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martes, 26 de agosto de 2014

Guardianes de la galaxia


 Guardianes de la galaxia es el blockbuster del año, sin duda. No sólo le ha robado el título contra todo pronóstico al Capitán América sino que es uno de los mejores de los últimos años. A los que os gustaron las producciones Marvel al estilo de Iron Man, Thor, Los Vengadores o El capitán América, os recomiendo encarecidamente esta cinta.

 No conozco el cómic en el que se basa, no he leído ni una sola viñeta de Guardianes de la galaxia. Al contrario que con otros personajes Marvel, no crecí con este cómic y no puedo comparar la película con la historieta ni sé (ni me importa) si han sido fieles al original. He de reconocer que a primera vista, la cosa no pintaba bien: un terrícola vacilón, una chica verde, un mapache, un hombre-planta y un forzudo interpretado por Batista (el de la lucha libre), uy uy uy. Sin embargo, me llevé una muy agradable sorpresa al comprobar que lo que parecían los ingredientes de un cóctel indigesto combinaban de forma perfecta. La mano del gamberro director James Gunn le ha dado el toque irreverente que esta historia precisaba.


 El frenético guión está lleno de guiños cinéfilos y chistes que lo convierten en un entretenimiento ideal para toda la familia sin insultar la inteligencia de los espectadores. Los más pequeños lo fliparán con los efectos especiales mientras que los más mayores disfrutaremos con la combinación de humor y emoción del film. Los de Marvel han decidido seguir por la senda iniciada en Iron man y los Vengadores para entregarnos una ágil historia llena de acción e ironía. A mí me recordó a Golpe en la pequeña China, aquella película de Carpenter con Kurt Russel en la que se intentaba combinar cine de aventuras con humor. Golpe en la pequeña China no me gustó en su día cuando la vi en el cine con 12 años y ahora sigue sin hacerlo, todo lo contrario que Guardianes de la galaxia. Ahora los ingredientes han sido mezclados en la justa medida y el resultado ha sido muy superior. Obviamente, no hay que pedirle verosimilitud a esta cinta (a mí me chirriaron bastante esas salidas a pelo al espacio exterior) ni el más mínimo rigor científico, eso sí, el film cumple sobradamente con su labor de divertir.


 Ocurre que la historia tampoco es nada que no hayamos visto decenas de veces. Incuso hay un villano que quiere conseguir un objeto para tener el control. Sin embargo, el film parece ser consciente de sí mismo y ríe de cada uno de los estereotipos de este tipo de cine. Son el frenético ritmo de la historia, el correcto desarrollo de de cada uno de los personajes y sus continuos enfrentamientos verbales los que hacen a este film despuntar sobre el resto.
 Valga como ejemplo ese protagonista aficionado a la música de los años 70 y las viejas cintas de cassette, todo un guiño a una generación que crecimos con las cintas antes que se inventara eso del mp3. O la singular pareja de caza recompensas formada por el escueto en palabras Groot y el parlanchín Rocket (el mapache con más mala leche de la historia del cine). Curiosamente el personaje de Drax (Batista) es a priori el menos interesante pero consigue alguno de los mejores momentos a costa de sus pocas luces. El tono desenfadado del conjunto también nos deja el cameo más divertido hasta la fecha de Stan Lee y la escena post créditos igualmente más graciosa.

 Sin que sirva de precedente me ha gustado un film en el que ha colaborado Vin Diesel (es quien pone voz al personaje de Groot), igualmente Bradley Cooper ha prestado sus gestos y su voz a Rocket. La pareja formada por Chris Pratt y Zoe Saldana tiene suficiente química como para hacer interesante su relación.

 Guardianes de la galaxia tiene ese tono justo entre humor, ironía y acción que los de Marvel llevan perfeccionando unos años con las pelis sobre Iron Man y Los vengadores. Una fórmula que han ido destilando poco a poco hasta llegar a esta pequeña joya del entretenimiento.
 Sinceramente, yo me daría por satisfecho si las nuevas películas de Star Wars del señor Abrams fueran tan divertidas como Guardianes de la Galaxia.

6

viernes, 28 de marzo de 2014

Cuando todo está perdido (All is lost)


 En los últimos años estamos asistiendo a propuestas cinematográficas bastante extremas en busca de dar originalidad al cine de aventuras. Hemos visto películas de supervivencia sobre un tipo enterrado dentro en un ataúd, de un joven atrapado por una roca, otro conviviendo en una barca con un tigre o unos astronautas perdidos en el espacio. Todas son propuestas válidas y atractivas siempre que estén bien desarrolladas. Este año pasado hemos tenido esa joya del cine del espacio y aventuras que es Gravity pero también ha habido otra propuesta que, a priori, debería ser tenida en cuenta y ha pasado bastante desapercibida.

 La originalidad de Cuando todo está perdido radica en que sólo hay un único actor intentado sobrevivir en el océano. Sin embargo cuando ese actor es Robert Redford es cuando la cosa se pone aún más interesante.  No olvidemos que Redford tiene actualmente 77 años y es una leyenda del séptimo arte. Todo un sex symbol durante décadas que nos regaló grandes interpretaciones en films clásicos como (entre muchos otros) Descalzos por el parque, El golpe, Dos hombres y un destino, Todos los hombres del presidente, Brubaker, Memorias de África o Jeremías Johnson. Todas estas películas son maravillosas y si no las has visto te estás perdiendo buena parte del mejor cine de los últimos 50 años. Tú mismo.
  Robert Redford no ha sido sólo un excelente actor sino que además ha desarrollado una brillante carrera como director con películas como Gente corriente, Un lugar llamdo Milagro, El río de la vida o Quiz Show. Un hombre que lo ha sido todo en el cine pero que, como su personaje en Todo está perdido, se resiste y sigue luchando. Redford lleva bastantes años interpretando papales mediocres en malas películas (como otros mitos del celuloide como DeNiro o Pacino) y con Cuando todo está perdido parece reivindicar que se pueden escribir buenos personajes para actores de su edad. Yo me conformaría con que escribieran buenos papeles para cualquier edad. Resumiendo, Redford demuestra que aún tiene mucho que decir a su edad. Esta película es todo un reto tanto físico como interpretativo para cualquier actor y Redford sale airoso en ambos aspectos.


 El director J C. Chandor salta de las oficinas de los tiburones financieros que nos mostró en su primer y recomendable película (Margin call) a las aguas del océano índico. Chandor no pierde tiempo en presentarnos al único personaje de su película y va directo a la acción. No sabemos ni su nombre ni a qué se dedica en la vida. Se supone que tiene familia, está jubilado y se dedica a navegar por placer, pero no sabemos nada más. Ya desde la primera escena vemos a nuestro protagonista en problemas y teniendo que emplearse a fondo para sobrevivir. Chandor imprime durante la primera hora un muy buen ritmo sin dejar apenas un minuto de descanso al espectador. Durante todo este tiempo da muestras de un estupendo pulso narrativo y dominio del lenguaje cinematográfico, prescindiendo de recursos como la voz en off (sólo en el prólogo) e incluso de la música.

 Sin embargo, tras una primera hora encomiable, pasado este tiempo la peli se desinfla y se hace algo pesada. Reconozco que miré el reloj un par de veces, quizás la cosa no daba para hora y tres cuartos, con hora y media hubiera bastado (Gravity no pasa de la hora y media). La bajada de ritmo es importante y la estructura se resiente, entra agua en la embarcación y a punto está de hundirse. Quizás consciente de que su película empieza a hacer aguas, Chandor introduce la música como elemento para dar énfasis y emoción. Sin embargo, la música me pareció un horror y produce el efecto totalmente opuesto al deseado. Lo mejor que se puede decir de la música en una película es que pase desapercibida, que lleve al espectador de la mano hasta las emociones que quieren infundirle pero sin que éste se dé cuenta. Al contrario que en Gravity, la música se nota demasiado ya que desentona con las imágenes y les resta emotividad. Una pena que una propuesta así de arriesgada y bien resuelta se vaya parcialmente a pique en su último tramo.


Chandor se la juega con esta película de supervivencia senior que le ha salido razonablemente bien pero dista de ser excelente.

6

lunes, 16 de diciembre de 2013

Lobezno inmortal (X-Men: Wolverine 2)


Lo siento mucho pero esta película me pareció un horror de cuidado. Mala hasta decir basta. Ni el carisma de Hugh Jackman ni los efectos especiales ni las espadas japonesas consiguieron sacarme del tedio en el que me sumergió este pésimo film desde su inicio.

El problema fundamental deriva de una trama que no consigue interesar al espectador, en ningún momento nos importa un bledo lo que ocurre en la pantalla.
 EL nefasto James Mangold sustituyó a Darren Aronovsky en la dirección de este proyecto y me alegro de que el autor de Réquiem por un sueño decidiera no verse implicado en esta chapuza. Intentar hacer una película de superhéroes que no sea  infantil es un intento muy loable que pocas veces sale bien. El Batman de Nolan es un ejemplo a seguir, pero Lobezno no es Batman, no tiene esa carga dramática. Aquí se nos presenta un Logan traumatizado y con persistentes pesadillas con Jean Grey (Famke Janssen), la sombra alargada de Nolan se extendió a Superman y ahora alcanza a Lobezno. Sinceramente, creo que el tono a seguir con los superhéroes Marvel debería ser el de Los vengadores o Iron man y no el de este ladrillo. Se puede optar por el enfoque serio, pero hay que tener talento para hacerlo. Lamentablemente, en Lobezno inmortal el talento brilla por su ausencia.


Yo aún sigo sorprendido de que me haya aburrido tanto viendo un film de superhéroes. Lobezno inmortal tarda mucho en arrancar y cuando lo hace no interesa. Todas las disputas familiares de los personajes me parecieron un rollo tremendo, leñe, estamos ante un film de aventuras. No me gusta el cine de entretenimiento que toma al espectador por idiota (Transformers, Resident evil, 2012, etc) pero casi es peor pensar que el espectador tiene una paciencia infinita. La trama de Lobezno inmortal va dando bandazos sin sentido y tiene unos parones inexplicables. El público de Lobezno quiere verlo en acción, por supuesto, pero se puede revestir la acción de una trama mínimamente interesante. Sin embargo, aquí parece que el guión lo han ido redactando sobre la marcha. El resultado es un film muy irregular y aburrido que sólo levanta vuelo en su último tramo cuando ya el espectador hace bastante rato que mira el reloj. Parecía difícil de lograr, pero es incluso peor que la primera película de Lobezno.

Ni el viejo amigo de Logan convertido en gran empresario, ni la chica que puede ver el futuro, ni la heredera del imperio, ni el padre de la anterior, ni la pérfida doctora que cuida al patriarca, ni el novio ninja de la chica, ni el prometido oficial de la chica consiguen otra cosa que aburrir al espectador ávido de aventuras. Un lío de personajes que no aportan nada. Por momentos me pareció estar viendo un episodio de Falcon Crest con actores japoneses en un decorado de cartón piedra, al menos Angela Channing tenía carisma.
 Todo ese rollo a lo Rey Lear no funciona, podría haberlo hecho en otras manos más hábiles pero aquí hunde al film en la miseria. los personajes cambian de bando sin sentido alguno e incluso se han sacado de la manga una forzada historia de amor que no hay por donde cogerla. Por cierto, no entiendo la manía de hablar tanto que tienen los personajes de este film ¿Nadie se dio cuenta que Lobezno es un personaje al que el público quiere ver cabreado y destrozándolo todo? Aquí Lobezno parece una hermanita de la caridad, sólo en un par de ocasiones saca realmente a relucir su famoso mal carácter (y lo arruina una piscina). De hecho, Lobezno es casi una comparsa en toda esta zafia intriga de poder y sucesiones a la japonesa.

 Otro factor que estropea el film es la falta de originalidad con la que están rodadas las escenas de acción, no pueden ser más insulsas y carentes de ritmo. Desaprovechar de esta manera las peleas de ninjas contra Lobezno es casi un pecado. Pues James Mangold lo hace. Definitivamente, este señor que empezó su carrera de forma muy prometedora debería retirarse a un monasterio a meditar sobre sus pecados en forma de película. Noche y día (sí, esa basura en la que los San Fermines se celebran en Sevilla) y Lobezno inmortal son dos claros ejemplos de mal cine de aventuras actual.

 Una pena, Lobezno y los espectadores se merecen algo mejor.

3,5

viernes, 13 de diciembre de 2013

El Hobbit: La desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug )


 Bilbo Bolsón (Baggins en el inglés original) sigue su aventura acompañado del mago Gandalf y los trece enanos. En su camino hacia la montaña solitaria donde el dragón Smaug custodia el tesoro de los enanos se enfrentarán a nuevos peligros.

 En su quinta aproximación al universo Tolkien, Peter Jackson sigue siendo respetuoso y fiel al espíritu de Tolkien aunque esta vez se saque de la manga personajes y tramas que no estaban presentes en el libro original. No olvidemos que El Hobbit es un libro de 300 páginas enfocado al público infantil. Jackson ha decidido darle un tono más adulto al trasladarlo al cine con esta trilogía, no ahorra planos de desagradables orcos ni decapitaciones. Jackson se atreve también a introducir personajes que no aparecen en este libro (Legolas, Ragadast) e incluso inventa algún personaje totalmente nuevo (la elfa Tauriel interpretada por Evangeline Lilly). Jackson deja ver su mano de creador más allá de la de noble artesano (de probada solvencia), innova sobre el texto que adapta en busca de referencias y lugares comunes ya mostrados en la primera trilogía. He ahí su error. Este film no aporta nada nuevo al imaginario visual de esta saga y los planos aéreos a los que tan aficionado es el señor Jackson ya no nos impresionan como en La comunicad del anillo. Tampoco las arañas gigantes nos sorprenden como antaño. No es culpa de nadie ni hay que considerarlo como un fallo del film, simplemente ya no nos sorprenden,


  No sé si Tolkien se retorcerá en su tumba o le parecerían bien las licencias tomadas por Jackson. Pero a mí como espectador, me pareció que ciertos personajes están metidos con calzador sólo para rellenar metraje. La historia entre Tauriel y el enano es un relleno que sólo sirve para alargar innecesariamente el film, no digamos nada si hablamos del triángulo amoroso con Legolas. Lo mismo se puede decir de la cháchara estéril que parece haber contagiado por momentos a los personajes en esta entrega. En especial, Smaug me pareció excesivamente parlanchín. Es el personaje que todos teníamos ganas de ver y la verdad es que no defrauda pero el hecho de que un dragón hable me sigue pareciendo ridículo (por mucho que se trate de cine de fantasía) y su diálogo con Bilbo me pareció algo excesivo. Tampoco el prólogo (ojito al cameo que hay justo al inicio) aporta nada de interés ni tiene la espectacularidad a la que estamos acostumbrados.


 Lamentablemente, el film se resiente de todos estos intentos de alargar su duración hasta más allá de las dos horas y media provocando unos peligrosos altibajos de ritmo. No es que se haga aburrido pero no todos los pasajes tienen el mismo interés y alguno se podría haber omitido fácilmente. Al igual que en Un viaje inesperado, la trama no daba para más pero aquí se nota más la falta de coherencia del film.  En esta segunda entrega sí se hace evidente que Jackson he estirado demasiado una trama que no daba para tres películas. Además, en su afán de alargar la trama nos han dejado muy pocas sorpresas para la tercera entrega.

 A pesar de todo, La desolación de Smaug es un estupendo film de aventuras para escapar de la realidad y de la maldita crisis. Todo ello aderezado con el buen hacer técnico del amigo Peter Jackson y unos actores cada vez más entregados. Tanto Ian McKellen como Martin Freeman están excelentes como la pareja protagonista de esta aventura. No hay que olvidar que por fin vemos y oímos en todo su esplendor al dragón Smaug, el otro protagonista de esta segunda trilogía. Alucinante todo lo referente al avaricioso dragón (excepto su afición por la plática).



 No podemos negar que Peter Jackson ofrece nuevamente un espectáculo de altura (geniales la escena de los barriles por el río y toda la última media hora). Todo un prodigio de la técnica (espectacular 3D y los insectos voladores) puesta al servicio de la historia. Por suerte, nunca comete el gran error de tratar en ningún momento al espectador de idiota. No parece gran cosa pero, con los tiempos que corren, es casi un lujo ver un film de aventuras en el que no sientas que tu inteligencia está siendo insultada.

 Resumiendo, la épica y la magia siguen presentes en La desolación de Smaug aunque el conjunto se resienta de los elementos añadidos. Es la mas floja de todas las películas sobre la Tierra Media, pero sigue siendo un entretenimiento más que recomendable.


lunes, 14 de octubre de 2013

GRAVITY



 Alfonso Cuarón es todo un valor a tener en cuenta. Tras unos inicios un tanto dubitativos, el film Y tú mamá también fue una agradable sorpresa que nos indicaba que bajo su dirección había un diamante en bruto. Con Harry Potter y El prisionero de Azkaban dio el salto a las grandes producciones y nos entregó una de las mejores películas de la saga del joven mago. Luego se embarcó en un proyecto personal como Hijos de los hombres cuyos resultados fueron más que satisfactorios, dando una de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años. Cada proyecto de Cuarón es totalmente distinto del anterior y nada parece presagiar cuál será su próximo paso.



Gravity es una cinta sobre unos astronautas en el espacio, se puede decir que es una de las mejores películas del espacio gracias a la sensación de verosimilitud. No hay grandes fantasmadas ni cosas inverosímiles, quizás sea una de las visiones del espacio más realistas nunca vistas en el cine. Quizás junto con Apollo XIII me parece una de las más veraces aproximaciones al espacio. Alfonso Cuarón (acompañado en el guión por su hermano) nos propone una gran aventura acompañada de un gran espectáculo visual. No le hace falta irse al género de la ciencia ficción, en las manos adecuadas el espacio ya es en sí mismo una gran aventura y un gran espectáculo.

Por suerte, Cuarón no ha intentado hacer su particular 2001. No ha sido tan pretencioso pero sí que no se ha limitado sólo a ofrecernos un film de aventuras. Cuarón evita triunfalismos y patrioterismos vacuos (no hay planos aplastantes de la bandera norteamericana) demostrando que se puede hacer una historia universal partiendo de un país concreto sin que el resto del mundo se sienta ridículo. A ver si aprenden de una vez estos gringos, ha tenido que venir un mejicano a darles una lección. Tampoco hay aquí ni un solo efecto especial que sea superfluo ni gratuito, cada efecto tiene un sentido y está al servicio de la historia (no como ocurre habitualmente en el cine actual). 


 Ocurre que Gravity tiene mucha más miga de la que puede parecer en principio. Más allá de los soberbios efectos visuales y un 3D realmente asombroso, el film tiene su punto fuerte en el personaje de Sandra Bullock. Ella es el verdadero motor de la historia. Un personaje que no es sólo un ser humano intentando sobrevivir en un medio tan hostil como el espacio. Más allá de ser una versión moderna de la teniente Ripley de Alien, su heroína se podría ver como una parábola del ser humano moderno. No tiene creencias religiosas, es una científica que arrastra un enorme dolor. Ha perdido toda la fe y las ganas de vivir. En su periplo en busca de la supervivencia deberá encontrar las fuerzas para querer vivir de nuevo, el enfrentarse a la muerte le hace volver a sentirse vida y encontrarle sentido a su existencia. Es destacable el hecho de que las imágenes del santo y del buda que están en las estaciones espaciales sirven para indicar cómo el ser humano busca respuestas en las distintas religiones incluso en un ambiente tan tecnológico como el espacio. Al final, todos necesitamos creer en algo, aunque sea en nosotros mismos.

 Hay quien acusa al guión de simple, yo no puedo decir tal cosa ya que acabé emocionado y con los ojos arrasados. No puedo pedirle más a una película que me lo ha hecho pasar francamente bien y encima ha logrado tocarme la fibra sensible. ¿Acaso no es simple y efectiva la historia de cualquier película de Indiana Jones? ¿Alguien se ha parado a pensar en la tontería de guiones de Transformers o decenas de ridículos blockbusters para lelos que nos asaltan cada año? Sinceramente, no procede decir que Gravity es simple. 

 George Clonney está correcto en su habitual personaje de simpático bravucón pero Sandra Bullock le roba la función. Tengo que reconocer, por mucho que me duela, que Sandra Bullock me gustó. Si le regalaron el Oscar hace unos años, creo que ahora sí se lo merece. A mí me emocionaron las ingrávidas lágrimas de la Bullock (¿Quién me lo iba a decir a mí que esta chica y yo acabaríamos compartiendo lágrimas en una sala de cine). Bullock está en el mejor papel de toda su carrera (realmente no era tan difícil), a mucha distancia de todo lo que había hecho hasta ahora.
Gravity es una auténtica montaña rusa de la cual este espectador que os escribe bajó emocionado. No es sólo una cinta de aventuras, es toda una experiencia (sobre todo en 3D). No os la perdáis.

8


jueves, 3 de octubre de 2013

After earth


Will Smith es un género en sí mismo, como el bueno de Tom Cruise. Ambos son las mayores estrellas del panorama actual. Son las estrellas que arrastran a más millones de espectadores a las salas de cine. Triste pero cierto.

 La nueva película de Will Smith (es suya ya que la idea fue suya, la ha producido él y la interpreta junto a su hijo) es una cinta de ciencia ficción dirigida (dicen) por M. Night Shyamalan (el tipo que lo petó con El sexto sentido y nos entregó tonterías como El incidente). After earth no deja de ser una más de aventuras, con un tono muy militar y mucha exaltación de la familia (no sé qué pesa más en la película el deber militar o el deber familiar, aquí parecen fundirse en una misma cosa).

El film se hace ameno, siendo una decente película de aventuras que se deja ver a pesar de que es incapaz de explorar nuevos territorios. Pero no pasa de ahí y acaba decepcionando tanto al aficionado a la ciencia ficción como al espectador ávido de aventuras. Digo yo que un poco de originalidad o sorpresa en el guión no hubiera estado mal. Con un presupuesto tan holgado no hubiera costado mucho trabajarse un buen guión o unos efectos revolucionarios. Nada de todo ello ha ocurrido.
Will Smith está bien en su papel de severo padre que sabe que su supervivencia depende de cómo guíe a su hijo a través de un planeta (la tierra ni más ni menos) lleno de peligros. Su personaje es un líder nato, todo un héroe para la humanidad gracias a su falta de miedo que le hace indetectable para los enemigos. Pero su hijo (interpretado por el insufrible Jaden Smith, quien casualmente es hijo de Will Smith!!) es sólo un cadete que no ha logrado pasar los exámenes. Vamos, el típico joven héroe que empezará su viaje iniciático para encontrarse a sí mismo y demostrar a su padre de lo que es capaz. Nada nuevo bajo el sol. Todos sabemos lo que va a pasar, aunque a mí me sorprendió negativamente el forzado final. El film es sólo un mero vehículo para que Will Smith pase el testigo a su hijo, lástima que el muchacho no tenga ni la décima parte del carisma de su padre.

 ¿Y la mano de Shyamalan? Apenas se nota, mejor así. After earth es una peli de encargo para lucimiento de la familia Smith y no hay hueco para las obsesiones y los temas habituales del afamado director. Sí hay algún plano subjetivo y algún elemento familiar que recuerda a films como Señales. Pero el estilo Shyamalan está totalmente ausente, podría haber sido dirigida por cualquier otro director a sueldo o por un piloto automático. Al menos Shyamalan cumple y el film está correctamente rodado (no como en aquel horror de Airbender).

 Decepcionante cinta de aventuras que gustará a los adolescentes pero que a los más mayores nos sabrá a poco.

4,5

jueves, 5 de septiembre de 2013

Ga'Hoole: La leyenda de los guardianes ( Legend of the Guardians: The Owls of Ga'Hoole, 2010)



Zack Snyder es un director que no se acomoda y sigue intentando hacer un cine de calidad dentro de los cánones de lo comercial, no siempre lo consigue pero su esfuerzo merece cierto elogio. En Ga'Hoole adaptó la serie de libros de Kathryn Lasky sobre las aventuras de unos búhos.

 A primera vista Ga'Hoole parece un cruce entre El señor de los anillos y Star Wars con el cine de aventuras infantil. El resultado fue un film demasiado oscuro para los niños más pequeños, para entendernos, tiene más en común con Beowulf que con Toy Story. Quizás por eso no tuvo en taquilla el éxito que se esperaba. A pesar de todo, yo creo que es un film que vale la pena, tiene personalidad propia, no se queda en el mero pastiche y es capaz de entregar una estupenda película de aventuras. Tengo que destacar un apartado técnico apabullante, no sólo los detalles están muy conseguidos (el vuelo de los pájaros, las plumas, las gotas de agua, etc) sino que consigue que distingamos a cada pájaro. Una maravilla audiovisual.


 Considero un acierto que no sea la típica historia para críos. Es más épica, dramática y tétrica que la mayoría de películas de animación actuales. Por supuesto, hay un joven héroe que debe emprender su viaje iniciático mientras se enfrenta a unos perversos villanos (realmente conseguidos). No hay hueco en la historia para secundarios graciosillos ni para forzadas historias de amor. Snyder se decanta por la épica y la espectacularidad, dando como resultado un atípico film de aventuras hecho por ordenador. Incluso tétrico en algunos momentos, no es un film recomendable para los más pequeños. Al menos es un film de aventuras de animación que los padres pueden disfrutar.


 Lamentablemente, quizás se quedó a medio camino y quiso contar demasiadas cosas en apenas dos horas. Resumir varios libros en una película siempre supone ciertos riesgos, casi tantos como alargar innecesariamente una saga. En el caso que nos ocupa, hay personajes que no están desarrollados (apenas esbozados) y se nota que hay pasajes por los que se ha pasado de puntillas. Pero el film funciona como película de aventuras, vaya si funciona.

Yo la recomiendo para los que busquen un cine de animación algo menos infantil.

martes, 27 de agosto de 2013

Pacific Rim


Tengo que reconocer que Guillermo del Toro me resulta un tipo entrañable y simpático. Es u auténtico friki que ha logrado su sueño de poder realizar las películas que a él le gustaría haber visto de niño.  Sus películas son siempre dignas e intentan aunar diversión con calidad aunque los resultados no siempre sean los esperados.  Ahora regresa con Pacific Rim, película a la que yo hubiera titulado Mazinger Z contra Godzilla.

Y ocurre que Pacific Rim no es más que una actualización de esos famosos personajes venidos de extremo oriente, ni más ni menos. Te pueden vender la moto como quieran pero no dejará de ser una moto. Pacific Rim peca inicialmente de poco original y de rendir excesivo tributo a esas viejas películas de serie B sobre monstruos destrozando ciudades. Su argumento resulta hoy día totalmente ridículo, vamos a ver: eso de crear robots enormes que se partan la cara de metal contra unos monstruos gigantes que salen de una grieta entre dimensiones (¿?) podía ser novedosos en los años 50 pero ahora resulta bastante trasnochado e inverosímil.  Con tanta empanada mental de dibujos japoneses yo me preguntaba cuando diablos iban a aparecer en escena Heidi y Marco.


Del Toro se ha marcado un caro homenaje/pastiche de la ciencia ficción nipona que tanto nos gustaba de críos, lamentablemente, nosotros hemos crecido y parece que Del Toro sigue flipando en colores con los gritos de Godzilla mientras destroza una ciudad. Del Toro sigue siendo un niño y ofrece ese gran espectáculo que todo niño encontrará divertido y estimulante a partes iguales. Pero yo ya no soy un niño, ni siquiera adolescente, y no he podido evitar sentirme decepcionado por esta película. Quizás buscaba un enfoque más serio o menos nostálgico, no sé.
 Quizás yo buscaba un tratamiento algo más adulto de los personajes o que hubiera algo de química entre la pareja formada por Rinko Kikuchi y Charlie Hunnam. Pero nada de ello ha sido posible. Mucho efecto especial y poca historia. Seguro que muchos aficionados a la ciencia ficción no le pedirán más y consiguieron teletransportarse a su infancia, no fue mi caso.
 Al menos Del Toro ofrece unas espectaculares escenas de lucha en las que no marea al espectador y en las que sabemos en todo momento lo que está pasando. A ver si aprende de una vez el negado de Michael Bay. Sin embargo, a pesar de la espectacularidad de las escenas a mí el film se me hizo largo debido a lo previsible de su trama. Ni los personajes están mínimamente perfilados ni lo que ocurra nos acaba de interesar lo más mínimo. Si lo de la premisa de los robots para luchar contra monstruos gigantes te parece poco original, espera a ver el desarrollo de la trama: Tenemos una vez más al héroe traumatizado que vuelve a la lucha por petición expresa de un amigo (de color, que hay que cubrir la cuota), de paso el tipo se liga a una joven con la que al principio no hacía buenas migas. Y no hay mucho más. Del Toro se saca de la manga a sus amigos Ron Perlman y Santiago Segura, a un par de científicos locos de lo más insoportable, un discurso sonrojante y la peli se acaba tras un buen rato de estridentes peleas que todos sabemos cómo van a acabar. Como las pelis viejas de los años 50 pero con un presupuesto de 180 millones de dólares.


Puede que para muchos Pacific Rim sea la película del verano, para mí es la decepción del verano. Guillermo Del Toro sigue teniendo buenas intenciones pero por ahora es incapaz de hacer esa gran película de ciencia ficción que lleva intentando hacer desde el inicio de su carrera.


Decepcionante.

4,5

lunes, 14 de enero de 2013

Kon-Tiki


 Sin saber nadar e intentando reproducir las condiciones exactas de navegación que tenían los habitantes de Perú hace 2.500 años, en 1947 Thor Heyerdahl se embarcó en una balsa hecha con troncos con la intención de recorrer 8.000 kilómetros atravesando el océano pacífico. Su intención era probar que la polinesia fue poblada desde Sudamérica y no desde Asia.

Esta película Noruega fue una verdadera sorpresa para mí. No esperaba mucho de ella pero me gustó bastante. Es un film de aventuras distinto, alejado de los triunfalismos y heroicidades a las que nos tiene acostumbrados el cine Norteamericano. Thor Heyerdahl no es presentado como un héroe, más bien como un inconsciente o un científico obsesionado con probar su teoría a toda costa, incluso arriesgando su propia vida y la de sus compañeros. Kon-Tiki es una buena recreación de los últimos auténticos aventureros y sus dificultades para poner en marcha sus expediciones. No olvidemos que hubo un tiempo en el que a los aventureros no les financiaban sus expediciones empresas de bebidas energéticas, teniendo que arriesgar su propio patrimonio y su salud.
Puede que Heyerdahl estuviera equivocado, los estudios genéticos a los habitantes de la polinesia han demostrado que su teoría era incorrecta, pero ello no invalida su aventura. Quizás sólo demostró que aún quedaban aventuras por vivir y locos capaces de arriesgarlo todo por vivirlas.


 El film ha sido dirigido a cuatro manos por los noruegos Espen Sandberg y Joachim Rønning, responsables de aquella idiotez llamada Bandidas (sí, ésa con Penélope Cruz y Salma Hayeck haciendo el ridículo en el oeste). Por suerte, Kon -Tiki es mucho mejor. El film tiene un muy buen ritmo y es una más que correcta película de aventuras. Yo me quedo con la escena en la que la balsa zarpa, en ella Heyerdahl se da cuenta que ya no hay marcha atrás y es consciente por primera vez de lo peligroso de su aventura. Pero sus compañeros confían en él y en su experimento, quizás más que él mismo. Hay un adecuado tratamiento de los personajes y las inevitables diferencias que surgieron entre ellos durante el viaje están bien resueltas. Los actores dan el pego y las imágenes marinas son bastante espectaculares. No sé si todo lo mostrado en el film está documentado o se ha exagerado alguna cosa, a mí me llamó mucho la atención la forma de pescar tiburones. Todo ello hace recomendable su visionado.


 Por cierto, Thor Heyerdahl escribió un libro relatando su aventura y con las imágenes grabadas en la expedición se realizó un documental que ganó un Oscar en 1950. Kon-Tiki también es candidata al Oscar a mejor película extranjera en 2013.

domingo, 16 de diciembre de 2012

La vida de Pi (Life of Pi)

 Un bote salvavidas, un tigre y un joven hindú llamado Pi. Con estos elementos Ang Lee nos ofrece una conmovedora historia de supervivencia y fe.


 Hace tiempo leí que la adaptación del libro de Yann Martel La vida de Pi iba a correr a cargo de Jeunet, quien incluso tenía un story board cuando el proyecto cambió de manos, me desilusioné bastante pero ahora me alegro de que fuera así. Ang Lee (Deseo, peligro, Tigre y dragón, La tormenta de hielo, Brokeback mountain) me parece uno de los directores más capaces de lo últimos años, su carrera es un tanto irregular (aún no le he perdonado ese bodrio de Hulk) pero es un tipo con un particular estilo propio que no se queda sólo en lo visual (a ver si aprende Tim Burton) sino que ahonda bastante más. La adaptación de esta novela era francamente difícil, no sólo por las múltiples complicaciones técnicas sino por toda la carga filosófico-religiosa de la historia. Creo que el proyecto ha sido llevado de forma más que eficiente dando uno de los mejores films de aventuras de los últimos tiempos (suponiendo que La vida de Pi sea sólo un film de aventuras).



A mí la película me atrapó ya desde los bellísimos títulos de crédito con los animales del zoo y la genial música de Michael Danna. La historia de Pi me apasionó, el origen de su propio nombre y su búsqueda por las distintas religiones en busca de respuestas me parece muy interesantes. Dejemos claro que no estamos ante un film convencional de personajes en situaciones extremas, La vida de Pi es algo más, mucho más. Lee nos habla de la vida y de las ganas de vivir, del sentido de la vida y de cómo cada uno debe buscar su propia verdad.

 Cuando Pi queda atrapado en mitad del océano es cuando uno podría pensar que la narración sufre un parón y el estupendo ritmo impuesto por Lee se quiebra. Todo lo contrario, el film entra en un torbellino de escenas en las que el protagonista no deja de sortear peligros y dificultades de toda índole, configurando un entretenimiento magnífico y un espectáculo visual arrollador. Me pareció muy bien llevada la relación de dependencia y peligro constante que se establece con el tigre (¿seguro que está hecho por ordenador?). Esa especial simbiosis en un medio hostil me recordó al estupendo film de John Boorman Infierno en el pacífico.

 Ang Lee demuestra que es uno de los grandes directores del momento. No sólo apabulla visualmente con escenas como la de el naufragio, la de las medusas o el mar en calma sino que te emociona y sobrecoge en más de una ocasión. A pesar de los pocos personajes no hace que miremos el reloj ni una sola vez. Ang Lee da una verdadera lección de cine de aventuras y además consigue introducir conceptos tan espinosos como la fe y las creencias. Lee somete al espectador a un ejercicio de fe: los que deseen creer optarán por la versión de los hechos mostrados en el film y los que no crean lo que les han contado tomarán partido por algo que no han visto pero se ajusta más a su visión del mundo. Puedes creer que el mundo es un lugar maravilloso con un sentido a pesar de todo o puedes creer que el mundo es un lugar terrible sin orden ninguno. Allá cada uno. No olvidemos que las religiones no dejan de ser explicaciones de la existencia, meros intentos de poner orden a este caos que es la vida.


Cada uno puede ver en esta película lo que quiera, puede ver un magnífico film de aventuras como una historia llena de espiritualidad o una elaborada parábola sobre las religiones. Es todas esas cosas y como cualquiera de ellas cumple sobradamente su objetivo.

Una de las películas del año.

Por cierto, sigo sin saber qué fuman los que clasifican por edades las películas, pero La vida de Pi no considero que sea un film apto para niños de 7 años. Tiene un ritmo, una temática y un mensaje que dudo mucho que sean asimilables por un niño de esa edad. Lo siento, pero yo diría que para disfrutarla en toda su complejidad hay que tener más de 12.

jueves, 13 de diciembre de 2012

El hobbit: Un viaje inesperado (The hobbit: An unexpected journey)


 El Hobbit, un viaje inesperado parte con un problema que no tenían las adaptaciones de El señor de los anillos. A priori, un libro de apenas 250 hojas no da para una trilogía. ¿Esta vez a Peter Jackson le ha podido la avaricia o ha querido abarcar demasiado?.

 Puede que Peter Jackson  haya sido demasiado avaricioso pero su talento y dominio de la técnica y el entretenimiento siguen intactos. No sólo consigue darle una uniformidad narrativa a este batiburrillo de leyendas, personajes y batallas sino que ha creado un film bastante compacto casi a la altura de sus anteriores incursiones por la Tierra Media, el listón estaba muy alto. Juega en su contra que el libro original está destinado a un público más infantil y que ya conocemos muchos seres de la Tierra Media. El Hobbit no nos impresiona tanto como lo hizo La comunidad del anillo en su día debido a que ya no hay factor sorpresa. Tampoco hay una amenaza inminente ni una cuenta atrás que dé tensión al relato. Todo eso vendría después.


 No sé si el film será del agrado de los fans acérrimos de Tolkien, quizás muchos consideren una aberración o un sacrilegio la inclusión de elementos no presentes en el libro original. El espectador no iniciado, como es mi caso, y que va sólo esperando pasar un buen rato, saldrá plenamente satisfecho. No sé exactamente qué partes se han inventado ni que partes han sido añadidas de otros relatos de Tolkien, pero el film funciona (a trompicones, pero funciona).

 Es cierto que al film le cuesta arrancar y nunca engancha de la misma manera que las tres primeras cintas. También la inclusión de algunos personajes como Frodo (al que le tengo bastante paquete) o Saruman queda un tanto forzada, vale. También hay pasajes que recuerdan irremediablemente a lo ya visto (las batallas, el rescate, la lucha de gigantes, persecuciones en cuevas, los inevitables planos aéreos marca de la casa) pero es algo inevitable y heredado del libro. Algunos podrían decir que Jackson imprime su estilo visual y narrativo a situaciones similares y otros dirán que se copia a sí mismo. Yo opino que Jackson ha pretendido dar continuidad a toda su obra sobre Tolkien rodando y editando de forma muy similar.  Es un estilo que ya todos asociamos a la Tierra Media. Tampoco creo que cualquier innovación hubiera sido bien recibida. Tampoco innova nada Howard Shore, su partitura para esta película se limita a repetir los temas de sobra conocidos sin ser capaz de crear algún pasaje que quede en la memoria del espectador, cayendo en un puro calco.

 No entiendo la obsesión por intentar abarcar todo el universo ideado por Tolkien, es algo casi imposible, ni entiendo el motivo por el cual esta película tenía que durar casi tres horas. Ya he dicho más de una vez que literatura y cine son dos artes totalmente distintos y una adaptación no tiene que ser totalmente fiel ni incluir todos los detalles del original literario. Una película no es buena en función de su duración, sino en función de su ritmo. Por suerte, El Hobbit tiene algunas bajadas de ritmo pero nunca cae en el tedio. Es cierto que no tiene la tensión de La comunidad del anillo ni la épica de El retorno del rey, pero a mí no me aburrió en ningún momento ni vi escenas de escandaloso relleno. Sí hay momentos que se podrían haber acortado como la cena inicial, la cancioncilla delante del fuego (pésimo doblaje) o el excesivo pasaje de los Trolls (carne de escena añadida en la edición extendida que aquí han tenido a bien incluir). Por cierto, la mano de Guillermo del Toro no se nota en nada en la película, mejor.


Obviamente, todo el apartado técnico es sobresaliente y está a la altura de la trilogía original. Quizás algún lobo gigante (o como se llamen) podría haber quedado más natural pero Gollum está especialmente logrado. Que le den un Oscar a la mejor interpretación a los animadores encargados de dar vida a Gollum, ya quisieran muchos actores profesionales (tipo Niclolas Cage) lograr tal cantidad de expresiones faciales. El esquizofrénico Gollum es ya un icono del cine moderno por derecho propio. Igualmente todos los actores reales me parecieron impecables en sus papeles. A destacar el binomio formado por el genial Ian McKellen como Gandalf y Martin Freeman (el Watson de la serie Sherlock) como Bilbo. También aparecen en escena  viejos conocidos de la Tierra Media como Chistopher Lee, Ian Holm, Cate Blanchet o Hugo Weaving.  Por supuesto, los enanos se hacen entrañables aunque fui incapaz de quedarme con el nombre de apenas un par de ellos.

Para concluir, puede que Jackson haya caído bajo el hechizo del anillo único y ha sucumbido a la avaricia alargando innecesariamente una estupenda historia que no daba para tanto. Pero el resultado, sin estar a la altura de la trilogía anterior, es un entretenimiento más que digno.

Por cierto, esta película tiene el mejor 3D que he visto en mi vida. Lo mejor en este terreno desde Avatar, a la que supera con creces. Recomiendo encarecidamente su visionado en este formato. Simplemente espectacular.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Los señores del acero (Flesh+Blood, 1985)


 Paul Verhoeven nunca pasará a formar parte de ese selecto grupo de directores aclamados por crítica y público. Quizás no sea un genio pero tiene la personalidad suficiente como para que en su cine se pueda vislumbrar una pesimista visión del género humano, algo muy de agradecer incluso en su cine más comercial. Uno de los mejores ejemplos es Los señores del acero.

En el cine de Verhoeven no hay sólo buenos y malos, blanco y negro, sino que hay cientos de matices y tonalidades de grises. Nada es tan obvio como parece. Verhoeven parece tener un interés por pervertir todos los valores que el cine comercial suele presentarnos. Su cine no se ciñe a las normas establecidas y es capaz de ofrecer entretenimiento y perversión a partes iguales. Verhoeven establece una nada sutil analogía entre la Edad Media y la actualidad: la avaricia sigue siendo el motor de la humanidad.

 La acción de Los señores del acero (penoso título que parece sacado de un disco de heavy metal ochentero) se sitúa en Europa Occidental en el año 1501 y nada es lo que estamos acostumbrados a ver en el cine de capa y espada: la joven y virginal doncella (Jennifer Jason Leigh) tiene poco de inocente y no dudará en usar sus armas de mujer para seguir con vida. Su joven prometido es todo un hombre del Renacimiento (incluso sigue los pasos de Da Vinci inventando artefactos para la guerra) que no cree en supersticiones. Pero todo se va al traste cuando el padre del muchacho rompe una promesa (algo bastante común entre los señores feudales) y los agraviados secuestran a la prometida de su hijo.

Los agraviados no son típicos héroes, sino un grupo de mercenarios y prostitutas que forman un curioso grupo, también les acompaña un clérigo que no duda en usar la espada cuando es necesario. Este grupo de personajes mezquinos y codiciosos es el verdadero retrato de la sociedad que nos presenta Verhoeven. El líder del grupo es Martín (Rutger Hauer) un veterano mercenario acostumbrado a sobrevivir. Martín usará todos los recursos a su alcance para cobrarse su venganza y enriquecerse de paso. Un mundo de ignorantes gobernado por la tiranía y el temor a Dios es un lugar ideal para timadores. Entre Martín y el párroco idean la creencia de que la estatua de San Martín les guiará hasta la riqueza y tal creencia será usada para controlar al resto del grupo. Su avaricia les hace creer en cualquier cosa que les prometa un futuro mejor. Una escena especialmente reveladora de este opio del pueblo llamado religión es en la que Martín manipula una escultura de San Martín para que señale el destino al que el grupo debe dirigirse, un acto que cambiará su vidas irremediablemente. Martín  es un manipulador, el resto del grupo son unos mezquinos codiciosos y la pareja de amantes separados no son mucho mejores.

 Otra escena fundamental del film es la de la violación de la joven doncella a manos de Martín, en ella se produce un cambio de roles que convierte al violador en humillado y a víctima en dominadora. Es la joven la que acaba controlando la situación, demostrando quien es realmente el sexo fuerte. Probablemente una escena así no se podría rodar hoy día dentro de un film comercial. PeroVerhoeven no deja títere con cabeza, entregando un buen film de aventuras lleno de múltiples lecturas e interpretaciones.

 El guión aprovechaba varias historias no rodadas de la serie de televisión holandesa Floris de 1969 y en la que debutaron Verhoeven, Hauer y el guionista Gerard Soeteman. El film se rodó en España, concretamente en Ávila, Cáceres y Belmonte. Debido a que era una coproducción entre varios países, la gestación y el rodaje del film fueron un auténtico calvario para Verhoeven. Cada productor quería cambiar cosas del producto final y fue realmente difícil que el resultado fuera fiel a la idea original de Verhoeven y Soeteman. También hubo problemas con Rutger Hauer, quien venía de triunfar en films como Blade runner o Lady Halcón, Hauer quería que su personaje fuera mucho más noble que en el guión original, menos ambiguo. Por suerte, Verhoeven se salió con la suya.

 La música es del siempre eficiente Basil Poledouris le da el toque épico necesario a la historia. Técnicamente el film se ha quedado algo viejo, han pasado casi 30 años y algunos efectos especiales como los rayos se notan demasiado. Pero el mensaje del film y la terrible ironía que destila cada una de sus escenas sigue intacta. Yo la prefiero a películas de los ochenta como Lady Halcón o La princesa prometida. Lamentablemente, en décadas posteriores no se ha seguido por este camino y la Edad Media no ha tenido un reflejo tan interesante como en Los señores del Acero o Excalibur. El cine comercial nos ha presentado a unos héroes y unos villanos demasiado planos, sin matices.

 Tras este film, Verhoeven dio el salto a Hollywood donde rodó films como Robocop (1987), Desafío Total (1990, del cual ahora padecemos el remake), Instinto básico, Starship Troopers (1998) o El hombre sin sombra (2000) y chorradas como Showgirls (1996). Por suerte volvió en 2007 a su Holanda natal para rodar la recomendable El libro negro en la que muestra una vez más su desconfianza por el género humano.

 Los señores del acero no es sólo una película de aventuras, es una cínica visión del ser humano. Recomendable.

viernes, 22 de junio de 2012

Tráiler de Brave (Indomable) lo nuevo de Pixar.


Aquí os dejo con el tráiler de Brave (indomable) la última aventura animada de los amigos de Pixar. La cosa tiene muy buena pinta.

lunes, 4 de junio de 2012

Infierno blanco (The grey)



Un grupo de rudos obreros de una compañía petrolífera en Alaska sufren un accidente de avión y se ven obligados a sobrevivir en las heladas montañas. No sólo deberán hacer frente a un medio tremendamente hostil sino también al ataque de una manada de lobos.

No esperaba nada de esta película. "Otra peli más de supervivencia en medios extremos" pensé. Y no me faltaba razón, pero The grey tiene algo que no me esperaba y que me gustó bastante. Es un film coherente con su género y consigo misma. The grey sigue las pautas de este tipo de cine (el hombre enfrentado al medio, la lucha por la supervivencia, etc) pero no busca consuelo en la otra vida. Tampoco da una explicación religiosa ni filosófica a esta perra vida. Solos venimos a este mundo y solos nos vamos. Nadie nos va a sacar las castañas del fuego ni va a venir un ser sobrenatural a resolver nuestros problemas. El film no da esperanzas ni otorga validez alguna a la fe de ningún tipo. Si quieres sobrevivir, tienes que hacerlo por tus propios medios. Este tipo de planteamientos y su final me hicieron pensar que no estaba ante un film para pasar el rato, The grey aspira a lago más.


El director Joe Carnahan (Ases calientes, El equipo A) realiza aquí su mejor trabajo con diferencia, sabe sorprender al espectador y sabe mantener la tensión cuando es necesario. Este género está muy trillado pero aún se pueden hacer cosas interesantes. La verdad es que la carrera de este tipo no me había llamado la atención, pero con The Grey demuestra que es un tipo que, al menos, tiene las ideas claras. El guión nos presenta el típico cuadro de personajes atrapados, cada uno con su personalidad propia, lo que provocará los inevitables roces y enfrentamientos. Pero los secundarios están bien definidos, todos tienen sus minutos de metraje y casi les acabas cogiendo verdadero cariño. El protagonista absoluto del film (aparte de los espectaculares paisajes nevados) es un Liam Neeson que sigue destilando carisma por los cuatro costados. Este tipo de personajes duros son los que mejor le salen, yo lo prefiero aquí antes que en chorradas tipo El equipo A (dirigida también por Carnahan) o Battleship.

Quizás se le puede achacar que algunos efectos especiales son mejorables (aunque los lobos hechos por ordenador nunca resultan tan cochambrosos como los de Crepúsculo) y que alguna escena no está del todo bien resuelta (el cruce del acantilado), pero en líneas generales es un más que correcto film de aventuras que además te hace pensar.

6

Una advertencia: No dejéis de verla hasta el final de los títulos de crédito.

jueves, 10 de mayo de 2012

Chronicle



Chronocle narra la historia de tres jóvenes que adquieren súper poderes. Pero no es una película de superhéroes, es una peli de personas normales con poderes extraordinarios.

Chronicle juega con los estereotipos del cine sobre súper héroes y nos ofrece una visión realista de todo ello. Intenta ser un film sobre adolescentes con poderes y no una peli de superhéroes. De hecho, los protagonistas no emplean sus nuevas habilidades en hacer el bien ni salvar al mundo, sino en hacer gamberradas varias y pasárselo de muerte volando por las nubes. Pero no todo será tan divertido, los poderes no pueden cambiar la dura realidad.  Los poderes adquiridos no solucionan sus problemas cotidianos. Los chicos adquieren poderes sobrenaturales pero el mundo que les rodea sigue inalterable: las enfermedades siguen ahí y la violencia familiar no desaparece. Todo ello crea un caldo de cultivo muy peligroso cuando la persona con poderes no tiene una personalidad suficientemente formada. Llegados a este punto debo decir que me gustó el tratamiento de Andrew (Dane DeHaan) y todo lo que le rodea aunque su evolución personal me resultó un tanto forzada en el último tercio del film.

El film es la opera prima de Josh Trank, quien rinde los debidos homenajes al tipo de historias con las que ha crecido. Chronicle emparenta con otras historias de ciencia ficción como los cómics de Spider-man (un gran poder conlleva una gran responsabilidad) o la saga de Star wars (Dane DeHaan me recuerda mucho al joven Mark Hammill, conocido por su papel de Luke Skywalker, quizás el parecido no sea casual).


 Lo de hacer que todo el metraje se articule a través de múltiples grabaciones caseras le da un acertado toque realista al asunto pero queda a veces un tanto forzado (debe echar mano a grabaciones de peatones, cámaras de televisión en ciertos momentos). Es un recurso muy visto que ha perdido bastante efectividad a pesar de que aquí resuelvan bastante bien la papeleta. A veces no tiene mucho sentido que alguien esté grabando, la verdad.

El film se deja ver sin problemas, entretiene e incluso logra sorprenderte gratamente un par de veces.

6

domingo, 6 de mayo de 2012

Los vengadores (The avengers)



Para que luego digan que comento películas muy raras que no conoce nadie. Hoy toca hablar de Los vengadores. Los vengadores te da justo lo que promete, ni más ni menos. Si no te gustan las películas de superhéroes de la Marvel, pues no le verás la gracia. Si te criaste leyendo los cómics de Los vengadores (como es mi caso) probablemente saldrás encantado. Incluso opino que los no iniciados en los cómics pueden salir más que contentos si no le exigen nada a la película.

Los vengadores es puro entretenimiento pirotécnico a base de efectos especiales, es cierto, pero lo mejor de la peli (lo que la separa de basuras tipo Transformers o G.I Joe) es que consigue que cada personaje mantenga su propia personalidad (ya presentada en película anteriores) logrando que los piques entre los héroes sea lo más destacado del film. A parte de espectaculares efectos especiales y alucinantes escenas de acción como la de el ataque al portaaviones volante o la batalla final en la destrozan medio Nueva York, esta película consigue entretener a base mezclar con cierta habilidad a personajes tan opuestos que las chispas saltan inevitablemente. Más que el enfrentamiento con los villanos, en mi retina se quedaron las peleas entre Thor y Hulk o entre Iron Man y El capitán América. Por cierto, me gustaron mucho las referencias al traje desfasado y hortera del Capitán. Es esa ironía y esa auto parodia lo que salva de la quema a esta serie de películas sobre personajes Marvel. No procede ponernos puristas con el guión (una chorrada bastante grande que no hay por donde cogerla) ni debemos pedirle fidelidad a unos cómics que empezaron a publicarse en 1963. Pero sí hemos de agradecerle ciertos golpes de humor y que no trate al espectador adulto de idiota.



El director Joss Whedon (Serenity, Buffy la cazavampiros) se limita a narrar lo que pone en el guión y a cumplir con su función de asalariado. Al menos consigue que las peleas se entiendan y no marea al espectador. No es esta una película de autor, es una película de estudio dedicada a gustar al mayor número posible de espectadores. Visto lo visto, el objetivo se ha cumplido, los niños que había en  la sala se lo pasaron en grande y yo salí con la cabeza y los oídos aturdidos pero satisfecho. Tenía mucho miedo a esta película pero creo que la esencia de los personajes se ha respetado y el espectáculo es más que digno.

¿Los actores? Pues están correctitos en sus papeles, me sigue gustanto mucho el irónico y macarra Tony Stark de Robert Downey Jr (impagable esa camiseta de Black Sabbath) y a Scarlett Johansson le siguen quedando muy bien las mallas negras. Yo hubiera optado por unos trajes femeninos más escuetos o menos resistentes a los fragores de la batalla, pero es una opinión personal. Del resto del reparto me quedo con Tom Hiddleston y su Loki manchando de baba el cristal que le separa de la Viuda negra. A destacar el inevitable cameo de Stan Lee (que para algo es el creador de todo este tinglado) y la divertida aparición de Harry Dean Stanton.

 Los Vengadores es un film palomitero casi perfecto para pasar al rato y que dejará más que satisfechos a los aficionados al cómic.


P.S.1 : ¿Habrá Los Vengadores 2? Me apuesto mi colección de tebeos de Los vengadores de ediciones Fórum a que sí. Por cierto, no os levantéis de asiento nada más empezar los títulos finales, como viene siendo habitual, os espera una sorpresa.

P.S. 2: Pero qué ojo tienen los de Marvel que hasta han incluido un temazo nuevo de Soundgarden (uno de mis grupos favoritos de los 90) tras 15 años de inactividad discográfica. Otro punto más a favor de esta peli.

domingo, 25 de marzo de 2012

John Carter


John Carter es un personaje creado por Edgar Rice Burroughs (autor también de Tarzán) allá por 1911. Cien años después los de Disney nos traen una versión de sus aventuras en Marte con la intención de reventar las taquillas.

La cosa no pintaba bien desde el principio, las novelas de Burroughs están llenas de aventuras, pero la Disney no parecía la productora más indicada. Disney ha edulcorado mucho las andanzas de John Carter en busca de un taquillazo para todos los públicos al estilo de Piratas del Caribe, Tron: Legacy o El príncipe de Persia. La cosa les ha salido bastante mal y Disney ha anunciado que probablemente pierda unos 150 millones de euros con la película. Parece ser que Marte no tiene suerte en la taquilla. En el caso de John Carter, era de esperar: al final el público se ha cansado de caras aventuras sin imaginación y hechas como churros. No basta con efectos especiales y el 3D, el público demanda algo más.

Para dirigir este engendro contrataron a Andrew Stanton (director de maravillas digitales de Pixar como Bichos, Buscando a Nemo o Wall-E) pero la cosa no ha funcionado. Stanton no ha sabido sacarle provecho a este penoso guión lleno de tópicos y sin ninguna sangre en las venas.


Puede que hace 100 años las aventuras en Marte de John Carter fascinaran a los lectores, pero una película sobre sus aventuras en el año 2012 resulta bastante anodina. Hemos visto llegar el hombre a la luna y demasiadas imágenes del Marte real. También nos hemos criado con mucha ciencia ficción de serie B como para que esta historia nos sorprenda. Ése es el problema de esta película, no sorprende en absoluto, desde el principio sabemos qué va a pasar. En toda la trama no hay ni una sola sorpresa, todo resulta tan repetitivo y aburrido que yo casi me duermo. Ni siquiera hay suficientes escenas de acción ni éstas aportan nada de interés. No hay unos villanos realmente interesantes ni unos secundarios entrañables y/o graciosos (más bien todo lo contrario) y los golpes de humor son inexistentes. Los niños se aburrirán y la presencia de Lynn Collins no es suficiente como para que los adultos ahuyenten el aburrimiento. Un horror.

Otra losa insalvable que recae sobre esta peli es Taylor Kitsch, un chico muy guapo y macizote pero francamente malo, su John Carter parece más emparentado con los sosos vampiros de Crepúsculo que con los héroes clásicos de la ciencia ficción. Otros actores de prestigio más que probado como Ciarán Hinds o Mark Strong dan la sensación de haber estado perdidos en el set de rodaje vestidos de drag queens y sin enterarse de qué iba la peli. Al menos Willem Dafoe tiene la suerte de que su personaje es digital y no se le reconoce.

Mala, mala, mala. Aquí y en Marte.

P.d. siempre nos quedarán las maravillosas ilustraciones del personaje que realizó el maestro Frank Frazetta. Mucho más sugerentes que este bodrio de peli.