Llevo guardando los dibujos de los niños desde que empezaron a saber coger y utilizar el lápiz. Cuando eran más pequeños con un A-4 hacían garabatos, después daban rienda suelta a su imaginación y más tarde buscábamos dibujos en Google, lo imprimíamos y a colorear.
El ritual de buscar e imprimir, sobre todo verles como observaban la impresora cuando salía el papel, era una experiencia para no olvidar.
Mi manía de guardar todo, me hace tener todavía muchos de los que hicieron mis hijos.
Las carpetas de plástico donde tenía guardados los dibujos, ya estaban muy gorditas, por eso me decidí a forrar unos archivadores.
Saqué telitas del fondo de armario y no me costó mucho hacer la elección.
Para Adhara una loneta super colorida.
Para Gael, un panel de vehículos antiguos.
Y las telas con motivos musicales, para Julio, uno de los músicos de la familia, para que guarde todas sus partituras.
















































