Javier Sotomayor voló sobre la varilla. / granma.cu
Javier Sotomayor voló sobre la varilla. / granma.cu

Crónica de una hazaña

El día en que Cuba tocó el cielo en Barcelona 1992


Mi trabajo anterior terminó así: “Los lectores seguramente recuerdan que la mejor actuación de Cuba en unos Juegos Olímpicos no ocurrió en un año terminado en seis. Aquella hazaña fue como para pellizcarse. Y no quiero privarme de volver a escribir sobre ella…”.

Me imagino que también a la mayoría de los lectores de BOHEMIA les interese volverse a sumergir –o, en el caso de los más jóvenes, hacerlo por primera vez– en la proeza de Cuba en los de Barcelona 1992: ¡14 medallas de oro y quinto lugar por países!

Claro, hubo más: se conquistaron también seis de plata y 11 de bronce (total de 31 preseas) que colocaron a nuestro país entre gigantes, y por encima de otros muchos.

Pero si algo definió la cita fue el sonido seco y contundente de los guantes cubanos. El boxeo, otra vez, marcó el ritmo de la gloria: siete títulos, la mitad exacta del oro nacional.

Héctor Milián: invencible en la lucha greco. / cubadebate.cu

Una cosecha que parecía imposible y, sin embargo, fue real. Desde el ligero Rogelio Marcelo hasta el gigante Roberto Balado, pasando por la elegancia técnica de Félix Savón –quien iniciaba allí su trilogía dorada–, el ring fue territorio cubano, por mencionar algunos de los medallistas, antes de dejar al final el listado completo.

Y mientras los puños escribían historia, otros escenarios no se quedaban atrás. En la pista, Javier Sotomayor volaba por encima de la varilla desafiando las leyes de la gravedad, confirmando que su reino estaba en las alturas. Muy cerca, en el círculo de lanzamiento, Maritza Martén hacía girar el disco con precisión de destino cumplido.

La lucha también aportó su firmeza: Héctor Milián en la grecorromana y Alejandro Puerto en la libre demostraron que la fuerza, cuando se combina con inteligencia, es invencible. En el tatami, Odalis Revé abrió caminos dorados para el judo cubano.

Hubo dos equipos que llevaron la emoción al límite: el béisbol, pasión nacional, y las espectaculares Morenas del Caribe en el voleibol femenino, que empezaban a tejer su leyenda olímpica con hilos de oro.

Las medallas de plata llegaron confirmando la profundidad. Desde el relevo 4×400 metros, que corrió desbordando voluntad, hasta figuras del boxeo, la esgrima, el judo y las pesas. Era la señal de que no se trataba de una actuación aislada, sino de un sistema deportivo sólido, capaz de competir al más alto nivel en múltiples disciplinas.

Y los bronces –11 en total– completaron el retrato de una delegación extraordinaria. La corredora Ana Fidelia Quirot, la saltadora Ioamnet Quintero o la judoca Driulis González se inscribieron en la memoria colectiva, demostrando cómo estar entre los mejores del mundo también es victoria.

Quizás uno de los datos más reveladores no esté en el color de las medallas, sino en su amplitud: de 192 atletas, 146 se ubicaron entre los 8 primeros. En los Juegos más concurridos y exigentes hasta ese momento, Cuba no solo brilló: compitió con dignidad en cada escenario.

La actuación tuvo raíces profundas. Más del 80 por ciento de los atletas provenía del sistema de Juegos Escolares, prueba de que el talento se cultiva desde la base. Detrás de cada resultado, una idea sostenida durante años: el deporte como derecho, cultura, camino colectivo.

La tabla final lo confirmó todo. Cuba estaba ahí, quinta en el mundo, con sus 14 de oro, 6 de plata y 11 de bronce, en un podio dominado por potencias: Comunidad de Estados Independientes (antiguas repúblicas de la Unión Soviética), Estados Unidos, Alemania y China. No fue una casualidad, sino la consecuencia de un proyecto, de una voluntad, de una manera de entender el deporte.

Barcelona 1992 no fue solo una competencia. Resultó una afirmación. Una de esas páginas que no envejecen: cada vez que se releen, vuelven a latir.

Y sí, vale la pena volver a escribir sobre ella.

Los nombres de la historia

ORO (14):

Boxeo (7): Rogelio Marcelo (división de los 48 kilogramos), Joel Casamayor (54), Héctor Vinent (63.5), Juan Carlos Lemus (71), Ariel Hernández (75), Félix Savón (91) y Roberto Balado (más de 91), quien falleció, en muy lamentable accidente de tránsito, en el año 1994.

Atletismo (2): Maritza Martén (lanzamiento del disco), Javier Sotomayor (salto de altura).

Lucha (2): Héctor Milián (grecorromana/división de los 100 kilogramos), Alejandro Puerto (libre/57 kg.).

Judo (1): Odalis Revé (66 kg.)

Béisbol.

Voleibol femenino.

PLATAS (6):

Relevo masculino 4×400 (Lázaro Martínez, Héctor Herrera, Norberto Téllez, Roberto Hernández), Raúl González (Boxeo/51 kg.), Juan Hernández Sierra (Boxeo/67 kg.), Equipo masculino de florete (Elvis Gregory, Guillermo Betancourt, Óscar García, Tulio Díaz, Hermenegildo García), Pablo Lara (Levantamiento de pesas/75 kg.), Estela Rodríguez (Judo/72 kg.).

BRONCE (11):

Wilber Sánchez (lucha greco/48 kg.), Juan Luis Marén (lucha greco/62 kg.), Lázaro Reinoso (lucha libre/62), Ana Fidelia Quirot (atletismo/800 metros), Ioamnet Quintero (atletismo/salto de altura), Roberto Moya (atletismo/disco), Relevo masculino de 4×100 (Andrés Simón, Joel Lamela, Joel Isasi, Jorge Luis Aguilera), Amarilis Savón (judo/48 kg.), Driulis González (judo/56 kg.), Israel Hernández (judo/65 kg.), Elvis Gregory (esgrima/florete).

La hazaña por deportes

Boxeo (7-2-0=9), atletismo (2-1-4=7), judo (1-1-3=5), lucha grecorromana (1-0-2=3), lucha libre (1-0-1=2), béisbol (1-0-0=1), voleibol (1-0-0=1), esgrima (0-1-1=2), levantamiento de pesas (0-1-0=1).

***

Otras veces he escrito que la hazaña de Cuba en Barcelona 1992 es como para pellizcarse. Hoy tampoco quiero dejar de hacerlo, porque aún asombra…

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