Y así debe seguir
19:40siendo. Victoria parece querer decir algo más. Pero la mirada de José Luis la silencia. Se da la
19:45vuelta y sale del despacho, dejando al duque solo con sus pensamientos. Pero José Luis no está tan
19:50tranquilo como aparenta. ¿Por qué hay algo que no puede controlar? Algo que lo mantiene despierto por
19:55las noches. ¿Qué pasará cuando Alejo descubra la verdad? Porque Alejo es su hijo, sí. Pero también es
20:02el hombre más peligroso de Valle Salvaje en este momento. Un hombre que acaba de perder todo lo que
20:07amaba. Un hombre que no tiene nada que perder. Y José Luis sabe, por experiencia propia, que no hay
20:14nadie más peligroso que alguien que no tiene nada que perder. La noticia de la carta se propaga
20:19rápidamente. En la prisión, el capitán ha mostrado la carta a Alejo. Ha visto cómo el joven la leía con
20:25manos temblorosas, cómo su expresión pasaba del dolor a la incredulidad. De la incredulidad a la
20:31furia. De la furia a algo más frío y peligroso. Mi padre, susurra Alejo con voz que no parece suya.
20:39Mi propio padre hizo esto. Eso es lo que dice la carta, confirma el capitán. Y hay más. Doña Victoria
20:45también estaba involucrada. Alejo aprieta la carta con tanta fuerza que el papel se arruga. ¿Cómo pudo?
20:51¿Cómo pudo hacerle esto a Luisa? ¿Cómo pudo hacerme esto a mí? El capitán no tiene respuesta para eso.
20:57No hay respuesta que pueda explicar la crueldad de un padre dispuesto a destruir la felicidad de su
21:02hijo por orgullo. ¿Qué va a hacer con esta carta? Pregunta el capitán cuidadosamente. Es evidencia
21:07de un crimen. Debería ser entregada a las autoridades. Las autoridades, repite Alejo con
21:13una risa amarga. ¿Las mismas autoridades que dejaron morir a Luisa en una celda inmunda? ¿Las mismas
21:20autoridades que mi padre puede comprar con un chasquido de dedos? Entonces, ¿qué propone? Alejo piensa por un
21:26momento. Su mente, nublada por el dolor hace unos minutos, ahora está clara como el cristal. El dolor
21:32sigue ahí, por supuesto, desgarrándolo por dentro. Pero también hay algo más. Un propósito. Una
21:38determinación. Una razón para seguir viviendo cuando todo lo que amaba ha muerto. Esta carta no
21:44irá a las autoridades locales. Dice finalmente. Irá a la corte. Al rey mismo si es necesario. Pero
21:50primero, necesito que alguien la vea. Alguien que pueda usar esta información de la manera correcta.
21:54¿Quién? Mercedes de la Vega. La duquesa de Miramar. Es la única persona en este valle con el poder y la
22:00voluntad de enfrentarse a mi padre. El capitán asiente. ¿Y usted? ¿Qué hará? Alejo mira una
22:06última vez el cuerpo de Luisa. Se inclina y besa suavemente su frente fría. Voy a destruir a mi
22:12padre. Dice con voz helada. Voy a hacerle pagar por cada lágrima que Luisa derramó. Por cada noche que
22:18pasó temblando de frío en esta celda. Por cada momento de terror y desesperación que él le causó.
22:24Y cuando termine con él, no quedará nada. Ni su título, ni su fortuna, ni su maldito apellido.
22:31Nada. Sale de la celda con pasos firmes. La carta de Luisa apretada contra su pecho. Afuera,
22:36Pepa sigue llorando, sostenida por los demás. Cuando ve a Alejo, corre hacia él. Alejo,
22:41¿es verdad? ¿Luisa está? Alejo la abraza con fuerza. Lo siento, Pepa. Lo siento tanto. No pude
22:48salvarla. No pude. Su voz se quiebra, pero se obliga a continuar. Pero hay algo que debes saber. Algo que
22:55cambia todo. Tu hermana dejó una carta. Y en esa carta, revela quién es el verdadero responsable de
23:01su muerte. Pepa levanta la vista, con los ojos rojos pero llenos de una nueva emoción. Esperanza
23:06de justicia. ¿Quién? Pregunta con voz temblorosa. Mi padre, José Luis Galvez de Aguirre. Él contrató a
23:13Tomás. Él orquestó todo. Y Victoria lo sabía y lo ayudó. El silencio que sigue es absoluto. Todos los
23:20presentes miran a Alejo con expresiones de shock. Matilde se lleva una mano a la boca. Atanasio aprieta
23:26los puños. Francisco y Amadeo intercambian miradas de horror. Vamos a la casa pequeña, dice Alejo
23:32finalmente. Mercedes tiene que ver esta carta. Y luego, juntos, decidiremos cómo hacer que paguen. En la casa
23:39pequeña, Mercedes recibe la noticia con la compostura de una estratega. Cuando Alejo le
23:44entrega la carta, Mercedes la lee en silencio. Su rostro impasible, pero sus ojos revelando la
23:50tormenta que se desata en su interior. Con cada línea, su determinación crece. Con cada revelación,
23:57su odio hacia José Luis y Victoria se intensifica. Siempre lo supe, dice finalmente cuando termina de
24:03leer. Siempre supe que José Luis era capaz de cualquier bajeza. Pero esto, esto supera incluso
24:09mis peores expectativas. ¿Qué hacemos? Pregunta Alejo. ¿Cómo usamos esta carta? Mercedes se pone
24:15de pie y camina hacia la ventana. Mira hacia la casa grande, ese edificio imponente que representa
24:21todo lo que odia. El poder corrompido, la arrogancia de los privilegiados, la crueldad disfrazada de
24:27nobleza. Primero, necesitamos proteger esta carta, dice con voz calculada. Es nuestra única prueba. Si
24:34José Luis descubre que existe, hará todo lo posible por destruirla. Podemos hacer copias, sugiere
24:39Atanasio. Guardarlas en diferentes lugares. Exacto, asiente Mercedes. Y luego, necesitamos aliados. No
24:46podemos enfrentarnos solos al duque de Valle Salvaje. Necesitamos a alguien con poder, con influencia,
24:52con conexiones en la corte. Damaso, dice Matilde de repente. Damaso tiene conexiones y odia a José
24:58Luis tanto como nosotros. Mercedes asiente lentamente. Tienes razón. Damaso será fundamental. Pero también
25:05necesitamos a Rafael y a Adriana. Ellos están dentro de la casa grande. Pueden vigilar los
25:09movimientos de José Luis, alertarnos si sospecha algo. Rafael ya sabe que Luisa murió, dice Alejo.
25:16Fue él quien me dio la noticia, pero no sabe nada de la carta. Entonces hay que informarle. Y a Adriana
25:21también, pero con cuidado. No sabemos quién más en la casa grande está del lado de José Luis. En ese
25:27momento, la puerta se abre y Adriana entra corriendo. Su rostro está bañado en lágrima, su respiración
25:32agitada. Me acabo de enterar, exclama. Luisa, oh Dios, Luisa, se derrumba en los brazos de Mercedes,
25:40sollozando inconsolablemente. Mercedes la sostiene con firmeza mientras intercambia una mirada significativa
25:46con Alejo. Adriana, dice Mercedes suavemente. Hay algo que debes saber. Algo que cambia todo.
25:53Cuando Adriana escucha la historia de la carta, cuando lee las palabras de Luisa con sus propios
25:57ojos, su dolor se transforma en algo diferente. Algo más duro, más frío, más peligroso. José Luis
26:04susurra con voz que no parece suya. Él hizo esto. Él mató a mi amiga. Técnicamente, no la mató
26:10directamente. Aclara Mercedes. Pero creó las condiciones para su muerte. Y eso es igual de
26:16culpable. ¿Y Victoria? ¿Ella también sabía? Según la carta, sí. Luisa la escuchó hablando con Tomás.
26:22Victoria estaba completamente involucrada. Adriana se pone de pie, limpiándose las lágrimas con furia.
26:27Esa mujer. Esa maldita mujer. Después de todo lo que ha hecho, todavía tiene el descaro de hacerse
26:33llamar mi tía. Victoria ha sido responsable de mucho más que esto. Dice Mercedes con voz sombría. La carta
26:40de Luisa solo confirma lo que ya sabíamos. No hay límite para su maldad. Adriana piensa en la
26:46carta de Isabel, todavía escondida en su habitación. Las dos cartas juntas serían devastadoras. Las dos
26:53cartas juntas podrían destruir no solo a Victoria, sino a todo el edificio corrupto que es la casa
26:58grande. Hay algo más, dice Adriana lentamente. Algo que no les he contado. Todos la miran con atención.
27:04Isabel dejó una carta antes de irse. Una carta donde confiesa su participación en los crímenes de
27:09Victoria. Los envenenamientos, los intentos de asesinato contra Pedrito. Todo. El silencio que
27:15sigue es eléctrico. ¿Tienes esa carta? Pregunta Mercedes con urgencia. Sí. ¿Está escondida en mi
27:21habitación? Entonces la necesitamos. Las dos cartas juntas son nuestra mejor arma. ¿Y qué haremos con
27:27ellas? Pregunta Alejo. ¿Las entregaremos a la Santa Hermandad Local? No, dice Mercedes con firmeza. La
27:33Santa Hermandad Local está comprada. Necesitamos ir más arriba. Mucho más arriba. ¿La corte? Pregunta Matilde.
27:39La corte. Confirma Mercedes. Enviaremos las cartas directamente al rey. Con Damaso como nuestro
27:45intermediario. Él tiene conexiones. Conoce a las personas correctas. Si logramos que estas cartas
27:50lleguen a las manos adecuadas, José Luis y Victoria estarán acabados. Mientras tanto, en la casa grande,
27:57José Luis empieza a sospechar. El duque está en su despacho cuando recibe la visita de uno de sus
28:03informantes. Un criado que trabaja en la casa pequeña y que le reporta todo lo que sucede allí.
28:08Señor, dice el informante en voz baja. Hay movimientos extraños. Mercedes de la Vega
28:13ha reunido a todos en la casa. Están hablando de algo importante, pero no he podido escuchar
28:17qué. José Luis frunce el seño. ¿Quiénes están presentes? Su hijo Alejo, la señora Matilde,
28:23el señor Atanasio, y acaba de llegar doña Adriana. El duque siente un escalofrío. Esa combinación de
28:29personas no puede significar nada bueno. Alejo devastado por la muerte de Luisa. Mercedes siempre
28:35conspirando contra él. Y ahora Adriana uniéndose al grupo. ¿Han mencionado algo sobre una carta?
28:41¿Cualquier documento? El informante piensa. Escuché algo sobre pruebas y la corte, pero no
28:46pude captar el contexto. José Luis se pone pálido. ¿Pruebas? ¿La corte? Eso solo puede significar una
28:52cosa. De alguna manera, alguien tiene evidencia de su participación en el caso de Luisa. Pero eso
28:57es imposible. Fue cuidadoso. Pagó a Tomás en efectivo. Sin testigos. No dejó rastro. A menos
29:04que... Luisa murmura para sí mismo. ¿Qué hiciste antes de morir? Se levanta de un salto y llama a
29:09Victoria. Cuando ella entra, la agarra del brazo con fuerza. Necesito que vayas a la prisión. Ahora
29:15mismo. Necesito que averigües si Luisa dejó algo antes de morir. Una carta, un documento, cualquier cosa.
29:22¿Por qué? ¿Qué está pasando? Solo hazlo. Grita José Luis con una intensidad que hace que Victoria
29:28retroceda. Victoria sale corriendo mientras José Luis camina de un lado a otro de su despacho como
29:33un animal enjaulado. Si existe una carta, si Luisa dejó algo escrito, entonces todo está perdido. Su
29:40reputación, su título, su libertad. Todo podría venirse abajo por culpa de una criada muerta. No puede
29:47permitir que eso suceda. No después de todo lo que ha sacrificado para mantener el poder. No después
29:53de tantos años construyendo su legado. Toma una decisión. Si existe una carta, tiene que encontrarla
29:59antes que nadie más. Y tiene que destruirla. Cueste lo que cueste. Llama a su mayordomo. Prepara a mis
30:06hombres de confianza. Los necesito armados y listos para actuar en cuanto yo lo ordene. ¿Qué está
30:11sucediendo, señor? Una amenaza contra esta familia. Y voy a eliminarla. Victoria llega a la prisión.
30:17Y se encuentra con una escena desoladora. La celda de Luisa está vacía. El cuerpo ya ha sido
30:23trasladado para su preparación funeraria. Pero Victoria no está ahí por el cuerpo. Está ahí
30:27por cualquier cosa que Luisa pudiera haber dejado. Capitán, dice con su voz más autoritaria. Necesito
30:33revisar la celda de la prisionera fallecida. El capitán la mira con desconfianza. ¿Con qué
30:38propósito, doña Victoria? ¿Asuntos familiares? La difunta tenía relaciones con mi familia política.
30:44Necesito asegurarme de que no haya quedado nada comprometedor. El capitán siente cómo la rabia
30:50hierve dentro de él. Esta mujer, esta criatura despiadada, tuvo un papel en la muerte de Luisa.
30:56Y ahora tiene el descaro de venir aquí buscando cubrir sus huellas. Me temo que eso no será posible,
31:02dice con voz fría. ¿Disculpe? La celda ya ha sido revisada. Todo lo que se encontró ha sido confiscado
31:08como evidencia. Victoria siente cómo el pánico se apodera de ella. ¿Evidencia? ¿Evidencia de qué?
31:13Eso es información confidencial de la Santa Hermandad. Victoria intenta mantener la compostura,
31:19pero está temblando. Capitán, le recuerdo que mi esposo es el duque de Valle Salvaje. Tiene
31:24influencia sobre esta institución. Si no coopera, si no coopero, ¿qué? Interrumpe el capitán dando un
31:30paso hacia ella. ¿Me amenazará? ¿Intentará destruirme como destruyeron a Luisa? Victoria retrocede,
31:36sin palabras. Váyase, doña Victoria, y transmita esto a su esposo. Lo que se encontró en esa celda
31:43cambiará todo, y ni todo el poder de Valle Salvaje podrá protegerlos de lo que viene. Victoria sale de
31:49la prisión con el corazón latiendo descontroladamente. Cuando regresa a la casa grande y le cuenta a José
31:55Luis lo que pasó, el duque explota en una furia que hace temblar las paredes. Maldita sea, esa criada
32:02dejó algo, y ahora está en manos de nuestros enemigos. ¿Qué hacemos? Pregunta Victoria con voz
32:07temblorosa. José Luis piensa rápidamente. Necesitamos saber qué contiene esa carta, y
32:13necesitamos interceptarla antes de que llegue a la corte. ¿Cómo? Tengo hombres, hombres dispuestos a
32:19hacer cualquier cosa por el precio correcto. Si Mercedes intenta enviar algo a la corte, mis hombres
32:25lo interceptarán. Y si ya la enviaron, José Luis aprieta los puños. Entonces tendremos que usar
32:30otros métodos. Contactos en la corte. Sobornos. Lo que sea necesario. José Luis, dice Victoria con
32:37voz que tiembla. ¿Qué decía esa carta? ¿Qué pudo haber escrito Luisa? El duque la mira con ojos fríos.
32:43La verdad, Victoria. Luisa escribió la verdad. Y si esa verdad sale a la luz. Estamos acabados. Los
32:49dos. En la casa pequeña, los preparativos avanzan rápidamente. Mercedes ha convocado a Damaso, quien
32:55llega con expresión seria pero determinada. Cuando lee la carta de Luisa, su rostro se
33:00endurece con una furia fría que todos reconocen. Siempre supe que José Luis era despreciable. Dice
33:06Damaso. Pero esto, esto es criminal. Y debe pagar. ¿Puedes hacer llegar esta carta a la corte? Pregunta
33:13Mercedes. ¿Puedo hacer más que eso? Tengo un contacto directo con el secretario del rey. Si le
33:18entrego esta carta personalmente, José Luis no podrá interceptarla. Entonces hazlo. Hoy mismo, si es posible,
33:24lo haré. Pero necesito que ustedes estén preparados. Cuando esta carta llegue a la corte,
33:29José Luis hará todo lo posible por destruirlo. Necesitan protección. La tendremos, dice Mercedes
33:35con firmeza. Y hay más. Se gira hacia Adriana. Trae la carta de Isabel. Damaso necesita llevarse
33:41ambas. Adriana asiente y sale corriendo hacia la casa grande. Pero cuando llega a su habitación y
33:47busca en el lugar donde escondió la carta, siente que el mundo se detiene. La carta no está. Revuelve todo
33:53el cuarto. Desesperada. Busca debajo de la almohada, dentro de los cajones, detrás de los muebles. Pero
33:59la carta de Isabel ha desaparecido. No. Susurra con horror. No. No puede ser. Sale corriendo de la
34:06habitación y casi choca con Victoria, quien está parada en el pasillo con una sonrisa que no llega
34:11a sus ojos. ¿Buscas algo, sobrina querida? Adriana siente cómo el terror la invade. ¿Qué hiciste? ¿Dónde está
34:18la carta? ¿Qué carta? No sé de qué hablas. Pero la expresión en el rostro de Victoria lo dice todo.
34:23Ella encontró la carta de Isabel. Y ahora tiene poder sobre Adriana. Deberías tener más cuidado
34:29con lo que escondes, dice Victoria acercándose. ¿Y con quién te alías? Mercedes de la Vega puede
34:35parecer poderosa, pero no es rival para nosotros. Nadie lo es. ¿Vas a pagar por esto? Dice Adriana con
34:42voz temblorosa de rabia. Por todo lo que has hecho. Por Pilara. Por mi padre. Por Luisa. Todo.
34:48¿Yo? Victoria se ríe. Yo no he hecho nada, querida. Todo lo que tengo son recuerdos, memorias,
34:55sospechas. Nada que pueda probarse en un tribunal. La carta de Luisa te acusa directamente. Victoria
35:01palidece por un momento, pero se recupera rápidamente. Una carta escrita por una ladrona
35:06moribunda. ¿Quién va a creerle? La corte. El rey. Todos los que vean la evidencia. Victoria
35:11entrecierra los ojos. ¿Qué evidencia? La única carta que existía era la de Isabel. Y esa ahora
35:18está en un lugar muy seguro. En cuanto a cualquier otra cosa que esa criada haya podido escribir,
35:23deja la frase sin terminar. Pero su amenaza es clara. Adriana no espera más. Sale corriendo hacia
35:28la casa pequeña, con el corazón latiendo descontroladamente. Cuando llega y explica lo que pasó,
35:33el horror se refleja en todos los rostros. Victoria tiene la carta de Isabel, dice Mercedes
35:38procesando la información. Eso es un golpe, pero no fatal. Todavía tenemos la carta de Luisa. Pero
35:44sin la carta de Isabel, no podemos probar los otros crímenes de Victoria, señala Alejo. Un
35:50problema a la vez, dice Mercedes. Primero, enviemos la carta de Luisa. Eso bastará para destruir a José
35:56Luis. Y una vez que él caiga, Victoria caerá con él. Dama su asiente. Tengo que partir ahora si quiero
36:02llegar a la corte, antes de que José Luis pueda reaccionar. Mercedes le entrega la carta de Luisa
36:07con manos solemnes. Cuídala con tu vida. Es todo lo que tenemos. Lo haré. Y cuando regrese,
36:13José Luis Galvez de Aguirre ya no será el duque de Valle Salvaje. Pero José Luis no es un hombre que
36:19se rinda fácilmente. Mientras Damaso parte hacia la corte, los espías del duque ya están alertando
36:25sobre su partida. José Luis recibe la noticia con expresión sombría. Damaso se dirige a la
36:30corte. Lleva algo consigo. Probablemente la carta. ¿Qué hacemos? Pregunta Victoria. José Luis toma una
36:37decisión que cruzará una línea de la que no hay retorno. Envía a mis hombres. Que intercepten a
36:41Damaso en el camino. Que recuperen lo que sea que lleve. Y si se resiste, deja la frase sin terminar. José Luis,
36:48dice Victoria con voz temblorosa. Estás hablando de. Estoy hablando de proteger a esta familia. De
36:54proteger nuestro legado. De proteger todo lo que hemos construido. Si para eso tengo que eliminar
37:00a un obstáculo. Que así sea. Los hombres de José Luis parten poco después. Montando caballos veloces,
37:06armados y dispuestos a todo. Damaso tiene ventaja. Pero no mucha. En el camino hacia la corte,
37:12Damaso cabalga como si su vida dependiera de ello. Y quizás así es. Lleva la carta de Luisa
37:18oculta en el interior de su abrigo. Junto a su corazón. Sabe que es un objetivo. Que José Luis
37:23hará todo lo posible por detenerlo. Pero también sabe que no puede fallar. No después de todo lo
37:29que Luisa sufrió. No después de ver cómo el poder corrupto destruyó a una mujer inocente.
37:34Cuando escucha los cascos de caballos acercándose por detrás. Siente que su corazón se acelera. Mira
37:40hacia atrás. Y ve a tres jinetes enmascarados persiguiéndolo a toda velocidad. Maldición. Murmura
37:46espoleando a su caballo. La persecución es frenética. Damaso conoce estos caminos. Pero
37:51sus perseguidores también. Zigzaguea entre los árboles. Salta sobre arroyos. Hace todo lo posible
37:57por perderlos. Pero ellos son más. Y están bien preparados. Finalmente, en un claro del bosque,
38:03lo acorralan. Tres hombres enmascarados, armados con espadas y pistolas, rodean a Damaso. Entrega la
38:10carta. Dice uno de ellos con voz grave. Y podrás irte con vida. Damaso evalúa la situación. Estás
38:16solo contra tres. No tiene posibilidades en una pelea directa. Pero rendirse significa
38:21condenar a Mercedes, a Alejo, a todos los que confiaron en él. Y si me niego, entonces morirás.
38:27Y de todos modos tomaremos la carta. Damaso piensa rápidamente. Saca la carta de su abrigo
38:32y la sostiene en alto. ¿Esto es lo que quieren? ¿Esto es por lo que José Luis está dispuesto
38:36a asesinar? No nos importa qué es. Solo queremos que desaparezca. Damaso sonríe. Entonces observen
38:43bien. Antes de que nadie pueda reaccionar, Damaso rasga la carta en pedazos y los lanza
38:48al viento. Los fragmentos de papel vuelan en todas direcciones, algunos cayendo al suelo,
38:53otros perdiéndose entre los árboles. ¡No! Grita uno de los enmascarados bajando del caballo
38:58para intentar recuperar los pedazos. En la confusión, Damaso aprovecha para escapar. Espolea a su caballo
39:05y sale galopando a toda velocidad, mientras los enmascarados intentan decidir entre perseguirlo
39:10o recoger los fragmentos de la carta. Pero lo que ninguno de ellos sabe es que Damaso es más astuto
39:15de lo que parece. La carta que rasgó era una copia falsa que había preparado precisamente para
39:20una situación así. La verdadera carta de Luisa sigue oculta, cosida en el forro de su silla de
39:26montar. Mientras tanto, en Valle Salvaje, la noticia del ataque se propaga. Un viajero que presenció la
39:33persecución desde lejos llega a la casa pequeña con noticias alarmantes. Atacaron a Don Damaso en el
39:39camino. ¡Hombres enmascarados! No sé si sobrevivió. Mercedes siente cómo el terror la invade. ¿Dónde?
39:45¿Dónde lo atacaron? En el bosque de Robles, cerca del cruce hacia la corte. Sin dudarlo,
39:50Mercedes ordena que preparen caballos. ¡Vamos a buscarlo! ¡Alejo! ¡Rafael! ¡Vengan conmigo!
39:55Yo también voy, dice Adriana. ¡No! dice Mercedes con firmeza. Tú te quedas aquí con Pepa y los demás.
40:01Si algo nos pasa, alguien tiene que continuar la lucha. Salen galopando hacia el bosque de Robles,
40:06con el corazón latiendo descontroladamente. Cuando llegan al claro, donde ocurrió el ataque,
40:12encuentran a los tres enmascarados todavía ahí, recogiendo fragmentos de papel del suelo. ¡Alto
40:17ahí! grita Rafael desenvainando su espada. Los enmascarados se giran y al ver que están superados
40:23en número, intentan huir. Pero Alejo es más rápido. Alcanza a uno de ellos y lo derriba del caballo.
40:29¿Quién te envió? grita mientras lo inmoviliza en el suelo. ¡Habla! El enmascarado intenta resistirse,
40:35pero Alejo tiene la fuerza de un hombre alimentado por la ira y el dolor. ¡Tu padre! grita
40:40finalmente el hombre. José Luis nos envió. Dijo que interceptáramos a Damaso y recuperáramos una
40:45carta. ¿Dónde está Damaso? ¿Qué le hicieron? ¡Escapó! Rompió la carta y escapó. No pudimos
40:51detenerlo. Alejo siente una mezcla de alivio y horror. Alivio porque Damaso escapó. Horror porque
40:58su propio padre ordenó este ataque. ¡Llévenselo! ordena a Rafael. Que confiese todo ante testigos.
41:04Pero cuando examina los fragmentos de papel que los enmascarados estaban recogiendo, Alejo frunce
41:09el ceño. Algo no está bien. La letra, las palabras. Esto no se parece a lo que leyó en la carta de
41:15Luisa. Esto es una copia falsa. Dice de repente. Damaso los engañó. Rompió una carta falsa para que
41:22la verdadera pudiera llegar a su destino. Mercedes examina los fragmentos y confirma la sospecha de
41:27Alejo. Tienes razón. Damaso es más astuto de lo que creíamos. La verdadera carta sigue en camino a la
41:33corte. Entonces todavía hay esperanza. Sí, pero José Luis ahora sabe que estamos actuando y será
41:39más peligroso que nunca. Regresan a Vale salvaje con el prisionero. Lo encierran en un cuarto de la
41:45casa pequeña y lo obligan a confesar todo lo que sabe. El hombre, aterrorizado ante la perspectiva
41:51de enfrentar la justicia, canta como un pájaro. José Luis nos contrató hace meses, dice temblando,
41:57para trabajo sucio, vigilancia, intimidación, a veces cosas peores. Cuando supo lo de la carta,
42:03entró en pánico. Dijo que teníamos que recuperarla a cualquier precio. ¿Qué más saben sobre las
42:09actividades del duque? Pregunta Mercedes. El hombre duda, pero la mirada de Alejo le convence de seguir
42:14hablando. Tomás, el hombre que robó la talla. José Luis lo contrató. Le pagó una fortuna para venir a
42:20Valle salvaje y asegurarse de que la criada fuera culpada. Eso ya lo sabíamos, dice Alejo. ¿Qué más?
42:27La señora Victoria también estaba involucrada. Ella ayudó a planear todo. Fue ella quien sugirió
42:32usar el pasado de Luisa como ladrona para hacer creíble la acusación. Mercedes intercambia una
42:38mirada con Adriana. Esto confirma todo lo que Luisa escribió en su carta. ¿Hay algo más? Presiona
42:44Mercedes. El hombre traga saliva. Hay rumores. Cosas que los hombres del duque susurran cuando creen que
42:50nadie los escucha. ¿Qué rumores? Que la muerte de la primera esposa del duque, doña Pilara, no fue
42:57natural. Que alguien la envenenó. Y que el duque sabe quién lo hizo y lo encubrió. El silencio que
43:02sigue es ensordecedor. Todos piensan en lo mismo. Victoria. Victoria envenenó a Pilara. Y José Luis,
43:09en lugar de entregarla a la justicia, la protegió. Probablemente porque ella sabía demasiado sobre él.
43:15Necesitamos documentar todo esto, dice Mercedes finalmente. Cada confesión, cada prueba. Cuando
43:21Damaso llegue a la corte con la carta de Luisa, tendremos mucho más que agregar. Pero en la casa
43:27grande, José Luis está preparando su última defensa. Cuando sus hombres regresan con la noticia de que
43:33fallaron, de que Damaso escapó y que uno de ellos fue capturado, el duque siente cómo su mundo se
43:38desmorona. Un prisionero, repite con voz helada. Hay un prisionero que puede conectarme con todo
43:44esto. Lo sentimos, señor. Intentamos recuperar la carta. Pero fuera, grita José Luis. Fuera de mi
43:51vista antes de que os mate yo mismo. Cuando se queda solo con Victoria, el duque se desploma en una silla.
43:56Por primera vez desde que comenzó esta pesadilla, parece un hombre derrotado. Se acabó, dice con voz
44:03vacía. Todo se acabó. José Luis, no digas eso. Todavía podemos... ¿Podemos qué? Interrumpe él con
44:09amargura. Comprar a los jueces de la corte. Sobornar al rey. No tenemos ese tipo de poder,
44:15Victoria. Nadie lo tiene. Entonces huyamos. Tomemos lo que podamos y escapemos antes de que sea
44:20demasiado tarde. José Luis la mira como si la viera por primera vez. ¿Huir? ¿Yo? ¿José Luis Galvez de
44:26Aguirre? ¿Huir como un criminal común? Prefiero morir. No digas eso. Es la verdad. He dedicado
44:32toda mi vida a este apellido, a este título, a este maldito valle. Y ahora todo se derrumba por
44:38culpa de una criada muerta y sus malditas cartas. Victoria siente cómo el desprecio de José Luis la
44:43atraviesa. ¿Él nunca la amó? Ahora lo sabe con certeza. Fue un instrumento, una aliada conveniente,
44:50nada más. Y ahora que las cosas se ponen difíciles, él está listo para abandonarla. ¿Y qué hay de mí?
44:56Pregunta con voz fría. ¿Qué será de mí cuando vengan por ti? José Luis la mira con ojos vacíos.
45:01Tú te las arreglarás. Siempre lo haces. Es la respuesta más cruel que podría haberle dado.
45:07Victoria siente cómo algo se rompe dentro de ella. Algo que había mantenido su lealtad hacia
45:12este hombre durante años. ¿Me las arreglaré? Repite con voz que gotea veneno. Tienes razón.
45:18Siempre me las arreglo. Sale del despacho con una determinación nueva. Si José Luis está dispuesto a
45:23abandonarla, entonces ella también tiene que pensar en su propia supervivencia. Y tiene una moneda de
45:28cambio valiosa. La carta de Isabel, que revela los crímenes de victoria, pero también implica a José
45:34Luis en su encubrimiento. Quizás sea hora de negociar con el enemigo. La reacción de todo el
45:40valle es unánime. Cuando la noticia de la muerte de Luisa y de la conspiración del duque se propaga,
45:46la indignación es generalizada. Los criados, los jornaleros, los habitantes comunes de Valle
45:51Salvaje, todos sienten la misma rabia. Luisa era una de ellos. Una mujer del pueblo que fue destruida
45:57por los caprichos de los poderosos. En la casa grande, los criados empiezan a negarse a servir.
46:03Eva y Amadeo, que antes obedecían cada orden con su misión, ahora miran a José Luis y Victoria con
46:08desprecio mal disimulado. Francisco, que siempre fue leal, ahora evita cruzarse con el duque.
46:15Hay un murmullo, informa el mayordomo a José Luis. Entre la servidumbre, hablan de rebelarse,
46:20de abandonar la casa. ¡Que se vayan entonces! Grita José Luis. No los necesito. No necesito a nadie.
46:27Pero es mentira. Y él lo sabe. Sin sirvientes, la casa grande es solo un edificio vacío. Sin el
46:33respeto de su gente, un duque es solo un hombre con un título hueco. Mercedes decide que es hora
46:39de la confrontación final. Con el prisionero como testigo, con la carta de Luisa en camino a la corte,
46:44y con todo Valle Salvaje del lado de los acusadores, Mercedes reúne a todos y marcha hacia la casa grande.
46:51Es hora de enfrentar a José Luis, dice con voz que no admite réplica. Cara a cara, que sepa que su
46:58tiempo se acabó. Cuando llegan a la casa grande, encuentran a José Luis esperándolos en el gran
47:02salón. Está solo, con Victoria notablemente ausente. Su expresión es una mezcla de desafío y derrota.
47:09Mercedes de la Vega, dice el duque con voz ronca. ¿Vienes a celebrar tu victoria, supongo? No vengo a
47:15celebrar nada, responde Mercedes. Vengo a exigir justicia para Luisa San Juan, una mujer inocente
47:21que murió por tu crueldad. ¿Inocente? José Luis se ríe amargamente. Era una ladrona. Tenía un pasado
47:28criminal. Un pasado que ella dejó atrás. Interviene Alejo dando un paso adelante. Un pasado que tú usaste
47:34como arma para destruirla. ¿Y por qué, padre? ¿Por qué la odiabas tanto? José Luis mira a su hijo con
47:40algo parecido al desprecio. Porque tú la amabas. Porque estabas dispuesto a manchar nuestro apellido
47:45por una criada sin linaje. Eso no podía permitirlo. Así que preferiste matarla. Yo no la maté. Ella
47:52murió de enfermedad. Una enfermedad que contrajo en la celda donde tú la pusiste. Una celda a la que
47:57fue enviada por un crimen que tú orquestaste. ¿Cómo te atreves a negar tu responsabilidad? José Luis no
48:03tiene respuesta para eso. Por primera vez en su vida, está completamente sin palabras. Tu tiempo se
48:08acabó. Dice Mercedes dando un paso adelante. La carta de Luisa está en camino a la corte. Tus
48:14propios hombres han confesado. Cuando la justicia llegue y llegará, no habrá lugar donde esconderte.
48:20¿Y qué propones? Pregunta José Luis con voz vacía. ¿Que me entregue? ¿Que confiese todo? Propongo que
48:26dejes de luchar. Que aceptes las consecuencias de tus acciones. Que, por una vez en tu miserable vida,
48:31actúes con algo de honor. José Luis se queda en silencio por un largo momento. Todos contienen la
48:36respiración, esperando su respuesta. Honor, repite finalmente con una risa amarga. ¿Qué sabes tú de
48:42honor, Mercedes? Tú, que conspiras en las sombras. Tú, que usas a otros como peones en tu juego de
48:49poder. Eres igual que yo. La única diferencia es que tú ganaste y yo perdí. No, dice Mercedes con
48:56voz firme. La diferencia es que yo nunca maté a una mujer inocente para satisfacer mi orgullo. El golpe
49:02verbal hace que José Luis retroceda. Por primera vez, hay algo parecido al remordimiento en sus ojos,
49:08pero desaparece tan rápido como apareció, reemplazado por la máscara de frialdad que ha
49:13usado toda su vida. Haz lo que tengas que hacer, dice finalmente. Ya no me importa. Pero la confrontación
49:19no ha terminado. En ese momento, Victoria entra al salón, pero no viene sola. Trae consigo un sobre
49:25que todos reconocen. La carta de Isabel. Antes de que continúen su venganza, dice Victoria con voz
49:31calculada. Hay algo que deben saber. Todos la miran con desconfianza. Esta carta, continúa Victoria
49:37sosteniendo el sobre en alto. Contiene confesiones que implican no solo a mí, sino también a José
49:42Luis. Confesiones sobre crímenes que él ayudó a encubrir. Sobre secretos que él preferiría que
49:48nunca salieran a la luz. ¿Qué estás haciendo, Victoria? Pregunta José Luis con voz peligrosa.
49:53Lo que debí haber hecho hace mucho tiempo, responde ella. Protegerme a mí misma. Se gira hacia Mercedes.
49:58Te propongo un trato. Yo te entrego esta carta. Y a cambio, ustedes me dejan ir. Me permiten
50:04abandonar Valle Salvaje antes de que llegue la justicia. ¡Victoria! Grita José Luis. No te
50:09atrevas. ¿Por qué no? Responde ella con frialdad. Tú mismo dijiste que te las arreglarías sin mí. Bueno,
50:16yo también me las arreglaré sin ti. Mercedes considera la propuesta. La carta de Isabel sería
50:21invaluable. Pero dejar escapar a Victoria, después de todo lo que ha hecho, no hay trato, dice Alejo antes
50:27de que Mercedes pueda responder. Victoria es tan culpable como mi padre. Ella sabía lo de Luisa.
50:33Ella ayudó a planear todo. No merece escapar. Entonces moriremos todos juntos, dice Victoria con
50:39una sonrisa helada. Porque si yo caigo, me aseguraré de llevarme a todos conmigo. Incluidos
50:44algunos secretos sobre ti, Adriana querida. Adriana palidece. ¿Qué puede saber Victoria sobre ella? ¿No lo
50:50adivinan? Continúa Victoria con malicia. Celo del asesinato de Antonio Gálvez de Aguirre en Madrid.
50:56Sé que fue Adriana quien lo mató. Y aunque fue en defensa propia, dudo que la corte vea la diferencia
51:01cuando presente las pruebas. El silencio que sigue es atronador. Todos miran a Adriana, que parece a
51:07punto de desmayarse. Es verdad, confiesa Adriana con voz temblorosa. Maté a Antonio Gálvez de Aguirre para
51:14salvar la vida de Pedrito. Pero fue en defensa propia. Yo... Eso no importa ahora, interrumpe
51:20Mercedes. Lo que importa es que Victoria está tratando de usar información como arma para
51:24escapar. No podemos permitirlo. Entonces, ¿qué hacemos? Pregunta Rafael. Mercedes piensa rápidamente.
51:31Victoria tiene razón en algo. Si todos los secretos salen a la luz, nadie quedará limpio. Pero eso no
51:37significa que debamos dejar que escape. Se gira hacia Victoria con determinación. Te propongo un
51:42contratrato. Entregas la carta ahora mismo. Y cuando llegue el juicio, yo personalmente
51:47testificaré que tu participación fue bajo coacción de José Luis. No te salvarás completamente. Pero la
51:53sentencia será menos severa. ¿Y si me niego? Si te niegas, la carta de Luisa bastará para condenarte.
51:59Y créeme, el testimonio de una mujer moribunda es muy poderoso ante un juez. La gente ama a los
52:05mártires. Victoria sopesa sus opciones. No son buenas. Pero la oferta de Mercedes es mejor que nada.
52:10Está bien, dice finalmente entregando la carta. Acepto. José Luis la mira con puro odio. Traidora.
52:17Llámame como quieras, responde Victoria. Al menos yo tendré una oportunidad de sobrevivir. Tú, no.
52:23La carta de Isabel revela secretos que nadie esperaba. Cuando Mercedes lee la carta en voz alta,
52:29todos escuchan horrorizados. Isabel confiesa su participación en el envenenamiento de Pilara,
52:34pero también revela algo más. Que José Luis sabía que él la vio entregar la bebida envenenada y no hizo
52:40nada. Que de hecho, fue él quien le dijo que hiciera lo que Victoria le ordenara. Así que tú
52:45también participaste en el asesinato de tu propia esposa, dice Mercedes mirando a José Luis con
52:50desprecio. Pilara, la madre de tus hijos, ¿hay algún crimen que no hayas cometido? José Luis no
52:55responde. Su silencio es su confesión. Esto se acabó, dice Mercedes finalmente. La carta de Luisa
53:02llegará a la corte. La carta de Isabel será presentada como evidencia adicional. Y cuando la
53:07justicia llegue a Valle Salvaje, tú, José Luis Gálvez de Aguirre, serás recordado como el monstruo
53:13que eras. Pero hay una última sorpresa. Justo cuando todo parece resuelto, un mensajero llega
53:18galopando con noticias urgentes. Don Damaso ha enviado un mensaje, grita entrando al salón. La
53:24carta llegó a la corte. El rey ha sido informado. La guardia real está en camino para arrestar al duque.
53:29Un suspiro colectivo de alivio recorre la habitación. Lo lograron. Después de tanto sufrimiento,
53:35después de tanta injusticia, finalmente lo lograron. Pero José Luis no está dispuesto a rendirse sin
53:41luchar. Mientras todos celebran, él saca una pistola oculta y apunta hacia Mercedes.
53:46Si voy a caer, dice con voz de mente. No caeré solo. Todo sucede en cámara lenta. José Luis aprieta
53:53el gatillo. Alejo se lanza hacia Mercedes para protegerla. El disparo resuena por toda la casa
53:58grande. Pero no es Mercedes quien cae. Es Victoria. En el último momento, sin que nadie supiera por qué,
54:04Victoria se interpuso entre la bala y Mercedes. El impacto la derriba al suelo, con una mancha roja
54:09expandiéndose por su pecho. ¡Victoria! Susurra José Luis con horror. ¿Por qué? Porque Victoria tose
54:16sangre. Porque al menos quiero morir. Con algo de dignidad. Son sus últimas palabras. Sus ojos se
54:22cierran y su cuerpo se queda inmóvil. El caos estalla. Varios hombres se lanzan sobre José Luis y lo
54:28desarman. El duque no se resiste. Mira el cuerpo de Victoria con expresión vacía, como si finalmente
54:34comprendiera el monstruo en que se había convertido. Horas después, la Guardia Real llega a Valle
54:40Salvaje. José Luis es arrestado y llevado encadenado hacia la corte para enfrentar juicio
54:45por múltiples crímenes. Conspiración, asesinato, obstrucción de la justicia. La pena será severa,
54:52probablemente la muerte. Victoria es enterrada en una ceremonia privada. A pesar de todos sus crímenes,
54:57su último acto de sacrificio sorprendió a todos. Quizás, en el fondo, había algo de humanidad en
55:03ella. Quizás su muerte fue la única manera de redimirse. Luisa también es enterrada,
55:08pero su funeral es muy diferente. Todo valle salvaje acude a despedirla. Criados, jornaleros,
55:14nobles, todos se unen para honrar a la mujer que se convirtió en símbolo de la injusticia del sistema.
55:20Alejo camina al frente del cortejo fúnebre, sosteniendo al pequeño Evaristo en sus brazos. Sus
55:25lágrimas caen silenciosamente mientras despide a la mujer que amó con todo su corazón. Te prometo,
55:31susurra ante su tumba, que tu muerte no será en vano. Que valle salvaje será un lugar mejor por lo
55:37que sufriste. Y que nuestro hijo crecerá sabiendo que su madre fue la persona más valiente y noble
55:42que jamás existió. Mercedes toma el control de la casa grande, no como dueña, sino como administradora
55:49temporal hasta que se decida el futuro de las propiedades. Con José Luis arrestado y Victoria
55:54muerta, el legado de los Galvez de Aguirre está en ruinas. Pero de las ruinas puede surgir algo nuevo,
56:00algo mejor, algo construido sobre la justicia en lugar de la tiranía, sobre el amor en lugar del
56:05odio, sobre la verdad en lugar de las mentiras. Rafael y Adriana permanecen en valle salvaje,
56:12comprometidos a reconstruir lo que sus padres destruyeron. Su hijo Nonato será el heredero de un
56:17nuevo valle salvaje, uno donde el apellido no determine el valor de una persona, donde los
56:23criados sean tratados con dignidad, donde la justicia sea real y no un juego de los poderosos.
56:29Pepa continúa trabajando en la casa pequeña, ahora como una mujer libre de cargas. El dolor por la
56:35pérdida de su hermana nunca desaparecerá completamente, pero con el tiempo aprenderá a
56:40vivir con él y un día, quizás, encontrará su propia felicidad. Alejo jura nunca volver a amar a nadie,
56:47como amó a Luisa, pero también jura vivir por su memoria, criar a Evaristo como el hombre que ella
56:53hubiera querido y asegurarse de que la historia de Luisa San Juan nunca sea olvidada. Y en algún
56:59lugar, en un lugar que nadie conoce, Damaso regresa victorioso. Su misión fue un éxito. La carta llegó a
57:06la corte, la justicia fue servida y Valle Salvaje finalmente tiene la oportunidad de empezar de nuevo.
57:12Y ahí lo tienen, queridos espectadores. El capítulo más devastador, más emotivo,
57:17más absolutamente desgarrador de toda la historia de Valle Salvaje. ¿Pueden creer todo lo que pasó?
57:23Luisa murió, pero su muerte no fue en vano. Su carta fue el arma que finalmente destruyó a José
57:29Luis y Victoria. Su sacrificio fue lo que permitió que la verdad saliera a la luz. José Luis fue arrestado
57:35y enfrentará la justicia por sus crímenes. El hombre que se creía intocable, el duque todopoderoso
57:40de Valle Salvaje, terminó encadenado como un criminal común. ¿Se merecía otro destino? Del 0 al 10,
57:47¿qué calificación le dan a la justicia que finalmente llegó? Victoria murió, pero de una
57:51manera que nadie esperaba. ¿Se sacrificó para salvar a Mercedes, su enemiga mortal? ¿Fue un acto de
57:57redención? ¿O simplemente su última manera de controlar su propio destino? Déjenme saber qué piensan
58:03en los comentarios. Y Alejo, pobre Alejo, quedó destrozado. Perdió al amor de su vida, pero también se
58:10convirtió en el padre del pequeño Evaristo. ¿Creen que podrá encontrar la felicidad algún día? ¿O
58:15vivirá para siempre bajo la sombra de lo que perdió? ¿Qué les pareció la revelación de la
58:19carta de Luisa? ¿Qué les pareció cómo Damaso engañó a los atacantes con la carta falsa? ¿Y qué
58:25piensan del acto final de Victoria, sacrificándose por Mercedes? Quiero leer todas sus opiniones en los
58:30comentarios. Díganme, ¿qué fue lo que más los impactó de este capítulo? ¿Qué escena los hizo llorar más? ¿Qué
58:36momento los llenó de esperanza? ¿Qué revelación no vieron venir? Y si les gustó este resumen, no
58:42olviden darle like y suscribirse al canal, para no perderse ningún detalle de lo que viene en
58:46Valle Salvaje. Porque aunque este capítulo cerró muchas tramas, todavía quedan preguntas por responder.
58:52¿Qué pasará con el juicio de José Luis? ¿Cómo será el nuevo Valle Salvaje bajo la administración de
58:57Mercedes? ¿Podrá Alejo superar la pérdida de Luisa? Nos vemos en el próximo episodio,
59:02donde descubriremos cómo Valle Salvaje comienza a reconstruirse de las cenizas. Hasta la próxima,
59:08queridos espectadores. Y recuerden, en Valle Salvaje, la verdad siempre sale a la luz,
59:14aunque a veces cueste la vida de los más inocentes.
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