Mostrando entradas con la etiqueta The Cure. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta The Cure. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de junio de 2012

The Cure: Never enough


Siempre es un buen momento para recuperar a Robert Smith y sus The Cure en uno de sus mejores y más opresivos vídeos a cargo del que fuera su director habitual, Tim Pope.

sábado, 10 de marzo de 2012

Un lugar donde quedarse (This must be the place)


 Cheyenne, una antigua estrella de rock de los años ochenta, vive retirado y aburrido. A pesar de tener casi 50 años aún se viste, se pinta y se peina como hace 30 años. La repentina enfermedad de su padre le sacará de su apatía.

 Que uno de mis actores favoritos (Sean Penn) se base en uno de mis cantantes favoritos (Robert Smith de The Cure) para componer un personaje era algo algo que no me podía perder. Penn se basó en la forma de vestir y peinarse (e incluso moverse) de Robert Smith para componer su personaje pero también en las gafas de Bono y en la forma de hablar de Ozzy Osborne. Pero quedarnos sólo con la apariencia del personaje creo que no sería justo, el film es mucho más.

 Cheyenne no ha madurado, se esconde tras su estrafalaria apariencia para no mostrar sus miedos y sus inseguridades. Lleva un peinado imposible e incomodo y se maquilla sin motivo aparente. Vive traumatizado por los errores del pasado y su terrible incapacidad para afrontar los problemas. La fama y el dinero le dieron la excusa perfecta para vivir en una burbuja hecha a su medida. Pero ya va siendo hora de madurar.
La repentina enfermedad de su padre (con el que lleva 30 años sin hablarse) le obligará a salir de su cascarón y reencontrarse con sus raíces judías. También le proporcionará una misión para su mísera existencia. El film se convierte en una curiosa road movie por la América profunda. Y ya sabemos que toda road movie es en realidad un viaje interior. Las experiencias y las personas que conocerá en el viaje le irán transformando.

 Opino que esta historia hubiera podido ser algo realmente importante y está cerca de conseguirlo sino fuera por que se hace pesada a ratos. A mí me recordó en algunos momentos a Una historia verdadera o Into the wild (dirigida por el propio Sean Penn) pero esta peli está a punto de no ser creíble. Las pintas del protagonista podrían provocar situaciones divertidas pero Sorrentino evita deliberadamente casi todo atisbo de comicidad y se decanta por el patetismo. La escena en la que Cheyenne baila en su habitación de hotel al ritmo de The passenger de Iggy Pop es ciertamente patética. Quizás algo más de ironía le hubiera hecho mucho bien al film.

 El guión está lleno de guiños y referencias musicales de los primeros años ochenta, incluso aparece David Bryne interpretándose a sí mismo. Pero las referencias al mundo del rock no son suficientes para hacer interesante una película. El ritmo podría haber sido algo más ágil, la peli se hace pesada en algunos momentos (la quietud del protagonista contribuye bastante) y la narración es en general un tanto confusa.

Quizás la arriesgada interpretación de Sean Penn caiga en el ridículo en algunos momentos, su forma de hablar puede resultar irritante y la excesiva fragilidad de su personaje dificulta que sintamos empatía por él. Por su parte, Eve Hewson (la hija de Bono de U2 ) queda creíble en un papel no muy alejado de su vida real.

No sé, me aburrió un poquito en algunos momentos a pesar de que el tema me parece interesante. Le doy un
6


domingo, 31 de octubre de 2010

The Cure: Siamese twins

Reconozco que hubo una época en mi vida en la que todos los los días eran el día de difuntos. Discos tan densos y oscuros como el Pornography (1982) de The Cure me acompañaron en mi adolescencia. Aún escucho esta música tan deprimente a veces, aunque ahora prefiera cosas algo más alegres, me hago mayor.

En1983 The Cure interpretaron su canción Siamese twins mientras unos bailarines danzan ante la airada mirada de una señora mayor que parece no disfrutar nada del show.

lunes, 25 de enero de 2010

Adventureland




1987, un joven deberá permanecer en su ciudad todo el verano trabajando para pagarse los estudios. No es a priori un plan alentador pero la vida está llena de sorpresas.


Parece que tras Juno están surgiendo una serie de películas independientes sobre adolescentes que aportan una mirada bastante sobria. Greg Mottola (director de Supersalidos) dirige su propio guión (que yo diría que es bastante autobiográfico) sin caer en la comedia soez. Al contrario que en 500 días juntos, el paso a la madurez es visto con una sana nostalgia.

Ocurre que hay películas que te transportan a una época de tu vida y por momentos te hacen sentir que vuelves a ser un adolescente con un curro de mierda pero miles de ilusiones. Es lo que me ha pasado con Adventureland. Para todos los que crecimos en los años ochenta, el film es un fantástico bálsamo en el que curar las heridas del paso del tiempo, escenas como la de los autos de coche con el Just like heaven de The Cure o la de los fuegos artificiales casi me emocionaron.

Adventureland es una buena peli sobre la iniciación a la madurez, sus primeros sinsabores y sus decepciones. No es una gran película pero sí es un film bastante digno hecho de forma decente. A mí me gustó, me hizo recordar, me reí varias veces y me dejó un muy buen sabor de boca.

Vale que Kristen Stewart (la chica de Crepúsculo) sigue siendo bastante limitada (se pega toda la peli retirándose el pelo de la cara como único recurso interpretativo) pero no veo mayores problemas al reparto. A destacar Jesse Eisenberg (Zombieland) que tiene una pinta de pardillo ideal para este tipo de pelis y Ryan Reynolds que por una vez está creíble.

Recomendable, sobretodo para los que pasan de los treinta.

7

viernes, 30 de octubre de 2009

The Cure: The Kiss

Qué queréis que os diga, soy terrible admirador de este grupo desde que tengo uso de razón. A pesar de los cambios de formación y las variaciones de estilo, el grupo de Robert Smith me sigue cautivando con sus composiciones (aunque cada vez menos). The Kiss es una de mis canciones favoritas y abría el doble e irregular LP Kiss me, Kiss me, Kiss me del ya lejano 1987.


lunes, 24 de agosto de 2009

The Cure: Disintegration


Con el LP Disintegration, The Cure llegaron a su cima creativa en 1989. Hay que ver cómo pasa el tiempo. Tras una década en la que pasaron del post-punk al movimiento siniestro para saltar al  pop, Robert Smith entregó un disco de 71 minutos con 11 canciones muy poco radiables en las radiofórmulas. Era un disco tranquilo, ideal para escuchar mientras cae la lluvia.

El sonido del disco era bastante denso, acuoso, totalmente melancólico, triste, perfecto para hundirte en una depresión. Las guitarras suenan como oídas a través de la lluvia, mientras los teclados y las bases rítmicas te arrastran hacia la desesperación. La voz de Smith suena deprimente, cansada, susurrante mientras va desgranando unos versos que hablan de desamor, hastío y pérdida de toda esperanza. El inexorable paso del tiempo lo va desintegrando todo a su paso, los amores y las amistades incluidos.

Bellas canciones como Lovesong, Pictures of you, Prayers for rain o The same deep water as you son la tristeza personificada. El disco es una radiografía de la desintegración de una pareja, un grupo amigos o una banda de música, da igual. Todo se ha ido al carajo y ya sólo queda lamentarse y recordar lo bonito que fue mientras duró. Un halo de profunda tristeza se apodera del oyente desde el primer sonido. 

 La grabación del disco que representaba una vuelta al sonido oscuro de primeros de los ochenta estuvo llena de incidentes. Se produjo un incendio en la habitación en la que Smith guardaba las letras de las canciones y tuvo que jugarse la vida para recuperarlas de entre las llamas. Buena parte de las páginas se habían quemado por lo que Smith se aisló deliberadamente del grupo para completarlas rápidamente. También fue la primera vez que Smith llevó al estudio sus partes de guitarra grabadas previamente en su casa. El aislamiento de Smith era cada vez mayor.  Parecía que el final del grupo estaba cerca, sentimiento afianzado por la expulsión de Lol Tolhurst (único miembro fundador que restaba en la banda junto con Smith) al terminar la grabación debido a sus problemas con la bebida. La tensión en el seno del grupo era evidente. Quizás por todo ello el disco tiene ese carácter tan melancólico.

 La compañía de discos se echó las manos a la cabeza al oír lo que el grupo de Robert Smith había grabado, no había singles potenciales!! todas las canciones eran demasiado largas y lentas. The Cure estaban en la cima de su popularidad y un disco así podía acabar con su estado de banda de culto pero a la vez superventas que había adquirido con los discos The head on the door (1985) y Kiss me, kiss me kiss me (1987). Finalmente lograron que Smith permitiera la inclusión de Lullaby, destinada inicialmente a ser una cara b ya que no encajaba con la temática del resto del álbum, y acertaron: fue su mayor éxito a nivel mundial. El vídeo de Lullaby fue dirigido por Tim Pope (su director habitual) y es de los que hicieron época, las imágenes de Robert Smith en la cama, cubierto de telas de araña o siendo tragado por una vagina peluda son imborrables de nuestra memoria.
A pesar de lo prometido, Smith volvió a reunir al grupo en 1992 con el disco Wish (otra joya por motivos bien distintos) y con energías renovadas. Pero a partir de ahí su carrera ha sido bastante irregular (por no decir en caída libre). Smith sigue anclado en su imagen de los años 80 y  cada cierto tiempo amenaza con la definitiva desintegración del grupo. Al menos siguen haciendo conciertos memorables en los que nunca faltan al menos 4 ó 5 canciones de este disco que nos ocupa.

Siempre nos quedará Disintegration para los días de lluvia. No sé si se habrá notado que adoro a este grupo y a este disco en particular.