Recuerdo que juré no volver a ver ninguna película del pedante y aburrido Nicolas Winding Refn tras ver Sólo dios perdona . Al final, me ha podido el morbo y he vuelto a picar el anzuelo. La culpa es mía, lo sé, pero la historia prometía.
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jueves, 1 de diciembre de 2016
miércoles, 25 de junio de 2014
Jodorowsky's Dune
Jodorowsky's Dune es un entretenido y por momentos apasionante documental sobre la epopeya artística y vital que Alejandro Jodorowsky en su lucha por adaptar la novela Dune de Frank Herbert.
El director Frank Pavich se estrena ni más ni menos con este documental sobre la película más influyente de la historia que jamás llegó a rodarse. Pavich se centra en los testimonios de las personas implicadas en esta fascinante historia, limitando su papel a enfatizar ciertos aspectos y no interrumpir la narración. Pavich usa animaciones para dar vida al story board dibujado por Moebius y multitud de fotografías y dibujos que otorgan la veracidad necesaria a esta historia que parece de ciencia ficción. También aparecen incondicionales del director del El Topo como Nicolas Winding Refn (Drive, Only God forgives).
Siempre me ha fascinado la historia de este Dune que nunca vio la luz, igual que me sigue fascinando la obra de Jodorowsky (no tanto su faceta shamanista). Pavich era consciente de la singularidad de la historia que narra y consigue transmitir la fascinación por la epopeya de estos singulares guerreros/artistas y un sentimiento de lástima por lo que pudo haber sido y no fue. El mismo sentimiento de rabia y frustración que el mismo Jodorowsky expresa en un momento del documental.
Quizás Jodorowsky fuera demasiado pretencioso o demasiado ingenuo, probablemente ambas cosas. Pero queda claro en el documental que ese toque de ambición y cierta locura eran necesarios en el cine hace 40 años (al igual que ahora) y que sin ellos el cine no hubiera avanzado. Este documental es un fiel retrato de una época y una forma de entender el arte de la cual ya sólo queda el recuerdo.
Me entusiasmó la forma de expresarse del octogenario Jodorowsky saltando de un idioma a otro y hablando inglés con ese acento tan marcado. Se nota la pasión con la que todavía vive su arte. Sólo puedo calificar de apasionante su relato sobre los acercamientos a personajes como Orson Welles, Salvador Dalí, Pink Floyd o Mick Jagger. También me ha sorprendido el hecho de que Jodorowsky obligara a entrenarse en artes marciales a su propio hijo durante 2 años para encarnar al personaje de Paul Atreides. La gesta mesiánica de la novela se expandió a quienes invirtieron tanto tiempo y dinero en adaptarla.
Por otro lado, me pareció muy correcta la manera en la que se muestra el rechazo de los grandes estudios, 15 millones de dólares eran mucho dinero a mitad de los años setenta. Resulta paradójico que aceptaran el proyecto pero rechazaran a Jodorowsky como director por su fama de raro y su intención de hacer un film de duración muy superior a la habitual (en el documental se habla de hasta 12 horas). Por desgracia, las sagas galácticas todavía no estaban de moda. Por suerte, no todo se perdió, Jodorowsky plasmó muchas ideas de su Dune en sus posteriores y recomendables guiones para cómics como El Incal o La casta de los Metabarones.
Yo me quedo con la metáfora de que Dune es Paul Atreides en el guión de Jodorowsky, murió pero sirvió de semilla para muchas películas posteriores. Sus innegables referencias visuales se pueden adivinar en Star wars, Flash Gordon, En busca del arca perdida o Alien. Casi nada.
Al menos, a todos nos queda el consuelo de que el film de David Lynch, el único artista que podría haber hecho una adaptación digna, fue un completo fracaso artístico y comercial. Dune parece condenado a ser mutilado y pisoteado por los productores. Lo cual me lleva a plantearme si este proyecto de Jodorowsky hubiera sido realmente tan alucinante como se nos pretende hacer creer o hubiera acabando siendo un horror psicodélico a lo Flash Gordon. El equipo técnico era inmejorable pero dudo si Jodorowsky hubiera sabido hacer algo coherente con este complejo proyecto. Siempre ha sido un creador valiente y un magnífico guionista pero su negativa a recortar el metraje me parece una insensatez. Nunca sabremos cómo hubiera sido realmente su película. Recemos para que alguien acabe haciendo un film de animación con el story board de Jodorowsky y Moebius, que parece ser la finalidad última de este documental.
Muy recomendable aunque no se conozca Jodorowsky ni se haya nunca oído hablar de Dune.
7
El director Frank Pavich se estrena ni más ni menos con este documental sobre la película más influyente de la historia que jamás llegó a rodarse. Pavich se centra en los testimonios de las personas implicadas en esta fascinante historia, limitando su papel a enfatizar ciertos aspectos y no interrumpir la narración. Pavich usa animaciones para dar vida al story board dibujado por Moebius y multitud de fotografías y dibujos que otorgan la veracidad necesaria a esta historia que parece de ciencia ficción. También aparecen incondicionales del director del El Topo como Nicolas Winding Refn (Drive, Only God forgives).
Siempre me ha fascinado la historia de este Dune que nunca vio la luz, igual que me sigue fascinando la obra de Jodorowsky (no tanto su faceta shamanista). Pavich era consciente de la singularidad de la historia que narra y consigue transmitir la fascinación por la epopeya de estos singulares guerreros/artistas y un sentimiento de lástima por lo que pudo haber sido y no fue. El mismo sentimiento de rabia y frustración que el mismo Jodorowsky expresa en un momento del documental.
Quizás Jodorowsky fuera demasiado pretencioso o demasiado ingenuo, probablemente ambas cosas. Pero queda claro en el documental que ese toque de ambición y cierta locura eran necesarios en el cine hace 40 años (al igual que ahora) y que sin ellos el cine no hubiera avanzado. Este documental es un fiel retrato de una época y una forma de entender el arte de la cual ya sólo queda el recuerdo.
Me entusiasmó la forma de expresarse del octogenario Jodorowsky saltando de un idioma a otro y hablando inglés con ese acento tan marcado. Se nota la pasión con la que todavía vive su arte. Sólo puedo calificar de apasionante su relato sobre los acercamientos a personajes como Orson Welles, Salvador Dalí, Pink Floyd o Mick Jagger. También me ha sorprendido el hecho de que Jodorowsky obligara a entrenarse en artes marciales a su propio hijo durante 2 años para encarnar al personaje de Paul Atreides. La gesta mesiánica de la novela se expandió a quienes invirtieron tanto tiempo y dinero en adaptarla.
Por otro lado, me pareció muy correcta la manera en la que se muestra el rechazo de los grandes estudios, 15 millones de dólares eran mucho dinero a mitad de los años setenta. Resulta paradójico que aceptaran el proyecto pero rechazaran a Jodorowsky como director por su fama de raro y su intención de hacer un film de duración muy superior a la habitual (en el documental se habla de hasta 12 horas). Por desgracia, las sagas galácticas todavía no estaban de moda. Por suerte, no todo se perdió, Jodorowsky plasmó muchas ideas de su Dune en sus posteriores y recomendables guiones para cómics como El Incal o La casta de los Metabarones.
Yo me quedo con la metáfora de que Dune es Paul Atreides en el guión de Jodorowsky, murió pero sirvió de semilla para muchas películas posteriores. Sus innegables referencias visuales se pueden adivinar en Star wars, Flash Gordon, En busca del arca perdida o Alien. Casi nada.
Al menos, a todos nos queda el consuelo de que el film de David Lynch, el único artista que podría haber hecho una adaptación digna, fue un completo fracaso artístico y comercial. Dune parece condenado a ser mutilado y pisoteado por los productores. Lo cual me lleva a plantearme si este proyecto de Jodorowsky hubiera sido realmente tan alucinante como se nos pretende hacer creer o hubiera acabando siendo un horror psicodélico a lo Flash Gordon. El equipo técnico era inmejorable pero dudo si Jodorowsky hubiera sabido hacer algo coherente con este complejo proyecto. Siempre ha sido un creador valiente y un magnífico guionista pero su negativa a recortar el metraje me parece una insensatez. Nunca sabremos cómo hubiera sido realmente su película. Recemos para que alguien acabe haciendo un film de animación con el story board de Jodorowsky y Moebius, que parece ser la finalidad última de este documental.
Muy recomendable aunque no se conozca Jodorowsky ni se haya nunca oído hablar de Dune.
7
sábado, 9 de noviembre de 2013
Solo Dios perdona (Only God Forgives)
Al hablar de Drive ya dejé clara mi postura sobre el director Nicolas Winding Refn: es un tipo con muchas posibilidades pero que quizás aún no había demostrado todo su potencial. Drive era un muestra de lo mejor que este director podía ofrecer. Sin embargo, Sólo Dios perdona es una muestra de lo peor que este director puede hacer.
Tras el éxito de Drive, Nicolas Winding Refn se embarcó en este proyecto personal en el que su estilo visual y narrativo aparece en su máxima expresión. Un prodigio visual, con unos intensos colores rojos y unos neones de la ciudad de Bangkog realmente fascinantes gracias a la fotografía de Larry Smith. Pero tras esa perfección técnica se esconde un vacío absoluto. Winding Refn huye hacia delante y se lleva todo por delante, incluida la paciencia del espectador. Su film fascina y exaspera a partes iguales. Con unos primeros veinte minutos absorbentes, a partir de ese momento el film inicia una vertiginosa carrera hacia el tedio y lo absurdo que puede acabar con la paciencia de más de un espectador. A mí su belleza formal me cautivó pero la forma de desarrollar la historia (que se puede resumir en 2 frases) me decepcionó ampliamente.
Winding Refn homenajea a Jodorowsky (por algo le dedica el film, mejor nos hubiera ido si le hubiera dedicado una canción en un karaoke) y se olvida que El topo es de 1970. Han pasado más de 40 años, ha llovido mucho y cualquier moderno del tres al cuarto ya no nos va a causar el mismo estupor que nos causó el film de Jodorowsky (de quien soy seguidor como cineasta, no como chamán ni charlatán). Igual que Jodorowsky, Winding Refn dota a sus personajes de unas connotaciones que los elevan más allá de lo que se muestra en pantalla. (Al final de la entrada incluyo mi interpretación del film). Pero no vale con homenajear. Hay que aportar algo de valor, algo propio. Aquí yo vi mucha copia a David Lynch (esos pasillos en penumbra, esas puertas...), al cine contemplativo oriental, al cine de Park Chan-wook, etc
Las miradas y los largos silencios tenían cierta gracia en Drive, pero aquí Winding Refn ha llevado estos recursos al absurdo. Personajes que se miran sin decir nada, cámaras lentas innecesarias, diálogos que no se oyen, personas que pasean por pasillos, etc. Su película no cuenta casi nada y lo hace de forma muy lenta y aburrida. Las escenas se eternizan y el ritmo cae casi hasta el coma. Me gusta el cine contemplativo de muchos autores orientales, hay veces que las imágenes son de una belleza tal que las palabras o la acción sólo pueden estropearlas. Aquí tenemos una fotografía espectacular (de lo mejor del año, sin duda) pero no hay historia. O mejor dicho, no hay ganas de contar una historia. Todas las escenas del karaoke (hay varias) me parecieron una prueba a la paciencia del espectador.
A mí ni la extrema violencia y sadismo de algunas de sus escenas consiguieron sacarme del sopor. La lánguida mirada de Ryan Gosling (que ya me empieza a aburrir en estos papeles de tipo inexpresivo) no me transmitió nada durante todo el metraje. Pone la misma cara cuando mata que cuando va a almorzar. Inexpresividad total. Lo mismo se puede decir del resto del film, es incapaz de hacer sentir nada al espectador. Reconozco que me gusta jugármela con este tipo de cine experimental, de autor, de culto o como lo quieras llamar. Pero esta vez la cosa me ha salido mal.
Un tedioso ejercicio de estilo tan bello visualmente como vacío de contenido. Un aburrido cine de autor. ¿Solo Dios perdona? pues que Él le perdone al señor Winding Refn esta horrible tomadura de pelo.
P.d.: Por si alguien ha visto la película y no ha entendido nada o simplemente quiere ahorrarse el suplicio de ver este ladrillo, he aquí mi particular interpretación del film (no hace falta ser un experto en psicología, ni en mitología griega ni en psicomagia):
El personaje de Julian (Ryan gosling) tiene un fuerte complejo de Edipo: mató a su padre y siente un fuerte impulso de volver al seno materno. Por lo tanto, tiene una ambigua relación con su madre (una excelente Kristin Scott Thomas que es lo mejor del reparto, ella al menos interpreta) y teme lo que puedan volver a hacer sus manos.
Su hermano se rebela contra lo establecido, y comete un crimen imperdonable ("Es hora de ver al diablo"). Un ángel caído que merece un terrible castigo por parte de Dios, figura quizás representada en un policía retirado cuyos antiguos compañeros veneran y obedecen. Un Dios impasible que reparte justicia de forma implacable y brutal. Pero la madre de ambos hermanos buscará venganza, ya sabemos el papel de la mujer en el antiguo testamento: es la mujer la que ofrece la fruta prohibida, quizás ella sea el mismo Diablo, el mal personificado en mujer. Quedando para Julian el papel del hombre (ser humano): un ser libre para elegir, pero que dudará y deberá pagar el precio de sus actos.
Lamentablemente, por muchos significados e interesantes connotaciones que le queramos buscar a los personajes y a sus motivaciones, el film se me hizo aburrido y pesado. Sólo dura 90 minutos y me parecieron 3 horas.
Su hermano se rebela contra lo establecido, y comete un crimen imperdonable ("Es hora de ver al diablo"). Un ángel caído que merece un terrible castigo por parte de Dios, figura quizás representada en un policía retirado cuyos antiguos compañeros veneran y obedecen. Un Dios impasible que reparte justicia de forma implacable y brutal. Pero la madre de ambos hermanos buscará venganza, ya sabemos el papel de la mujer en el antiguo testamento: es la mujer la que ofrece la fruta prohibida, quizás ella sea el mismo Diablo, el mal personificado en mujer. Quedando para Julian el papel del hombre (ser humano): un ser libre para elegir, pero que dudará y deberá pagar el precio de sus actos.
Lamentablemente, por muchos significados e interesantes connotaciones que le queramos buscar a los personajes y a sus motivaciones, el film se me hizo aburrido y pesado. Sólo dura 90 minutos y me parecieron 3 horas.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Drive
Ya desde el principio Drive nos deja las cosas claras, no es un film convencional. Los títulos de crédito de Drive parecen sacados de la serie Corrupción en Miami o una peli de los años ochenta con esas letras en rosa y esa música techno. Pero Drive no es un film de los años ochenta, aunque recree ese ambiente, tampoco es un film sobre persecuciones en coche (aunque se publicite como tal) ni es un film sobre gánsters de poca monta. Drive tiene todo eso pero no es un film que se pueda catalogar fácilmente, pero se podría definir como una peli de autor con envoltorio de peli de acción.
Drive nos presenta a un protagonista solitario y bastante parco en palabras perfectamente interpretado por Ryan Rosling. Un tipo que recuerda a esos héroes (o anti héroes) del cine negro clásico pero con aspecto actualizado (muy chula la cazadora con el escorpión). En un mundo frío y sin piedad, nuestro protagonista sólo obtiene algo de emoción a través de estas peligrosas persecuciones nocturnas que le obligan a esforzarse al máximo. Su cuya especialidad es huir, nada de echar raíces o sentirse cómodo en ningún lugar.

Pero el tipo tiene un corazoncito (vaya por donde) y era inevitable que una mujer se cruce en su camino y nuestro héroe empieza a no ser tan profesional. Hay que ser más frío que un témpano de hielo para no jugársela por Carey Mulligan. Los aletargados sentimientos entrarán en juego poniendo en peligro una existencia no demasiado excitante. Por supuesto, la cosa se complicará y nuestro héroe deberá aplicarse a fondo para salir de este agujero en el que se ha metido él solito.
Nicolas Winding Refn nos ofrece un pausado estilo narrativo y visual. Nada de grandes tiroteos o grandes persecuciones con decenas de coches reducidos a chatarra. Winding Refn opta por los silencios de los personajes y las frases no dichas antes que por las bravuconadas o las frases lapidarias. Las miradas y los silencios toman aquí el protagonismo mostrando unos deseos que pugnan por salir a la superficie. La relación entre Ryan Gosling y Carey Mulligan es una de las más contenidas del cine reciente. Apenas hay contacto físico entre ellos pero destilan una tensión casi insoportable. Dicha tensión se ve acrecentada por la música de un Cliff Martínez que más bien parece un imitador del Angelo Badalamenti más inquietante (y no es ésta la única coincidencia con el cine de David Lynch). Drive nos brinda momentos como el del ascensor o la escena final que son simplemente geniales tanto por su intensidad como por su plasticidad. Winding Refn sabe rodar pero debería dotar a sus historias de algo más de vida.

Definitivamente, Drive no es una película convencional, a los amantes de las pelis de carreras les parecerá lenta y a los amantes de las pelis de gánsters es posible que también les defraude. Los que busquen un buen cine negro de autor es posible que salgan satisfechos.
A mí me gustó pero no me pareció tan genial como dicen muchos.
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