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martes, 15 de mayo de 2018

Gorrión rojo (Red sparrow)


Es muy difícil empezar una carrera como director con dos decepciones mayores que las que supusieron los dos primeros trabajos de Francis Lawrence. Ni Constantine ni la horrible Soy leyenda me dejaron un buen sabor de boca, es más, ambas merecen estar por méritos propios entre las 10 adaptaciones de ciencia ficción más decepcionantes de la historia. 

domingo, 14 de enero de 2018

EL INSTANTE MÁS OSCURO (The darkest hour)



Permitidme que me explaye. Soy fan acérimo de Gary Oldman desde que lo descubrí bajo toneladas de maquillaje en el Drácula de Bram Stoker, esa manierista interpretación del mito vampírico que ha sido la última gran película de Coppola. 

domingo, 12 de febrero de 2017

Moonlight


Moonlight es la historia de un aprendizaje. Y aprender no es más que imitar y repetir lo que hacen los que nos rodean. Así aceptamos las pautas de conducta de los demás y ello nos permite integrarnos en la sociedad a la vez que definimos nuestra propia personalidad.  Moonlight va de eso, de intentar encajar en el Miami humeante de crack de los años 80 y 90.
Nacido en una familia desestructurada y en un  entorno hostil de droga y violencia,  el niño Chiron se recluirá en sí mismo ante las adversidades de la vida. Todo el mundo lleva una máscara y parece actuar de forma competitiva y violenta, pero Chiron no es así. Juan (Mahershala Ali) un narcotraficante de poca monta, cree verse reflejado en este joven chico, le protegerá y será un ejemplo para Chiron. Pero nada las figuras paternas no son perfectas, ni mucho menos, en la vida real. Ya de adolescente Chiron se convierte en objetivo fácil de abusones. Chiron no encuentra su sitio en esta jungla urbana, no tiene unos referentes paternos válidos y debe buscar su propio camino en solitario. También aprenderá que los golpes más dolorosos vienen siempre de los que más te quieren.
Chiron acaba aceptando (a base de golpes y sangre) su falso rol de macho alfa en la sociedad. Ya convertido en adulto, Chiron vive detrás de una máscara, un apodo y una masa de músculos. Chiron decide mutilar sus sentimientos para sobrevivir. Pero su verdadero yo sigue enterrado dentro de sí mismo y pugnando por salir a través de los sueños recurrentes de su infancia. Al final, la infancia es nuestra única patria verdadera, esa que nunca nos abandona, para bien o para mal.
Moonlight es un film intimista. Barry Jenkins nos recuerda con Moonlight a Boyhood, aunque su recorrido vital de un muchacho me resultó más doloroso. Esta vez el protagonista es interpretado por tres actores distintos (Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes), todos bastante creíbles. Jenkins consigue transmitir la lucha interior de personaje pero no logra, quizás no lo busque, emocionarnos. Como espectador, su historia me resultó algo distante. Estamos ante un film valiente y bien facturado pero que no busca la lágrima fácil pero tampoco traspasa la pantalla. No dudo de las buenas intenciones de Barry Jenkins ni de su innegable identificación con el personaje de Chiron, pero su film me dejó algo frío.
Del resto de intérpretes, me quedo con la excelente interpretación de Naomie Harris, muy alejada de su personaje de Moneypenny en la saga de 007 y firme candidata al Oscar. Así mismo Moonlight supone la confirmación de la cantante Janelle Monàe como una actriz solvente tras su personaje en Figuras ocultas.
Lo dicho, buena película sobre lo que supone madurar pero que no me acabó de emocionar, quizás no fuera ése su propósito.
6

martes, 7 de febrero de 2017

Figuras ocultas (Hidden Figures)

La carrera espacial de los Estados Unidos contra la Unión Soviética fue parte esencial de la guerra fría. Ambas superpotencias agudizaron sus ingenios en una carrera para controlar el espacio. Pensemos que en aquella época sin ordenadores todos los cálculos se hacían a mano, por personas de carne y hueso. La carrera espacial es el entorno ideal para ubicar a las tres mujeres protagonistas, que existieron realmente se convirtieron en auténticos ejemplos de superación.

Figuras ocultas es una buena película. Así de claro. Una historia bien narrada, sin estridencias ni moderneces innecesarias por el para mí desconocido Theodore Melfi. Ni siquiera se permite una voz en off ni un flashback. Nada de todo ello es necesario si la historia tiene miga, y Figuras ocultas la tiene. No es un film innovador ni de autor pero es una buena película con una atractiva historia. Pudiera parecer que esta historia es algo del pasado, como si ya no quedaran derechos civiles por los que luchar y ya todo estuviera conseguido. Podríamos pensar que el racismo es una cosa olvidada ya que un afroamericano ha estado durante ocho años en la Casa Blanca. Pero nada más lejos de la realidad. Estos días las asociaciones por los derechos civiles han vuelto a la calle gracias a las reformas que el nuevo presidente Trump pretende llevar a cabo. La conquista por los derechos civiles ha sido un tortuoso camino con no pocos contratiempos y retrocesos. Aún queda mucho camino pero es innegable que mucho se ha avanzado desde el lejano 1961 en el que se sitúa esta película.

Figuras ocultas viene a reivindicar la figura de las mujeres de color que trabajaban como calculadoras en la NASA. No solamente eran mujeres, además eran de color. Lo tenían todo para ser discriminadas pero finalmente se hicieron un hueco. Fue un proceso no exento de decepciones y fracasos pero valía la pena. Ya desde la primera escena nos damos cuenta que el tono de Figuras ocultas no es nunca trágico, no estamos ante un drama racial tipo El color púrpura, sino que Figuras ocultas se sitúa más cerca de la comedia. Una comedia inteligente que busca la sonrisa y la complicidad del espectador. Quizás a muchos resulte chocante tomarse a la ligera un tema tan duro como la segregación racial pero el film se beneficia bastante de este tono de distendida comedia. Al final, el humor es un arma de doble filo. La ridiculización que de los racistas se hace en este film me pareció muy refrescante y necesaria. 

El reparto cumple así como la ambientación y un guión amable que evita los aspectos más escabrosos. El mensaje del film es optimista. Las cosas parecían que iban a mejor en 1962, pero el 1963 mataron al presidente Kennedy (cuya imagen parece dominar casi cada escena desde los retratos) poco más tarde su hermano Bobby y Martin Luther King corrieron la misma suerte. Y luego vino la guerra de Vietnam. Contratiempos que marcaron la convulsa década de los 60 pero no evitaron que las libertades se fueran conquistando gracias al tesón de personas como las tres protagonistas. Como bien dice el personaje más politizado del film, las libertades no se regalan, hay que ganárselas.

La terna protagonista resulta de lo más creíble, tanto Taraji P. Henson y  Octavia Spencer están perfectas. También debo destacar la espontaneidad y frescura que destila la excelente cantante Janelle Monáe (que este año tiene otro film nominado a mejor película, Moonlight). Del resto del reparto me quedo con Kevin Costner (simplemente correcto), una desmejorada Kristen DunstJim Parsons en un personaje no muy alejado del ya mítico Sheldon Cooper de Big bang Theory. 

Realmente estamos ante una buena película con intenciones didácticas y lúdicas pero insuficientes para la nominación a mejor película. Entiendo que la nominación obedece más a las presiones del lobby de color que a los méritos del film, que los tiene pero no creo que merezca tal nominación y mucho menos ganar el Oscar. Para que no acusen a la academia de racista, este año hay varias películas sobre personas de color con importantes nominaciones. Moonlight, Fences y esta Figuras ocultas son una buena prueba de ello.

6

sábado, 3 de diciembre de 2016

Vaiana

 Parece que Disney se está adaptando a los nuevos tiempos y los roles de sus personajes femeninos están cambiando.

martes, 25 de agosto de 2015

Red Army

Red_Army_La_guerra_fría_sobre_el_hielo
Red army se centra en cómo el equipo nacional de Hockey sobre hielo de la URSS fue más que un equipo, fue además un símbolo de la supuesta superioridad del sistema comunista sobre el capitalista. No es ningún secreto que el mundo del deporte no me interesa para nada. Sin embargo, siempre me ha fascinado la Guerra Fría y todo lo que de alguna manera tuvo que ver con ella. Ambos bandos se lanzaron a una carrera no sólo armamentística sino también propagandística. 
No deja de ser paradójico que haya sido Gabe Polsky, hijo de inmigrantes rusos nacido en Chicago, quien haya llevado a cabo este documental. A base de testimonios y con jugoso material gráfico, Polsky nos adentra en los años finales de la guerra fría y en su sistema propagándistico. El documental se centra en la figura de Slava Fetisov, gran estrella del hockey y todo un héroe nacional. Polsky peca, en mi opinión, de ser demasiado claro en sus pretensiones y desde el principio invita al entrevistado a criticar las miserias del sistema comunista.Polsky toma demasiado protagonismo, a pesar de no aparecer en pantalla, al dejar oír su voz y sus intenciones. Incluso parece que quiere condicionar al espectador mostrando la cara menos amable de Fetisov. Polsky muestra un Fetisov irritable y mal humorado al inicio de  la entrevista, algo poco usual en un documental y que no sé si es muy ético. De cualquier manera, el documental cuenta una historia interesante de forma atractiva y con un buen ritmo. No hay bajones de interés ni el maniqueísmo pasa de las citadas muestras de las salidas de tono de Fetisov.
Red Army
Red army deja a las claras la injerencia del estado comunista en el hockey, considerado más como una cuestión de estado que como un deporte. Puede que los jugadores fueran héroes para la población pero el régimen los convirtió en esclavos. Cualquier sacrificio era poco para ensalzar las virtudes de un régimen comunista que hacía aguas por todos lados. La farsa debía mantenerse a cualquier precio y siempre viste mucho ganar medallas en las competiciones internacionales aunque la gente pase hambre. El ser humano es así de simple. No nos engañemos y pensemos que hoy no se usan los deportes como propaganda o medio de controlar a las masas. El pan y circo moderno son los deportes. Pero Red army no se queda en la guerra fría sino que avanza en el tiempo hasta la actualidad y nos muestra el presente de los jugadores en la Rusia de Putin. Casi lo más aterrador de todo sea que muchos de los que gobiernan la Rusia actual se formaron en la época comunista (sin ir más lejos, Putin fue miembro de la KGB).
Así pues, Red army es un documental recomendable para todo aquel interesado en el deporte y cómo éste puede ser utilizado como propaganda política.

viernes, 20 de febrero de 2015

El francotirador (American sniper)


 La guerra de Irak sigue dando sus frutos en forma de película. Ya hemos visto unas cuantas sobre la guerra contra el terror originada tras el 11-S, así a bote pronto me vienen a la cabeza En tierra hostil y Zero dark thirty (ambas de Kathryn Bigelow). Como buen americano que es, Clint Eastwood debía dar su particular visión.

 No se puede decir que la historia de Chris Kyle carezca de interés pero sí podemos afirmar que el bueno de Clint Eastwood debería retirarse, sus más de 80 años y 5 décadas de carrera son más que suficientes. Ya no tiene nada que aportar y sólo puede estropear un legado casi intachable. Vale que el cine de Eastwood siempre ha estado unido a la violencia, pero ahora su violencia no pretende entretener sino más bien aleccionar. Ya desde la primera escena Eastwood coloca al espectador ante un dilema moral. El terrorismo, ese enemigo invisible, puede esconderse debajo del ropaje cualquier ciudadano y los defensores de la democracia no pueden permitirse dudar ni un segundo que puede resultar fatal. Sin embargo, los Navy Seals destinados en Irak no son vistos como libertadores sino como invasores, sólo queda ir casa por casa en busca del enemigo. Es la guerra moderna, nada de batallas a campo abierto ni heroicidades. En este nuevo escenario bélico es donde la figura de Chris Kyle se convirtió en leyenda entre sus compañeros por sus extraordinarias dotes como francotirador.


Pero, ¿quién era realmente Chris Kyle? Pues un vaquero sin oficio ni beneficio que cuando ve que su país es atacado decide dejarlo todo (tampoco tenía tanto) para defender su patria. Un patriota, vamos. En el ejército encontrará un sentido a su existencia y desarrollará su talento innato para disparar. Kyle se convertirá en leyenda, pero cuando regrese a casa se sentirá vacío y su vida carecerá de sentido. No debe ser fácil dejar de ser una leyenda que salva a diario las vidas de sus compañeros para pasar a llevar una anodina existencia. Ir al supermercado a buscar pañales es mucho menos adrenalítico y estresante que una emboscada. Eastwood acierta al no glorificar a su protagonista ni subirlo a los altares. No es un héroe, más bien se nos presenta como un inadaptado a la tranquilidad de la vida familiar.  Por mucho que en casa le esté esperando la bella Sienna Miller (¿realmente era necesaria esa escena en ropa interior?) el personaje de Bradley Cooper siente que su lugar está en el frente.

 Ocurre que Eastwood simplifica demasiado las cosas. Parece dividir a las personas en buenos, malos y víctimas. No hay medias tintas. Como dice el severo padre del protagonista, las personas se dividen en corderos, lobos y perros pastores. Está claro que Eastwood no quiere profundizar en el problema del terrorismo yihadista ni los talibanes. A Eastwood sólo le preocupa el drama de un perro pastor que cuando está alejado de las ovejas no puede dejar de pensar en ellas. Yo me esperaba algo más de complejidad. Parece que esta película busca contentar a los excombatientes y rendirles un tributo (no digo yo que no se lo merezcan) pero no consigue conectar con el resto de espectadores.  Ni Kyle ni Eastwood se plantean qué demonios pintan los norteamericanos tan lejos de su casa ni si la guerra se puede ganar. Sí lo hace el personaje de un compañero de Kyle pero no parece que las tesis del film vayan por ese camino.



 El film se ve con interés pero se va desinflando por momentos debido a su repetitiva estructura (casa-Irak-casa-Irak-casa). Estamos ante una narración irregular que no deslumbra ni atrapa especialmente al espectador. Al menos, Eastwood no usa saltos temporales ni desordena los acontecimientos. Quizás de lo mejor del film sea la escena inicial, que luego Eastwood retoma ya dentro de su contexto. El duelo con el tirador del bando enemigo me recordó al de Enemigo a las puertas aunque me pareció que estaba peor resuelto. Otro problema de American sniper reside en su abrupto final. Eastwood ofrece un final demasiado abierto que deja al espectador con cara de idiota. No me gustó su forma de rematar la película.

No es una mala película pero me supo a poco. Vamos que tampoco se merece, en mi opinión, ganar el Oscar a mejor película.

martes, 26 de agosto de 2014

Guardianes de la galaxia


 Guardianes de la galaxia es el blockbuster del año, sin duda. No sólo le ha robado el título contra todo pronóstico al Capitán América sino que es uno de los mejores de los últimos años. A los que os gustaron las producciones Marvel al estilo de Iron Man, Thor, Los Vengadores o El capitán América, os recomiendo encarecidamente esta cinta.

 No conozco el cómic en el que se basa, no he leído ni una sola viñeta de Guardianes de la galaxia. Al contrario que con otros personajes Marvel, no crecí con este cómic y no puedo comparar la película con la historieta ni sé (ni me importa) si han sido fieles al original. He de reconocer que a primera vista, la cosa no pintaba bien: un terrícola vacilón, una chica verde, un mapache, un hombre-planta y un forzudo interpretado por Batista (el de la lucha libre), uy uy uy. Sin embargo, me llevé una muy agradable sorpresa al comprobar que lo que parecían los ingredientes de un cóctel indigesto combinaban de forma perfecta. La mano del gamberro director James Gunn le ha dado el toque irreverente que esta historia precisaba.


 El frenético guión está lleno de guiños cinéfilos y chistes que lo convierten en un entretenimiento ideal para toda la familia sin insultar la inteligencia de los espectadores. Los más pequeños lo fliparán con los efectos especiales mientras que los más mayores disfrutaremos con la combinación de humor y emoción del film. Los de Marvel han decidido seguir por la senda iniciada en Iron man y los Vengadores para entregarnos una ágil historia llena de acción e ironía. A mí me recordó a Golpe en la pequeña China, aquella película de Carpenter con Kurt Russel en la que se intentaba combinar cine de aventuras con humor. Golpe en la pequeña China no me gustó en su día cuando la vi en el cine con 12 años y ahora sigue sin hacerlo, todo lo contrario que Guardianes de la galaxia. Ahora los ingredientes han sido mezclados en la justa medida y el resultado ha sido muy superior. Obviamente, no hay que pedirle verosimilitud a esta cinta (a mí me chirriaron bastante esas salidas a pelo al espacio exterior) ni el más mínimo rigor científico, eso sí, el film cumple sobradamente con su labor de divertir.


 Ocurre que la historia tampoco es nada que no hayamos visto decenas de veces. Incuso hay un villano que quiere conseguir un objeto para tener el control. Sin embargo, el film parece ser consciente de sí mismo y ríe de cada uno de los estereotipos de este tipo de cine. Son el frenético ritmo de la historia, el correcto desarrollo de de cada uno de los personajes y sus continuos enfrentamientos verbales los que hacen a este film despuntar sobre el resto.
 Valga como ejemplo ese protagonista aficionado a la música de los años 70 y las viejas cintas de cassette, todo un guiño a una generación que crecimos con las cintas antes que se inventara eso del mp3. O la singular pareja de caza recompensas formada por el escueto en palabras Groot y el parlanchín Rocket (el mapache con más mala leche de la historia del cine). Curiosamente el personaje de Drax (Batista) es a priori el menos interesante pero consigue alguno de los mejores momentos a costa de sus pocas luces. El tono desenfadado del conjunto también nos deja el cameo más divertido hasta la fecha de Stan Lee y la escena post créditos igualmente más graciosa.

 Sin que sirva de precedente me ha gustado un film en el que ha colaborado Vin Diesel (es quien pone voz al personaje de Groot), igualmente Bradley Cooper ha prestado sus gestos y su voz a Rocket. La pareja formada por Chris Pratt y Zoe Saldana tiene suficiente química como para hacer interesante su relación.

 Guardianes de la galaxia tiene ese tono justo entre humor, ironía y acción que los de Marvel llevan perfeccionando unos años con las pelis sobre Iron Man y Los vengadores. Una fórmula que han ido destilando poco a poco hasta llegar a esta pequeña joya del entretenimiento.
 Sinceramente, yo me daría por satisfecho si las nuevas películas de Star Wars del señor Abrams fueran tan divertidas como Guardianes de la Galaxia.

6

miércoles, 13 de agosto de 2014

Noé


 La hasta ahora impecable trayectoria de Darren Aronofsky se ha topado con una epopeya de dimensiones bíblicas que, si bien no es un gran fracaso, sí supone la cota más baja de su filmografía.

 Lo cual, tampoco quiere decir que estemos ante una mala película, ni mucho menos. Ocurre con este Noé lo mismo que le pasó a su director con La fuente de la vida, son films eclécticos que pecan de indefinición al intentar conjugar gran espectáculo visual con un mensaje excesivamente profundo. Cosa que no es mala de por sí, pero que no está del todo bien resuelta.

 Noé narra el famoso pasaje bíblico del Antiguo Testamento y lo hace aunando gran espectáculo y la profundidad habitual en el cine de Aronofsky.  De origen judío, Aronofsky narra esta historia con su buen hacer habitual y le imprime un acertado ritmo, es respetuosos con los creyentes y no se toma excesivas licencias que levanten ampollas (excepto en algunos países musulmanes para los que está prohibido hacer representación alguna de los profetas del Corán, entre los que se encuentra Noé). Sin embargo, por momentos parece que estamos viendo una superproducción de catástrofes más al uso, un blockbuster de esos que podrían estar firmados por Roland Emmerich. Noé es cine de catástrofes y grandes efectos especiales antes que una sesuda reflexión sobre la historia de Noé. La balanza de decanta por la espectacularidad (incluso hay unos gigantes de piedra que parecen Transformers de piedra) frente a los significados de la historia.


 A pesar de la espectacularidad de sus imágenes, esta versión de Noé no está exenta de múltiples interpretaciones. Entiendo que Aronofsky haya querido hacernos ver la escasa diferencia que existe entre un verdadero profeta y un loco. Su Noé (perfectamente encarnado por Russell Crowe) es un fundamentalista religiosos que sigue ciegamente los designios que recibe de Dios a través de sus visiones (en las que sí vemos el sello Aronofsky). Pero Noé puede ser visto como un fundamentalista peligroso como un auténtico profeta elegido por Dios. Aronofsky juega hábilmente con la idea de los peligros de la fe y la determinación. Su Noé es un ecologista convencido que vive en armonía con la naturaleza, no mata animales sin motivo ni come carne. Sin embargo, deja que mueran miles de personas en el diluvio universal y está dispuesto a matar a sus nietas sólo para cumplir el mandato divino. Algunos podrían tildarlo de psicópata terrorista ecológico. La Biblia vista con ojos actuales adquiere significados que probablemente ni los que la escribieron podían imaginar.

 Creo que Aronosky triunfa  a la hora de hacernos ver cuánto ha cambiado la sociedad desde que se escribió el Antiguo Testamento, pero fracasa al disfrazar su película de blockbuster. Incluso hay una pelea final con un villano y cambios de bando en el último momento. Yo de Aronofsky me esperaba algo más original. Supongo que para narrar la historia de Noé se vio atrapado entre la necesidad de un gran presupuesto y las exigencias de la productora. Quiero creer que este no es el Noé que realmente Aronofsky quería hacer y que las concesiones al gran público fueron impuestas por el estudio.

 Lo que da cohesión al film son la acertadas interpretaciones de Russell Crowe, Jennifer Connelly y Emma Watson. Todos ellos están francamente bien y dan la necesaria credibilidad a esta historia. También Anthony Hopkins aporta su buen oficio como el abuelo de Noé, Matusalén.

 Lo dicho, irregular, me gustaron las connotaciones morales del film pero no me gustaron las aspiraciones de blockbuster.

6


miércoles, 2 de abril de 2014

La vida secreta de Walter Mitty


Odio a Ben Stiller y sus comedias que pretenden ser graciosas sin serlo. No me cae bien el tipo ni me hace reír su cine, no me hace gracia.

 Con La vida secreta de Walter Mitty, Ben Stiller vuelve a la dirección (lo que mejor se le da) y nos presenta este remake del clásico interpretado en 1947 por Danny Kaye (un cómico mucho mejor que Stiller) y Virginia Mayo. Stiller actualiza la trama y la adapta a los tiempos que corren. Su film habla de soledad y de sueños incumplidos pero también de la indecisión que nos hace echarnos para atrás justo cuando nuestros sueños están a nuestro alcance. Vamos, una bienintencionada fábula sobre la búsqueda de los sueños con una estupenda fotografía y hermosos paisajes. Celofán del caro para una vuelta más de tuerca al manido sueño americano.

En contra de lo esperado, Stiller consigue que veamos el film con cierto interés, incluso (oh, sorpresa!) en un par de momentos nos fascina. Probablemente ayudó la elección del tema Space Oddity de David Bowie (una de mis canciones favoritas) para que me viera arrastrado por el torbellino de emociones que propone el film. La verdad es que es una canción maravillosa que me eleva del suelo cada vez que la oigo. Sea como fuere, lo que no pasaba de ser una peli del montón pasó a ser una gozada a partir de la escena del helicóptero. Reconozco que pasé un buen rato durante la parte central del metraje, si bien es cierto que la cosa se desinfla con un desenlace que se veía venir.

El uso de las canciones es efectivo sin embargo al final acaba siendo un poco repetitivo, quizás una emotiva banda sonora tradicional basada en un score original hubiera funcionado mejor. Aún así, la citada canción de Bowie y la del grupo islandés Of monsters and men funcionan  perfectamente fusionándose con las imágenes logrando su objetivo.


 Stiller dirige de forma eficiente, ya he mencionado que me gusta más como director que como actor de comedia. No es que el tipo innove nada pero sí es un director correcto y dota a su película de buen ritmo. No le vi la gracia al chiste a costa de Benjamin Button, ahí se le ve la mano demasiado al Stiller humorista y a punto está de cargarse el film.
 Tengo que menciona que el McGuffin (en este caso un negativo fotográfico) resulta un tanto ridículo e inverosímil. Empezar toda una aventura vital por un negativo me parece que es pedirle demasiado a la credulidad del espectador. Pero ya decía Hitchcock que el McGuffin no tiene por qué se verosímil ni siquiera existir, es una excusa para empezar una aventura, es una meta que nuestro héroe debe lograr. Lamentablemente en esta película el espectador adivina la ubicación del McGuffin mucho antes que el protagonista. El espectador intuye (al menos yo lo hice) desde el primer momento la ubicación exacta del negativo. Stiller comete el error de tomar al espectador por idiota. Busca sorprenderle en vez de hacerle pensar y fracasa.

Un film irregular, con momentos emocionantes pero que pecar de dejar todo demasiado mascado al espectador. A pesar del paquete que le tengo a Stiller, la voy a aprobar.

6

Por cierto, me surgió una duda mientras veía esta película: ¿está patrocinada por la revista Life?. La verdad es que no se puede hacer una mayor propaganda de una revista. No se trata de product replacement ni de publicidad subliminal, es algo descarado que forma parte del núcleo esencial del film.


domingo, 23 de febrero de 2014

Nebraska


 Alexander Payne sigue empeñado en mostrar en su cine las anodinas vidas de la gente normal. No hay en su cine grandes aventuras ni efectos especiales que te dejen con la boca abierta. Por suerte, Payne forma parte de ese grupo de directores, cada vez más  reducido, decididos a tocar el alma del espectador a base de historias pequeñas con las que es fácil identificarse.

 Una vez más Payne (Los descendientes, Entre copas) oscila entre el drama y la comedia a base de momentos que bordean lo patético. Quizás la vida de la mayoría de nosotros no sea exactamente una comedia ni un drama, es una patética combinación de ambas. Payne consigue retratar esos momentos cotidianos de forma admirable, momentos en los que todos podemos reconocernos aunque preferiríamos que no fuera así.

Bruce Dern es uno de mis actores favoritos desde que lo vi de niño en Naves misteriosas y La trama. Aquí está magistral en su encarnación de este moderno Don Quijote que decide emprender su particular viaje en busca de un sueño. Si Don Quijote había perdido la cordura por los libros de caballerías, Woody ha perdido ya toda esperanza en su vida y se aferra a un sueño del todo imposible. Una estafa que, al menos, le dará algo por lo que vivir. En su obstinación arrastrará a buena parte de su familia y se reencontrará con su pasado. El cruel paso del tiempo y la sensación de haber desperdiciado su vida no serán exclusivos de nuestro protagonista, también el espectador se contagiará de la melancolía y la pesadumbre de un personaje que ya no tiene nada que perder ni ganar.
 Como en toda road movie que se precie, el viaje interior es mucho más profundo que el físico. Woody descubrirá la mezquindad de sus familiares y amigos, nadie quiere creer en él hasta que ven que pueden sacar partido. Sancho Panza no creía en las locuras de Don Quijote hasta que ve la posibilidad de gobernar una ínsula.

 Payne sigue siendo un gran director de actores y un escritor más que sólido. Nebraska es su historia más triste y pesimista, lo que supongo que influiría en la elección de rodar en blanco y negro. Los gélidos y bellos paisajes sirven de perfecto acompañamiento para este film que da un nuevo sentido a la palabra crepuscular.

 Nebraska parte de una premisa similar a Una historia verdadera de David Lych. Creo que ambas son buenas películas con planteamientos distintos pero me gustó bastante más la de Lynch. Una historia verdadera no se me hizo pesada en ningún momento, mientras que Nebraska sí se me atragantó un poco.  El film se me hizo lento y pesado en algunos momentos. Quizás un poquito más de ritmo le hubiera hecho mucho bien.

 El cine de Payne tiene mucho mérito pero su delicado equilibrio entre drama y comedia suele acabar aburriéndome por momentos.


6


miércoles, 29 de enero de 2014

La ladrona de libros (The book thief)


A través de los ojos de la joven huérfana Liesel asistimos a la ascensión del régimen nazi y el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

 Las adaptaciones de los best-sellers me suelen resultar bastante decepcionantes. Nunca es fácil adaptar fielmente un libro y mucho menos cuando se pretende agradar al mayor número posible de espectadores. En esta adaptación de La ladrona de libros de Markus Zusak, opino que se ha conseguido llegar a un público mayoritario a cambio de presentar un producto sin demasiada personalidad.

 Esta adaptación me resultó demasiado académica. La dirección de Brian Percival, quien se estrena en la dirección tras su trabajo en televisión en series como Downton Abbey, es demasiado obvia y estandarizada. No innova ni pretende salirse de los cánones del denominado cine para toda la familia. Percival busca (y consigue) emocionar al espectador a base de identificarse con los personajes mientras descuida otros elementos a mi juicio relevantes como la pasión de la lectura de la protagonista o el poder de los libros para escapar de la realidad, etc. No se detiene apenas en la imposición del pensamiento único, la censura, la persecución del disidente o el riesgo de poseer un libro prohibido.Conceptos que pueden parecernos hoy día muy lejanos en la era del libro digital e internet pero que siguen estando presentes aunque de forma menos obvia. Me parece curioso que estas historias de lavado de cerebro se ambienten casi siempre en la Alemania nazi, como si otros muchos regímenes no  hubieran ejercido una similar labor de censura y control.

El film muestra el Tercer Reich desde los ojos de los niños, bendita inocencia. Muchos hechos terribles parecen mostrados de forma mucho menos trágica de lo que realmente fueron, vistos por las mentes infantiles que no entienden qué estaba pasando. Así, el film no profundiza en las miserias de la guerra y evita deliberadamente ciertos elementos escabrosos para centrarse en el lado más ñoño de la historia. Valga como ejemplo, que es la primera vez que veo fallecidos en un bombardeo sin una gota de sangre. Para entendernos, la Ladrona de libros está más cerca de El niño con el pijama de rayas que de La lista de Schindler.

 Por suerte, Percival dota al film de un acertado ritmo y la película se ve sin problemas e incluso es bastante disfrutable. Las dos horas que dura el film se me pasaron casi en un suspiro y es un film que recomendaría a cualquier espectador que busque una bonita historia. Supongo que el buen hacer de Geoffrey Rush y Emily Watson (ambos excelentes en sus opuestos pero complementarios personajes) también tuvo algo que ver. Por cierto, la joven Sophie Nélisse me gustó mucho, creo que dará que hablar en el fututo. Cuando uno es consciente del tipo del film que está viendo, sólo cabe esperar que éste esté presentado de forma correcta. Y La ladrona de libros cumple perfectamente con su cometido.

 Debo advertiros que al final del film no pude evitarlo y por mis mejillas rodaron varias lágrimas. Soy un sentimental, lo sé. Estas historias de niños, judíos y guerra me tocan la fibra sensible. En su búsqueda de emocionar al espectador ayuda la partitura de John Williams (que me pasó bastante inadvertida hasta el final que es cuando tuvo un efecto demoledor en mis lagrimales).

La ladrona de libros es un film destinado a agradar al gran público, perfectamente ambientado, fotografiado y rodado pero creo que le faltó algo de personalidad.



6



martes, 14 de enero de 2014

La gran estafa americana (American Hustle)


Todo arte (y más el cine) tiene algo de engaño. Intenta emular una realidad que el espectador sabe conscientemente que no está ahí. Pero el buen artista consigue engañar a nuestros sentidos y hacernos creer que lo que estamos observando no es una pantalla, un trozo de mármol o un lienzo, sino algo más. En ese aspecto American Hustle es todo un acierto, consigue hacernos creer que estamos viendo un film de Martin Scorsese.

En American Hustle, David O. Russell (The fighter, El lado bueno de las cosas) no se corta a la hora de imitar descaradamente el ritmo y la forma de narrar de Scorsese.  Ocurre que esta historia de estafas y corruptelas políticas nos remite inevitablemente al cine de Scorsese, especialmente a Unos de los nuestros y Casino. Russell estafa al espectador, él no es Scorsese (por mucho que imite su estilo) ni esta película llega al nivel de las del maestro, pero podría llegar a engañarnos fácilmente. Tampoco tiene reparos en usar a Robert DeNiro para un pequeño pero decisivo papel que nos ofrece uno de los mejores momentos de la cinta, hacía años (desde Casino) que DeNiro no me gustaba tanto en una escena. Parece que el cine negro actual es incapaz de encontrar nuevas formas de contar sus historias.



Quizás el film pretenda ser una metáfora sobre el engaño y sea premeditado que Russell copie descaradamente el estilo de otros autores, hasta imita la típica toma desde dentro del maletero que tanto le gusta incluir a Tarantino (otro que ha logrado hacer del reciclaje de material ajeno todo un arte).
Sin embargo, Russell no se queda en el mero calco, sino que aporta algo de su propia cosecha, no es mucho pero suficiente. El film aborda el tema de la mentira como estilo de vida y cómo finalmente se van creando relaciones amorosas y afectivas basadas en el engaño. Un engaño consentido por ambas partes siempre que haya un beneficio económico de por medio. Me gustó la personificación del sueño americano en esos políticos que dicen hacerlo todo por su pueblo, aunque por el camino se llenaran los bolsillos. El sueño americano, al fin, no era más que eso, un sueño, una farsa.

 Me resultó muy interesante el peculiar triángulo amoroso formado por los dos estafadores (interpretados por Christian Bale y Amy Adams) y el agente del FBI (Bradley Cooper). Este inestable triángulo amoroso se convierte en explosivo cuando entra en escena un cuarto vértice interpretado por una maravillosa (en todos los sentidos) Jennifer Lawrence. La interferencia de la agitada vida privada en los negocios puede dar con nuestros protagonistas en la cárcel (o algo mucho peor) y es cuando Russell nos ofrece lo mejor de su filmografía y sus actores. Las escenas tiene una planificación perfecta y los diálogos están llenos de vida y naturalidad. Russell no ha creado este estilo de rodar pero lo imita a la perfección.

Ya desde la primera escena asistimos a la transformación de un Christian Bale caracterizado como un orondo timador de poca monta. Transformación que nos remite a la del propio DeNiro en Toro salvaje (de Scorsese, por supuesto). Sus eternas gafas de sol y su peluquín son las señas de identidad de un personaje que es todo un profesional de la mentira ya desde su propia imagen.

Puede que Bale recibiera el Oscar por The fighter hace un par de años y que Lawrence se lo llevara el año pasado por El lado bueno de las cosas (ambos en films de Russell), pero ahora ambos han vuelto a sacar lo mejor de sí mismos y creo que superan con creces las interpretaciones que les valieron la preciada estatuilla del soso tío Oscar. Otro que está en un papel excelente es Bradley Cooper, a mí me sorprendió gratamente. Su interpretación de este ambicioso agente del FBI me pareció  muy superior a todo lo que había hecho hasta ahora. La escena en la que se mofa de su compañero del FBI me pareció fantástica.  Por su parte, Amy Adams compone un complejo personaje de estafadora enfundada en unos escotes de auténtico infarto. Pero para infarto, la tensión sexual entre Amy Adams y Bradley Cooper. Igualmente geniales son las escenas de celos entre Lawrence y Adams, dos jóvenes actrices que aquí demuestran que son mucho más que unas caras bonitas. No me extrañaría que los cuatro actores principales (Adams, Bale, Cooper y Lawrence) estuvieran nominados al Oscar y apuesto a que alguno se alza con el premio.


 Un film con indudables deudas a Scorsese pero que resulta entretenido aunque sólo sea por el buen hacer de todo el reparto.


P.d.: Resultaría muy paradójico que Russell ganara el Oscar al mejor director por esta película considerando que a Scorsese no se lo dieron hasta hace relativamente poco y por un remake.


6

miércoles, 8 de enero de 2014

El único superviviente (Lone survivor)


Toda guerra en la que se ven implicados los norteamericanos acaba siendo plasmada ampliamente en el cine. Incluso puede dar origen a un subgénero cinematográfico como las películas de Vietnam y sus inevitables héroes tipo Chuck Norris o Stallone. Los tiempos han cambiado y el cine bélico norteamericano ya no es tan descaradamente propagandístico. Ahora tocan las películas sobre Afganistán, tras En territorio hostil o Zero dark thirty, nos llega esta historia basada hechos reales ocurridos en 2005.

 Desde los títulos de crédito iniciales intentan convencernos de que los marines son superhombres entrenados para salir airosos de cualquier situación por peligrosa que sea. Sin embargo, la misión Alas rojas demostró que estos supuestos titanes son simples mortales susceptibles de ser derrotados. El mejor ejército del mundo con sus satélites, sus helicópteros y su última tecnología fue puesto en serios apuros por un puñado de talibanes armados con AK-47 y poco más.

 Es cierto que La odisea de supervivencia del marine Marcus Luttrell puede resultar por momentos inverosímil. Sólo el hecho de que nos adviertan desde el principio que está basada en hechos reales consigue hacer que nos creamos algunos hechos aquí narrados (sobretodo en la parte final del film). No hay grandes hazañas superheróicas ni fantasmadas pero la sucesión de casualidades nos resultaría verosímil si no nos aseguran que los hechos ocurrieron así.

Peter Berg (La sombra del reino, Hancook) realiza aquí su mejor película hasta la fecha (muy superior a esa estupidez que era Battleship). Se nota que el tipo ha aprendido de Michael Mann y su electrizante forma de rodar tiroteos. A pesar de un inicio algo lento y una presentación de personajes bastante tópica, el film leanta el velo rápidamente. Con un ritmo adecuado y unas escenas de acción excelentes, el film nos introduce de lleno en el infierno de la guerra. Las emboscadas y tiroteos del film me gustaron mucho. Por momentos, el espectador se siente igual de acosado y perseguido que los protagonistas. Hay escenas de verdadero agobio y otras realmente escalofriantes en las que uno siente los huesos partirse y los pulmones encharcarse de sangre. El director Peter Berg no ha inventado una nueva forma de rodar las escenas de acción ni va a revolucionar el género pero ha hecho un film técnicamente impecable que incluso consigue sorprender gratamente en un par de ocasiones.


 En mi opinión, lo peor del film es esa moralina característica de ciertos productos yanquis, el final con las fotos reales de los protagonistas me resultó un poco forzado en busca de la lágrima fácil. Ni siquiera la emotiva versión del Heroes de David Bowie a manos de Peter Gabriel logró en mi caso el efecto buscado por el director.
Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer, el film no es únicamente propaganda de la maquinaria militar norteamericana. No hay enemigo pequeño y cualquier ejército puede ser aniquilado. Llegados a un punto en el que la tecnología y el entorno no son favorables, sólo la suerte y el instinto de supervivencia pueden salvarle la vida al mejor ejército del mundo. Berg no se plantea qué pintan los americanos en Afganistán, no era ése su objetivo, sino que se centra en la experiencia de unos soldados sometidos a una situación límite. Al final, no hay religiones ni naciones que valgan. Cuando se trata de matar o morir, la elección es fácil. Una guerra es una lucha a muerte entre personas que, casi con toda seguridad, desearían estar en cualquier otro sitio. 

En cuanto a los actores, debo destacar que Mark Wahlberg está en el mejor papel de toda su carrera.  Wahlberg transmite toda la carga emotiva de su personaje y consigue contagiarnos sus ganas de sobrevivir a toda costa. También me sorprendió gratamente Emile Hirsch, quien está madurando rápidamente como actor dejando atrás su imagen de niño guapete.

Lo dicho, recomendable para los amantes del cine bélico.

6

sábado, 7 de diciembre de 2013

Frozen, el reino de hielo


 Frozen sigue la estela dejada por el gran éxito comercial y artístico que para la compañía Disney supuso Enredados. El resultado esta vez no es tan compacto, siendo Frozen un film inferior a Enredados pero igualmente superior al cine de animación de los últimos años.

 Para esta adaptación del cuento de Hans Christian Andersen "La reina de las nieves" Disney ha dado lo mejor de sí. Tiene un apartado técnico espectacular (alucinantes todas las imágenes de hielo, nieve y tormentas) y unos apabullantes números musicales que te dejan clavado al asiento con la boca abierta. Asombrosos. El dinamismo de las imágenes combinado con unas canciones geniales logran unos números musicales antológicos. Me parecieron sobresalientes las canciones del matrimonio Robert López y Kristen Anderson López. Yo me quedo con Suéltalo ("Let it go" en el original) que canta la reina Elsa (con la voz en la versión española de la triunfita Gisela) mientras construye su castillo de hielo. En mi opinión, el tema está a la altura de los grandes clásicos de la compañía Disney. Igualmente, las canciones Hazme un muñeco de nieve o La puerta del amor me parecieron extraordinarias. A mí sólo me sobró el numerito musical de los trolls, el resto son simplemente memorables.




 La verdad es que durante la primera media hora el film funciona perfectamente siendo de lamentar que el interés decaiga bastante tras el espectacular número de la reina de hielo en su nuevo palacio. Obviamente, caemos en los tópicos de siempre del cine de Disney, aquí nos encontramos con unos secundarios que a mí me resultaron mucho más divertidos en el trailer que en la película.  Ni el reno Sven ni el muñeco de nieve Olaf consiguen levantar una trama algo inconsistente pero hacen que los niños se lo pasen bien. En mi opinión, el muñeco de nieve es el típico secundario metido con calzador para rellenar metraje y soltar chistecillos que sólo logró irritarme. Pero los niños lo adoran y se mueren de risa con él.  La magia de la película consigue que los niños la disfruten enormemente aunque los adultos veamos algunos (bastantes) fallos argumentales.

 Puestos a sacar pegas, casi todo el film es bastante previsible excepto una agradable sorpresa final. Yo eché de menos un villano claro durante buena parte del metraje pero finamente lo que parecía un fallo se convierte en todo un acierto. Lo que no me pareció bien resuelto fue el desenlace: de un plumazo se fuerza un apresurado happy end que chirría a cualquier espectador mayor de 7 años. Pero da igual, la cara de satisfacción de mis hijos al encenderse la luces me obligan a pasar por alto las inconsistencias del guión y reconocer que es un gran divertimento para los niños.



 Esta vez no tocaba innovar y estamos ante el típico film infantil Disney con magia, canciones y princesitas. Quizás ya no tenga sentido pedirle a Disney nada más que hacer soñar a los más pequeños. Con Frozen lo ha logrado una vez más.

 Frozen no es un film perfecto pero sí es altamente recomendable para los más pequeños de la casa, sus papás la disfrutarán (mucho) sólo a ratos.

6

jueves, 25 de abril de 2013

Efectos secundarios (Side effects)


 Efectos secundarios se inicia con el plano general de un edificio, poco a poco la cámara se va centrando en una ventana hasta que nos muestra lo que ocurre en su interior. El film acaba a la inversa, la cámara sale de una habitación para ir abriendo campo dejando ver el resto de ventanas del edificio. Tal forma de iniciar y acabar el film nos lleva a pesar que esta historia nos puede pasar a cualquiera, que detrás de cada ventana hay una historia.

 Steven Soderbergh es un tipo listo, no me gusta su cine pero lleva un par de títulos bastante acertados, tras Contagio, vuelve a dar en la diana con Efectos secundarios. Ahora dice que se retira del cine, no me lo creo pero tampoco le echaré de menos si tal cosa ocurre finalmente. Sordrebergh no ha conseguido crear un estilo propio ni ha demostrado ser un gran director, supongo que tal cosa debe ser altamente dolorosa para su ego y prefiere dejar el negocio con un  par de buenas películas como colofón.

Efectos secundarios empieza siendo en apariencia una película sobre el negocio de la industria farmacéutica y su manera indiscriminada de medicar a la población. Asistimos al negocio de las grandes farmacéuticas, las primas a los médicos, la salida al mercado de productos no del todo testados, etc. Luego el film muta de la crítica a la industria farmacéutica hacia el thriller psicológico centrándose en los problemas mentales de la protagonista y en la relación con su psiquiatra (Jude Law) que parece más interesado en medicar a su paciente que en escucharla. Pero luego vuelve a dar otro giro argumental y de estilo dejando al espectador algo descolocado, nada es lo que parece en este film que, si no es perfecto, sí logra mantener la atención del espectador en todo momento. Por cierto, la sombra de Hitchcock asomó en más de un momento, no sólo el inicio recuerda a La ventana indiscreta sino que el desarrollo de la trama nos hace pensar en Recuerda. 

 Al igual que hacía el mago del suspense Sorderbergh se sirve de la soledad, la tristeza, la depresión para realizar su propio thriller pero no profundiza en ellas ni muestra posibles alternativas, son sólo herramientas. Quizás yo me hubiera centrado más en la ansiedad y la angustia con la que convivimos todos los días y me hubiera gustado que se centrara menos en ciertos aspectos judiciales, pero el film consigue nadar entre dos aguas sin hundirse. Sorderbergh lleva la historia de un lado para otro (incluso hay atisbos de thriller erótico y crítica al sistema financiero) sin perder el control en ningún momento ni dar pasos en falso. Puede que el resultado resulte algo tramposo y previsible (sé que suena contradictorio) pero tiene los suficientes méritos. Al no optar por ningún género y oscilar entre uno y otro, Sorderbergh entrega un film extraño y de indudable atractivo para los amantes de las historias no convencionales (aunque al final no resulte tan innovadora como pretende su autor) .
En cuanto a los actores, me gustó Rooney Mara pero esta chica corre el serio peligro de encasillarse en papeles de rarita. Su escuálida y pálida presencia pueden jugar en su contra si sigue aceptando este tipo de personajes tan al límite. Por su parte, Jude Law y Catherine Zeta-Jones están correctitos, sin más. Yo, personalmente, hubiera también profundizado mucho más en la relación entre los personajes de Rooney Mara y la Zeta-Jones (cuando veáis la peli entenderéis de lo que hablo).

 Quizás el pecado de Sorderbergh haya sido una vez más la pretenciosidad y haya querido abarcar demasiado, pero no puedo decir que su película me decepcionara o desagradara. Todo lo contrario.



domingo, 17 de marzo de 2013

Bernie


Hay historias tan increíbles de deben ser ciertas. Así reza el slogan publicitario de este film y no le falta razón.

 Nunca he creído en Dios ni en divinidad ninguna. Lo intenté durante años, me crié en un colegio de curas, pero nunca conseguí tener la más mínima fe. No me arrepiento de ello, pero sí reconozco que siento cierta envidia por las personas que sienten una verdadera fe y desprenden una especie de aura de felicidad y buen rollo a su alrededor. No sé si conocéis alguna de estas personas de las que hablo, me refiero a estas personas que se les nota felices y movidos por un fin superior, su vida tiene un sentido y un propósito del cual carece la de aquellos que pensamos que tras esta vida no hay nada. Al pensar que todo obedece a un plan divino estas personas ven un sentido a todo lo que sucede y parece moverles una eterna alegría. Nunca sabré si es una pose o si tal alegría vital es verídica, pero si es una pose está realmente conseguida. De una de estas personas va Bernie.


 Bernie se basa en una historia real ubicada en lo más profundo de la Texas rural. Bernie narra la historia de un hombre entregado a Dios y a su comunidad, un hombre intachable de fuertes principios religiosos y morales. Pero un hombre al fin y al cabo. Por mucho que lo intentemos, todos tenemos un límite, un punto en el que aflora nuestro lado más salvaje, un punto en el que los valores dejan de tener sentido y nos puede nuestro lado animal.
 El interesante director Richard Linklater (Antes del atardecer, Fast food nation, A scanner darkly, Escuela de rock) elabora un correcto estudio sobre un personaje real tan contradictorio que no deja a nadie indiferente. Mediante los testimonios reales de los vecinos que conocieron a Bernie van desgranando la personalidad de tan peculiar personaje. Cada vecino tiene su opinión y aporta una luz distinta sobre Bernie. Quizás nadie conozca realmente al verdadero Bernie, no puede haber nadie que sea tan buena persona (o sí). El mezclar testimonios reales a modo de documental con la dramatización de los hechos le da al film un peculiar ritmo. Si sumamos un humor negro impagable obtenemos una experiencia más que recomendable.

 Pero Bernie tiene otra baza en un enorme Jack Black que demuestra que es un gran actor capaz de salirse de su encasillamiento de niño malo. En Bernie deja de lado sus típicas muecas (alguna le sale cuando canta) y nos ofrece toda una lección de contención, el cambio de registro le ha sentado muy bien. También me gustó Matthew McConaughey quien parece que le cogió gusto al acento sureño. También la veterana Shirley MacLaine está soberbia como vieja arpía. Vaya pareja más curiosa la formada por Jack Black y la McLaine.


 Bernie es un film correcto, bien hecho y muy bien ambientado en la américa más puritana. Recomendable.
6
De regalo os dejo con la maravillosa canción que da inicio al film (el karaoke ha sido añadido por algún fan que se aburría). Uno de los momentos musicales de los últimos años (con permiso de Anne Hathaway y su Dream I dreamed de Los Miserables). Qué grande es Jack Black. Venga todos a cantar y a sentir el gozo de un nuevo día...

sábado, 2 de febrero de 2013

Hitchcock (Alfred Hitchcock and the Making of 'Psycho')


Alfred Hitchcock no fue sólo uno de los mejores directores de la historia sino que supo vender su obra y su propia imagen como nadie había hecho antes. Hitchcock narra el proceso de creación de uno de sus mayores logros: Psicosis.

Tras el documental sobre el grupo de heavy Anvil, Sacha Gervasi se estrena como director con esta historia sobre la creación de uno de los mayores mitos del séptimo arte. El film no pretende ser un biopic al uso sino más bien todo un homenaje al mago del suspense. Gervasi nos ofrece un sano ejercicio de ironía con un toque de comedia ligera que más bien parece un episodio de televisión de los que el propio Hitch presentaba.

Más de 50 años después de su estreno, Psicosis sigue siendo considerada la obra maestra del mago del suspense Alfred Hitchcock. Pero la gestación de este clásico no fue nada fácil y muchos de los aspectos que la han hecho pasar a la historia bien merecen una película. Desde la desesperación  de Hitchcock por encontrar un nuevo proyecto, el hallazgo de la novela de Robert Bloch (basada en los crímenes de Ed Gein) hasta la obsesión por terminarlo nos dan una idea bastante acertada de cómo se gestionó la película que todos conocemos. El film se hace ameno y está lleno de guiños y detalles sobre la obra del orondo director que harán las delicias de sus incondicionales. Me gustó el retrato del Hollywood de finales de los años 50 y las tensas relaciones de Hitch con la Paramount, no olvidemos que Paramount se negó a financiar Psicosis teniendo el propio director que hipotecar su casa. Eran otros tiempos en los que un director estaba dispuesto a luchar y a arriesgarse por sacar un proyecto. Ahora todo parece salido del cajón de un directivo que de cine sabe bastante poco. 


Me gustó mucho que el film muestre la importancia del montaje, destacando cómo la misma película puede cobrar vida gracias a unas tijeras. También la importancia de la música para enfatizar ciertas escenas y el preciso momento de incluirla en la acción son de suma importancia y suelen pasar desapercibidos al gran público.
A mí el film me entretuvo pero he de reconocer que me esperaba más. Obviamente, Gervasi no es Hitchcock y su film no acaba de tener el brío que una historia así requería. Yo eché en falta algo más de mala leche (algo muy propio del mago del suspense). El Hitchcock aquí presentado es bastante fiel al real, aunque yo hubiera puesto más énfasis en su humor negro y su fina ironía. Sí se abordan temas como su fijación por las rubias de gélida belleza y la peculiar relación con sus actrices. Pero el film no pretende ser un estudio psicológico sobre el personaje, no bucea en sus traumas ni sus obsesiones, sólo pretende hacerte pasar un buen rato. Creo que es un pequeño error y una oportunidad perdida de profundizar en la mente del orondo director británico.

Los actores están correctos aunque no sé si la caracterización de Anthony Hopkins como Hitch me acabó de convencer, a veces no me resultó creíble. El actor ha hecho un gran trabajo (quizás se le va la mano en la escena del estreno) pero el látex juega en su contra. Por su parte, Helen Mirren da perfectamente la réplica a Alma, la esposa del director y su más fiel colaboradora a la par que la artífice de muchos de los logros atribuidos a su marido. La relación entre ambos es el verdadero motor de la película.
Cabe destacar la aparición de las bellas Jessica Biel y Scarlet Johansson, la verdad es que no se parecen demasiado a Vera Miles y Janet Leigh respectivamente, ni sus personajes aportan demasiada luz sobre la obsesión de Hitch con sus actrices, la cosa se queda en una mera anécdota.

Hitcock es un film entretenido pero que creo que no le hubiera gustado al propio Hitch debido a su inocuidad. Hitchcock no temió arriesgarse con Psicosis pero Gervasi no parece tener esa intención, su film es totalmente inofensivo.

6

P.d.: De todas maneras, para conocer mejor al personaje y las claves de su cine yo recomiendo la lectura del imprescindible libro El cine según Hitchcock de FrançoisTruffaut.