La historia recordará a la pianista y compositora Alicia de Larrocha -nacida en Barcelona, España, el 23 de mayo de 1923- como uno de los músicos españoles más importantes e influyentes de todos los tiempos. Ganadora de múltiples premios Grammy y Edison, Alicia de Larrocha fue una niña prodigio que, desde los tres años, estudió con el talentoso pianista catalán Frank Marshall. Dio su primer concierto público a los seis años, en 1929, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla. Un año más tarde comenzó a componer sus propias obras y, aunque nunca interpretó sus composiciones en público, las legó en su testamento para que se hicieran públicas tras su muerte. Alicia De Larrocha se labró su reputación como una de las pianistas de concierto más destacadas del mundo interpretando obras de grandes compositores españoles como Manuel de Falla, Enrique Granados, Isaac Albéniz y Federico Mompou. Era famosa por su baja estatura, menos de un metro y medio, y por sus manos pequeñas, lo que suponía una desventaja para un pianista, pero que superó gracias a su largo quinto dedo y a su gran alcance entre el pulgar y el índice. Su reputación se basa tanto en sus actuaciones como en su vasto catálogo de grabaciones, que se remontan a 1954. En 2018, se publicó una caja de 41 CD, Complete Decca Recordings, que reúne muchas de sus grabaciones más queridas. A los 81 años, sufrió una caída que le rompió la cadera y la artista nunca se recuperó del todo de la intervención quirúrgica. Murió en el hospital de su Barcelona natal en 2009 a la edad de 86 años.