No hay nada mejor que los encuentros de lectura sabiendo del poder de los relatos para mirar la vida a través de ellos. Y siempre me sorprenden los pequeños lectores en estos encuentros.
Nos entusiasmamos Mariví, Teresa y yo en hacer estos encuentros a modo de «tribu lectora» pasadas las navidades con el grupo de alumnos y alumnas de 3º de Primaria de Tere. Andaba yo trabajando las maravillosas conexiones entre la literatura y la filosofía con Ellen Duthie y me cuadró el universo para hacer esto sí o sí.
Se nos cayó el cielo encima con el fallecimiento de Tere en diciembre. Un pozo, una inmensa oscuridad e incomprensión que aún nos cuesta creer. Su recuerdo siempre es para mí alegría, sonrisas, entusiasmo, chispitas en los ojos… lo que me llena aún de más ganas para hacer de estos encuentros algo muy especial con su presencia inevitable, querida, inmensa.
Mi propósito es dar a conocer a un autor y su obra. Adentrarnos en la literatura a través del mundo de las preguntas que conduzcan a conversaciones jugosas y a dilemas vitales. Los niños y niñas quieren saber del mundo y hablar de ello. Sentirse escuchados y participar en conversaciones que son poco habituales.
Todo está preparado con el cariño inmenso de las maestras y maestros del cole.
Me gusta hacer conexiones con todo el grupo con algunos juegos que nos hacen poner conciencia en que somos grupo y así es como vamos a lograr el ambiente y los aprendizajes: juntos.
Aquí no se trata de dar las mejores opiniones particulares o sobresalir por encima de otros o mantenerse oculto para que otros resuelvan, sino de construir en común los sentidos de la lectura, los pálpitos de las incertidumbres o las experiencias vividas a las que nos conduzcan las historias. Todos vamos a participar sin presiones porque no vamos a jugar a dar «respuestas correctas».
Vamos a preguntarnos y a conversar sobre muchos temas al hilo de la lectura mirando estos temas o dilemas desde todas las perspectivas posibles. Y es esencial para esto tener buenos libros entre las manos.
Mi elección ha sido William Steig: una apuesta segura con cualquiera de sus libros.
La lectura en voz alta es clave y cuando la historia es redonda, la atención es plena.
«Doctor De Soto dentista de animales» fue nuestra historia. Nos condujo por conversaciones sobre los dilemas morales para ayudar o sobre la condición de los prejuicios, de nuestro carácter o de nuestra familia para tomar decisiones. Y finalizamos haciendo una «colección de preguntas» sobre la historia.
Disfrutamos muchísimo. Son geniales. Pronto tendremos el próximo encuentro y recogeré sus opiniones para contaros.
Así lo contaron en el blog Bibliotina de la biblioteca del Colegio Donoso Cortés de Cáceres.











































