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miércoles, 8 de enero de 2014

El único superviviente (Lone survivor)


Toda guerra en la que se ven implicados los norteamericanos acaba siendo plasmada ampliamente en el cine. Incluso puede dar origen a un subgénero cinematográfico como las películas de Vietnam y sus inevitables héroes tipo Chuck Norris o Stallone. Los tiempos han cambiado y el cine bélico norteamericano ya no es tan descaradamente propagandístico. Ahora tocan las películas sobre Afganistán, tras En territorio hostil o Zero dark thirty, nos llega esta historia basada hechos reales ocurridos en 2005.

 Desde los títulos de crédito iniciales intentan convencernos de que los marines son superhombres entrenados para salir airosos de cualquier situación por peligrosa que sea. Sin embargo, la misión Alas rojas demostró que estos supuestos titanes son simples mortales susceptibles de ser derrotados. El mejor ejército del mundo con sus satélites, sus helicópteros y su última tecnología fue puesto en serios apuros por un puñado de talibanes armados con AK-47 y poco más.

 Es cierto que La odisea de supervivencia del marine Marcus Luttrell puede resultar por momentos inverosímil. Sólo el hecho de que nos adviertan desde el principio que está basada en hechos reales consigue hacer que nos creamos algunos hechos aquí narrados (sobretodo en la parte final del film). No hay grandes hazañas superheróicas ni fantasmadas pero la sucesión de casualidades nos resultaría verosímil si no nos aseguran que los hechos ocurrieron así.

Peter Berg (La sombra del reino, Hancook) realiza aquí su mejor película hasta la fecha (muy superior a esa estupidez que era Battleship). Se nota que el tipo ha aprendido de Michael Mann y su electrizante forma de rodar tiroteos. A pesar de un inicio algo lento y una presentación de personajes bastante tópica, el film leanta el velo rápidamente. Con un ritmo adecuado y unas escenas de acción excelentes, el film nos introduce de lleno en el infierno de la guerra. Las emboscadas y tiroteos del film me gustaron mucho. Por momentos, el espectador se siente igual de acosado y perseguido que los protagonistas. Hay escenas de verdadero agobio y otras realmente escalofriantes en las que uno siente los huesos partirse y los pulmones encharcarse de sangre. El director Peter Berg no ha inventado una nueva forma de rodar las escenas de acción ni va a revolucionar el género pero ha hecho un film técnicamente impecable que incluso consigue sorprender gratamente en un par de ocasiones.


 En mi opinión, lo peor del film es esa moralina característica de ciertos productos yanquis, el final con las fotos reales de los protagonistas me resultó un poco forzado en busca de la lágrima fácil. Ni siquiera la emotiva versión del Heroes de David Bowie a manos de Peter Gabriel logró en mi caso el efecto buscado por el director.
Sin embargo, en contra de lo que pudiera parecer, el film no es únicamente propaganda de la maquinaria militar norteamericana. No hay enemigo pequeño y cualquier ejército puede ser aniquilado. Llegados a un punto en el que la tecnología y el entorno no son favorables, sólo la suerte y el instinto de supervivencia pueden salvarle la vida al mejor ejército del mundo. Berg no se plantea qué pintan los americanos en Afganistán, no era ése su objetivo, sino que se centra en la experiencia de unos soldados sometidos a una situación límite. Al final, no hay religiones ni naciones que valgan. Cuando se trata de matar o morir, la elección es fácil. Una guerra es una lucha a muerte entre personas que, casi con toda seguridad, desearían estar en cualquier otro sitio. 

En cuanto a los actores, debo destacar que Mark Wahlberg está en el mejor papel de toda su carrera.  Wahlberg transmite toda la carga emotiva de su personaje y consigue contagiarnos sus ganas de sobrevivir a toda costa. También me sorprendió gratamente Emile Hirsch, quien está madurando rápidamente como actor dejando atrás su imagen de niño guapete.

Lo dicho, recomendable para los amantes del cine bélico.

6

domingo, 25 de marzo de 2012

John Carter


John Carter es un personaje creado por Edgar Rice Burroughs (autor también de Tarzán) allá por 1911. Cien años después los de Disney nos traen una versión de sus aventuras en Marte con la intención de reventar las taquillas.

La cosa no pintaba bien desde el principio, las novelas de Burroughs están llenas de aventuras, pero la Disney no parecía la productora más indicada. Disney ha edulcorado mucho las andanzas de John Carter en busca de un taquillazo para todos los públicos al estilo de Piratas del Caribe, Tron: Legacy o El príncipe de Persia. La cosa les ha salido bastante mal y Disney ha anunciado que probablemente pierda unos 150 millones de euros con la película. Parece ser que Marte no tiene suerte en la taquilla. En el caso de John Carter, era de esperar: al final el público se ha cansado de caras aventuras sin imaginación y hechas como churros. No basta con efectos especiales y el 3D, el público demanda algo más.

Para dirigir este engendro contrataron a Andrew Stanton (director de maravillas digitales de Pixar como Bichos, Buscando a Nemo o Wall-E) pero la cosa no ha funcionado. Stanton no ha sabido sacarle provecho a este penoso guión lleno de tópicos y sin ninguna sangre en las venas.


Puede que hace 100 años las aventuras en Marte de John Carter fascinaran a los lectores, pero una película sobre sus aventuras en el año 2012 resulta bastante anodina. Hemos visto llegar el hombre a la luna y demasiadas imágenes del Marte real. También nos hemos criado con mucha ciencia ficción de serie B como para que esta historia nos sorprenda. Ése es el problema de esta película, no sorprende en absoluto, desde el principio sabemos qué va a pasar. En toda la trama no hay ni una sola sorpresa, todo resulta tan repetitivo y aburrido que yo casi me duermo. Ni siquiera hay suficientes escenas de acción ni éstas aportan nada de interés. No hay unos villanos realmente interesantes ni unos secundarios entrañables y/o graciosos (más bien todo lo contrario) y los golpes de humor son inexistentes. Los niños se aburrirán y la presencia de Lynn Collins no es suficiente como para que los adultos ahuyenten el aburrimiento. Un horror.

Otra losa insalvable que recae sobre esta peli es Taylor Kitsch, un chico muy guapo y macizote pero francamente malo, su John Carter parece más emparentado con los sosos vampiros de Crepúsculo que con los héroes clásicos de la ciencia ficción. Otros actores de prestigio más que probado como Ciarán Hinds o Mark Strong dan la sensación de haber estado perdidos en el set de rodaje vestidos de drag queens y sin enterarse de qué iba la peli. Al menos Willem Dafoe tiene la suerte de que su personaje es digital y no se le reconoce.

Mala, mala, mala. Aquí y en Marte.

P.d. siempre nos quedarán las maravillosas ilustraciones del personaje que realizó el maestro Frank Frazetta. Mucho más sugerentes que este bodrio de peli.