En esto del cine está todo inventado hace
décadas. Siempre quedan cosas interesantes por decir aunque es casi imposible
que otro no las haya dicho ya antes. Y casi siempre mejor. Por suerte, queda
todavía un grupo de cineastas con una mirada muy personal que orbita
normalmente fuera de los circuitos comerciales. Ahí están directores como David Lynch, Yorgos Lanthimos, Denis Villeneuve, Lars Von
Trier o Darren Aronofsky.
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sábado, 10 de febrero de 2018
sábado, 16 de diciembre de 2017
Star Wars, Episodio VIII: Los últimos Jedi
Toca hablar del octavo episodio de Star Wars, la mítica saga creada hace 40 años por un George Lucas que ya no está a los mandos.
jueves, 4 de febrero de 2016
El renacido (The revenant)
¿Puede ganar Alejandro González Iñárritu los Oscars a mejor director y mejor película dos años consecutivos? A no ser que George Miller y Mad Max se crucen en su camino, todo parece indicar que así podría ser.
Tras sorprender a propios y extraños con Birdman, parece que su nuevo proyecto va a cosechar todavía más elogios y premios. A mí me ha convencido, y me parece una de las mejores películas de los últimos tiempos. Lo digo ya de primeras, para que quede claro. No puedo ponerle ninguna pega a The Revenant. Puede que la historia no sea gran cosa; el argumento se puede resumir fácilmente en una línea, pero la puesta en escena es de quitarse el sombrero. Estamos ante un director en constante evolución cuyo estilo va mutando hacia no se sabe dónde. Poco importa si por el camino nos regala películas como la que nos ocupa.
En The revenant, Iñárritu adapta la novela de Michael Punke basada en la odisea real de Hugh Glass, un hombre en busca de supervivencia y venganza. Iñárritu parece contagiarse del espíritu del mejor Terrence Malick y su particular visión de la relación entre hombre y naturaleza. Su película no huye de los grandes paisajes ni de las reflexiones sobre la comunión del hombre con su creador a través de la naturaleza, pero evita los largos monólogos y las voces en off. Hay poesía visual y emociones a flor de piel, pero nunca cae en la pedantería en la que Malick suele caer en sus últimas producciones. Iñárritu se ciñe a la historia y la narra de la mejor manera posible.
No puedo poner ninguna objeción al apartado técnico del film, la verdad. Hay escenas escalofriantes, como la del ataque del oso, que se quedan grabadas a fuego en el espectador. Iñárritu no ha inventado nada, y películas de un hombre intentando sobrevivir en la naturaleza hemos visto ya muchas, pero pocas tan bellas, honestas y brutales como The revenant. Pocas veces hemos visto la tecnología al servicio de la historia de una forma tan perfecta, tanto que los efectos digitales (que los hay) no parecen tales: todo es perfectamente creíble en esta dura historia de supervivencia. 

¿Qué decir de Leonardo DiCaprio? El chico guapete de Titanic hace mucho que dejó de ser únicamente una cara bonita y es un señor actor como la copa de un pino. De los mejores de su generación. Ya lo viene demostrando con soberbias actuaciones en películas como Revolutionary road, Infiltrados o El lobo de Wall Street. Aquí está simplemente perfecto en el personaje más sufrido de toda su carrera. Supongo que el rodaje debió de ser un verdadero calvario para todo el equipo, pero especialmentepara DiCaprio. No olvidemos que se rodó con luz natural (gran trabajo del siempre excelente Emmanuel Lubezki, habitual director de fotografía de Inárritu) durante 80 extenuantes días a lo largo de 9 meses en parajes helados. El Oscar de este año ya tiene dueño.
No solamente DiCaprio está deslumbrante, también Tom Hardy ofrece un auténtico tour de force interpretativo. Impagables ambas interpretaciones de estos dos grandes actores. Siempre apuesto por la versión original, pero en este caso es especialmente recomendable. No es que tengan complejas líneas de diálogo, simplemente ocurre que la mimetización con sus personajes es total. La vocalización, los acentos y los movimientos de ambos actores son totalmente verosímiles. Incluso me gustó un actor que últimamente aparece mucho y casi nunca para bien: Domhnall Gleeson.
The revenant ofrece un magnífico espectáculo visual y vital, una película emocionante y cruda como la vida misma.
domingo, 27 de diciembre de 2015
Ex machina
Ex-machina es la primera película como director de Alex Garland, un tipo que hasta ahora se había dedicado sobre todo a la escritura de guiones como 28 días después o Sunshine (ambas de Patrick Doyle). En su primera película como director, Garland opta por un sugerente relato sobre inteligencia artificial.
Garland no se ha dejado seducir por los efectos especiales ni intenta empatar visualmente al espectador, su relato de ciencia ficción se centra en los personajes. No estamos ante un film de acción sino ante un drama con tintes de ciencia ficción, puede que alguno de sus personajes no sea humano pero eso no significa que no tenga sentimientos. Reconozco que el tema de la inteligencia artificial me fascina desde que vi Blade runner de crío.
Garland usa un estilo narrativo y visual bastante austero, tiene una buena historia entre manos y sabe cómo contarla. Nada de montajes desordenados ni continuos viajes en el tiempo, ni tampoco voces en off para contarnos lo que se es incapaz de expresar. Garland consigue meternos en la historia mostrándonos elementos que nos son conocidos. No es casual que la empresa del personaje de Oscar Isaac, Blue book, sea un motor de búsqueda con bastantes similitudes con Google. El personaje de Nathan es un genio de la programación pero dista mucho de ser un humano perfecto por mucho que haya creado la máquina perfecta. Sin embargo, ¿una máquina perfecta sólo lo es cuando hace aquello para lo que ha sido diseñada ? Conocer algo no es sentirlo, ahí radica buena parte de la sustancia del film, hay que experimentar y vivir para sentirse vivo.
El personaje de Ava emparenta con los robots de Asimov, el HAL 9000 de 2001 o los replicantes de Blade runner. Todo clásicos de la ciencia ficción y la inteligencia artificial. Es más, Garland usa el Test de Alan Turing (considerado el padre de la programación y descifrador de Enigma que inspiró recientemente la película The imitation game) y también usado en Blade runner para plantearnos su interesante propuesta. Garland no innova nada respecto a la temática de la inteligencia artificial, sí es una propuesta visualmente novedosa (a pesar de su sencillez) pero no va más allá de Asimov o Philip K. Dick. ¿Cual es la prueba definida de que estamos realmente ante una inteligencia artificial y no una initación? HAL no quería morir y las máquinas de Ex-machina quieren vivir entre los humanos, son enfoque distintos ante un mismo debate. Garland deja hablar a sus personajes y va tejiendo una red de relaciones entre ellos. Las sesiones entre Ava, el robot, y el joven programador que debe evaluarla le sirven a Garland para teorizar sobre la importancia de la sexualidad o el aparente caos de la existencia. Estamos ante un film algo más complejo que lo habitual, una ciencia ficción sesuda que exige al espectador estar atento a los casi imperceptibles cambios que cada diálogo aporta a la trama. Ninguna línea de diálogo es superflua ni ningún plano está incluido sin motivo. Garland tiene muy claro qué nos quería mostrar.
Garland sabe mantener el ritmo del film, va modulando la información que ofrece al espectador y nos va seduciendo con su historia. Puede que hacia el final la cosa se acelere demasiado y el guión sea un poquito tramposo pero mantiene el respeto por la inteligencia del espectador, cosa que no ocurre siempre. El único problema es que el espectador incluye desde el principio que el film va a intentar sorprenderle, que le están tendiendo una trampa aunque no sepamos cómo ni cuándo caeremos en ella.
Ex-machina se ve con agrado y el interés no decae. El tipo promete.
lunes, 21 de diciembre de 2015
Star wars: El despertar de la fuerza
Ya he visto Star Wars: El despertar de la fuerza. Este episodio VII ha sido dirigido por J.J. Abrams, experto en revitalizar franquicias ajenas.
Como era de esperar, la venta de Lucasfilms a Disney fue lo mejor que George Lucas podía haber hecho. No solamente le reportó una buena cantidad de dinero que le aseguró un retiro dorado, sino que lo apartó del control de la saga que él mismo creó. El despertar de la fuerza mejora lo mostrado por George Lucas en la trilogía inmediatamente anterior ( esos decepcionantes episodios I, II y III). J.J. Abrams ha sido respetuoso con la trilogía original y no ha destrozado el legado que ha heredado. Es más, ha sido lo suficientemente hábil como para agradar a los que crecimos con la trilogía original y atraer a nuevas generaciones de fans.
Este séptimo episodio es una más que digna continuación de la saga galáctica más famosa de la historia. Por una vez, la secuela está a la altura. Algo que Lucas no fue capaz de hacer. En sus precuelas, Lucas se embarcó en la azarosa tarea de contarnos la caída de la república y la conversión de Anakin Skywalker en Darth Vader. Misión muy loable pero que se vio lastrada por su empeño en empatar al espectador con los efectos digitales y por unos guiones bastante mejorables. Quizás Abrams haya sido menos ambicioso y tal cosa no podemos catalogarla como un error, más bien todo lo contrario.
Lo mejor que se puede decir que este Despertar de la fuerza es que es un film muy entretenido. Nada de aburridas disertaciones sobre la república o intrigas políticas. Los amantes de la saga la disfrutarán desde el principio. Abrams ha sido respetuoso con la trilogía original (quizás demasiado) y llena su cinta de multiples guiños y referencias. Por primera vez uno tiene la sensación de volver al universo Star Wars y no a una imitación digitalizada. Abrams enlaza directamente con la trilogía original y se olvida de personajes y acontecimientos mostrados en los episodios I, II y III. Mejor así.
Yo pasé un rato estupendo desde que mis hijos se pusieron de pie en la sala de cine cuando sonó la eterna partitura de John Williams. El film se toma su tiempo para presentar a los nuevos personajes pero luego es un torbellino de aventuras muy superior a las tres películas anteriores. Abrams es fiel a su estilo pero se adapta a las constantes de Star Wars. Su estilo visual es algo vertiginoso a veces pero las escenas se pueden seguir y sus peleas no marean nunca. Abrams actualiza la franquicia sin traicionar la saga original y sin dejarse seducir por el lado oscuro de los efectos especiales (algo en lo que sí cayó George Lucas). Nada de mundos y personajes totalmente digitalizados que no resultaban creíbles. Buena parte del film transcurre en desiertos y bosques que resultan verosímiles.
Pero no olvidemos una cosa importante de Star wars: no deja de ser un drama familiar con reminiscencias de tragedia griega. Bajo toda esa parafernalia de ciencia ficción y pseudo religión barata de los Jedi, subyace una historia de padres contra hijos y hermanos separados. El hijo debe matar a su padre para arreglar las cosas, creándose así un complejo de Edipo interstelar. Todo esto se nos mostró en la mejor película de la saga: El imperio contraataca. Que es la mejor simplemente debido a que con ella descubrimos que Star Wars no era solamente naves espaciales y espadas láser. Star wars versa sobre secretos del pasado y problemas heredados de padres a hijos. De todo ello tenemos de sobra en esta nueva entrega. Bravo por Abrams por tenerlo tan claro y por conseguir engancharnos una vez más a este galáctico drama familiar. Es cierto que repite esquemas de sobra conocidos y no innova, pero su film funciona.
Abrams es consciente de lo que se traía entre manos y sabe introducir a los personajes de sobra conocidos por todos. Me gustaron mucho las apariciones de Han Solo, Chewbacca o la princesa Leia. No pude evitar sentirme que, como dice Han Solo, estaba otra vez en casa. Ese Halcón Milenario que vuelva a surcar los cielos es todo un bálsamo para cualquiera que creciera viendo las películas originales. El film gana enteros cuando Harrison Ford aparece en pantalla. Su Han Solo es lo mejor del film. Su relación con Chewbacca está muy bien definida y las escenas con Carrie Fisher están a la altura de lo esperado. De acuerdo que el tiempo pasa para todos y quizás alguno de los personajes clásicos deberían tener más minutos en pantalla. Disney no parece dispuesta a mostrar todas sus cartas todavía y deja varios cabos sueltos que espero que desarrolle de forma satisfactoria en las siguientes entregas.
Como era de esperar, la venta de Lucasfilms a Disney fue lo mejor que George Lucas podía haber hecho. No solamente le reportó una buena cantidad de dinero que le aseguró un retiro dorado, sino que lo apartó del control de la saga que él mismo creó. El despertar de la fuerza mejora lo mostrado por George Lucas en la trilogía inmediatamente anterior ( esos decepcionantes episodios I, II y III). J.J. Abrams ha sido respetuoso con la trilogía original y no ha destrozado el legado que ha heredado. Es más, ha sido lo suficientemente hábil como para agradar a los que crecimos con la trilogía original y atraer a nuevas generaciones de fans.
Este séptimo episodio es una más que digna continuación de la saga galáctica más famosa de la historia. Por una vez, la secuela está a la altura. Algo que Lucas no fue capaz de hacer. En sus precuelas, Lucas se embarcó en la azarosa tarea de contarnos la caída de la república y la conversión de Anakin Skywalker en Darth Vader. Misión muy loable pero que se vio lastrada por su empeño en empatar al espectador con los efectos digitales y por unos guiones bastante mejorables. Quizás Abrams haya sido menos ambicioso y tal cosa no podemos catalogarla como un error, más bien todo lo contrario.
Lo mejor que se puede decir que este Despertar de la fuerza es que es un film muy entretenido. Nada de aburridas disertaciones sobre la república o intrigas políticas. Los amantes de la saga la disfrutarán desde el principio. Abrams ha sido respetuoso con la trilogía original (quizás demasiado) y llena su cinta de multiples guiños y referencias. Por primera vez uno tiene la sensación de volver al universo Star Wars y no a una imitación digitalizada. Abrams enlaza directamente con la trilogía original y se olvida de personajes y acontecimientos mostrados en los episodios I, II y III. Mejor así.
Yo pasé un rato estupendo desde que mis hijos se pusieron de pie en la sala de cine cuando sonó la eterna partitura de John Williams. El film se toma su tiempo para presentar a los nuevos personajes pero luego es un torbellino de aventuras muy superior a las tres películas anteriores. Abrams es fiel a su estilo pero se adapta a las constantes de Star Wars. Su estilo visual es algo vertiginoso a veces pero las escenas se pueden seguir y sus peleas no marean nunca. Abrams actualiza la franquicia sin traicionar la saga original y sin dejarse seducir por el lado oscuro de los efectos especiales (algo en lo que sí cayó George Lucas). Nada de mundos y personajes totalmente digitalizados que no resultaban creíbles. Buena parte del film transcurre en desiertos y bosques que resultan verosímiles.
Pero no olvidemos una cosa importante de Star wars: no deja de ser un drama familiar con reminiscencias de tragedia griega. Bajo toda esa parafernalia de ciencia ficción y pseudo religión barata de los Jedi, subyace una historia de padres contra hijos y hermanos separados. El hijo debe matar a su padre para arreglar las cosas, creándose así un complejo de Edipo interstelar. Todo esto se nos mostró en la mejor película de la saga: El imperio contraataca. Que es la mejor simplemente debido a que con ella descubrimos que Star Wars no era solamente naves espaciales y espadas láser. Star wars versa sobre secretos del pasado y problemas heredados de padres a hijos. De todo ello tenemos de sobra en esta nueva entrega. Bravo por Abrams por tenerlo tan claro y por conseguir engancharnos una vez más a este galáctico drama familiar. Es cierto que repite esquemas de sobra conocidos y no innova, pero su film funciona.
Abrams es consciente de lo que se traía entre manos y sabe introducir a los personajes de sobra conocidos por todos. Me gustaron mucho las apariciones de Han Solo, Chewbacca o la princesa Leia. No pude evitar sentirme que, como dice Han Solo, estaba otra vez en casa. Ese Halcón Milenario que vuelva a surcar los cielos es todo un bálsamo para cualquiera que creciera viendo las películas originales. El film gana enteros cuando Harrison Ford aparece en pantalla. Su Han Solo es lo mejor del film. Su relación con Chewbacca está muy bien definida y las escenas con Carrie Fisher están a la altura de lo esperado. De acuerdo que el tiempo pasa para todos y quizás alguno de los personajes clásicos deberían tener más minutos en pantalla. Disney no parece dispuesta a mostrar todas sus cartas todavía y deja varios cabos sueltos que espero que desarrolle de forma satisfactoria en las siguientes entregas.
Vayamos ahora a los aspectos negativos. Abrams homenajea a la trilogía original y plaga su film de multitud de guiños, pero no innova y peca de poco original. El Despertar de la fuerza tiene demasiadas similitudes argumenta les con La guerra de las galaxias, el film original de 1977. Incluso parece un remake encubierto demasiadas veces. Parece como si Disney no hubiera arriesgado y hubiera apostado por lo seguro. Sirva como ejemplo de la poca inventiva del guión las enormes similitudes entre la nueva arma definitiva de los villanos con las míticas estrellas de la muerte. No solamente son muy parecidas en forma sino que tienen casi el mismo punto débil. La de ahora es más grande y ahí se acaba toda innovación. Lo flipo, ¿es que nadie se dio cuenta?. La verdad, me sentí bastante defraudado en este punto.
De los personajes nuevos me quedo con Rey, me parece un personaje fantástico, por fin una auténtica heroína en Star Wars. La elección de Daisy Ridley me parece todo un acierto, esta joven actriz me entusiasmó y me parece que las escenas con Harrison Ford son todo un relevo generacional. La introducción de Finn (John Boyega) me parece muy original así como muy acertada la mención a la alienación que toda dictadura impone a los ciudadanos. Finn ni siquiera tiene un nombre, qué mayor alienación que no tener un nombre. Al principio me parecía algo cargante con sus dudas y sus miedos pero es un personaje que gana enteros conforme avanza el film. El personaje de Poe Dameron (Oscar Isaac) me parece que está poco desarrollado en esta película. Veremos si da más juego en las siguientes entregas.
Vayamos a otro punto clave que se salda de forma decepcionante. Era imposible crear un villano a la altura de Darh Vader, no lo estuvieron Dath Maul ni el varón Dooku (por mucho Christopher Lee que lo interpretara), ni el digital coronel Grievous. Aquí Abrams nos muestra un villano, Kylo Ren, que está lleno de dudas y rabia. Todavía es muy joven y no es un villano de una pieza. Todo se andará. Más parece un friki imitador de Darth Vader que un villano de pura raza. La verdad es que no me gusta nada la máscara del personaje ni el actor Adam Driver, me parece que no da la talla. Puede ser otro error de casting como lo fue Hayden Christensen como Anakin Skywalker. No olvidemos que tanto Kylo Ren como Darth Vader son esbirros del verdadero malvado de la función. Aquí es el Supremo Líder Snoke, personaje digital basado en los movimientos del siempre eficiente Andy Serkis (Gollum, King kong). La verdad es que Snoke me convenció bastante poco, el emperador Palpatine me pareció en su día mucho más aterrador. Sin embargo el mayor fallo de reparto me parece el del joven Domhnall Gleeson (Ex Machina, Una cuestión de tiempo), está fatal como general Hux, no hay quien se lo crea. Su speech ante las tropas me pareció lo peor del film con diferencia.
Resumiendo, Star wars es puro cine de evasión y entretenimiento. Como tal hemos de entenderlo y no debemos exigirle nada más. Cierto que podrían haber innovado bastante más y Disney ha sido una vez más muy conservadora y ha ido a lo seguro. Con hacernos pasar un buen rato volviendo a sentirnos como cuando éramos críos nos deberíamos sentir más que satisfechos. A pesar de todos sus fallos, que los tiene, yo la disfruté mucho y mis hijos todavía más.
De los personajes nuevos me quedo con Rey, me parece un personaje fantástico, por fin una auténtica heroína en Star Wars. La elección de Daisy Ridley me parece todo un acierto, esta joven actriz me entusiasmó y me parece que las escenas con Harrison Ford son todo un relevo generacional. La introducción de Finn (John Boyega) me parece muy original así como muy acertada la mención a la alienación que toda dictadura impone a los ciudadanos. Finn ni siquiera tiene un nombre, qué mayor alienación que no tener un nombre. Al principio me parecía algo cargante con sus dudas y sus miedos pero es un personaje que gana enteros conforme avanza el film. El personaje de Poe Dameron (Oscar Isaac) me parece que está poco desarrollado en esta película. Veremos si da más juego en las siguientes entregas.
Vayamos a otro punto clave que se salda de forma decepcionante. Era imposible crear un villano a la altura de Darh Vader, no lo estuvieron Dath Maul ni el varón Dooku (por mucho Christopher Lee que lo interpretara), ni el digital coronel Grievous. Aquí Abrams nos muestra un villano, Kylo Ren, que está lleno de dudas y rabia. Todavía es muy joven y no es un villano de una pieza. Todo se andará. Más parece un friki imitador de Darth Vader que un villano de pura raza. La verdad es que no me gusta nada la máscara del personaje ni el actor Adam Driver, me parece que no da la talla. Puede ser otro error de casting como lo fue Hayden Christensen como Anakin Skywalker. No olvidemos que tanto Kylo Ren como Darth Vader son esbirros del verdadero malvado de la función. Aquí es el Supremo Líder Snoke, personaje digital basado en los movimientos del siempre eficiente Andy Serkis (Gollum, King kong). La verdad es que Snoke me convenció bastante poco, el emperador Palpatine me pareció en su día mucho más aterrador. Sin embargo el mayor fallo de reparto me parece el del joven Domhnall Gleeson (Ex Machina, Una cuestión de tiempo), está fatal como general Hux, no hay quien se lo crea. Su speech ante las tropas me pareció lo peor del film con diferencia.
Resumiendo, Star wars es puro cine de evasión y entretenimiento. Como tal hemos de entenderlo y no debemos exigirle nada más. Cierto que podrían haber innovado bastante más y Disney ha sido una vez más muy conservadora y ha ido a lo seguro. Con hacernos pasar un buen rato volviendo a sentirnos como cuando éramos críos nos deberíamos sentir más que satisfechos. A pesar de todos sus fallos, que los tiene, yo la disfruté mucho y mis hijos todavía más.
miércoles, 11 de marzo de 2015
Invencible (Unbroken)
La segunda película como directora de Angelina Jolie narra la increíble historia real de Louis Samperini, un hombre que vivió la gloria de las olimpiadas al cautiverio a manos de los japoneses pasando por un naufragio en el Pacífico.
Lamentablemente, la película de Jolie no está a la altura de la epopeya vivida por Samperini. A Jolie le faltan tablas y personalidad para embarcarse en un proyecto así. A su falta de personalidad tras la cámara debemos sumar un guión en que han colaborado demasiadas manos, hasta los hermanos Coen han estado involucrados aunque no se note en nada su sello personal. El problema del guión es que es demasiado plano y sin matices. No consigue que empaticemos con los secundarios, resultando un retrato de personajes bastante pobre, hay secundarios que parece que van a tener cierta relevancia pero luego desaparecen sin motivo y sin dejar huella emocional alguna en el espectador. No se desarrolla la relación de Zamperini con su hermano ni con sus compañeros de cautiverio. El guión se limita a dejar clara la ascendencia italiana para definir al personaje como si con eso bastara. El guión se ha centrado en la gesta y no ha sabido plasmar las relaciones humanas. Le falta ese toque de emoción que es necesario en toda historia de este tipo.
Unbroken parece un cruce entre Kon-tiki y Feliz Navidad Mr Lawrence. Una excepcional historia contada de forma rutinaria. Jolie se dedica a rodar de forma anodina y sin nada original que aportar. Su estilo me recordó al de estas últimas películas de Clint Eastwood como en El intercambio (en la que trabajó Jolie) o Banderas de nuestros padres. Ni la excelente fotografía de Roger Deakins ni la música de Alexandre Desplat consiguen evitar el naufragio del film pasada la hora de metraje. El tramo final se hace pesado y repetitivo. Jolie no consigue emocionar al espectador por mucho que lo intente, más bien le aburre. Tampoco el inexpresivo actor Jack O'Connell contribuye mucho a que nos identifiquemos con su personaje. Tampoco creo que esté conseguido el tratamiento del villano interpretado por la estrella del pop nipón Takamasa Ishihara. No entendí la curiosa relación con el sargento entre preso y carcelero.
Quizás esta película haya llegado demasiado tarde, incluso para Samperini que murió poco antes del estreno a los 97 años, y ya hemos visto demasiadas películas de este estilo.
Mención aparte merece un clímax del film bastante lamentable, la típica escena en la que el preso demuestra su superioridad ante su carcelero. Solo faltaba que el resto de presos le aplaudieran para tener la típica escena de exaltación del patriotismo yanki. Un recurso que pretende emocionar y poner en pie al púbico y a mí me provocó vergüenza ajena. Soy así.
Fallida. Me entristece pensar lo que esta historia podría haber sido en manos de un director más experimentado.
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