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domingo, 21 de agosto de 2016

REGRESO A CASA (GUI LAI, 2014)


 No os descubro nada nuevo si os digo que el chino Zhang Yimou es uno de mis directores favoritos. No es que su carrera no esté exenta de algún patinazo, pero en su filmografía se encuentran algunas de las películas que más me han emocionado en las últimas décadas. Ahí están prodigios como Vivir!El camino a casa o Amor bajo el espino blanco, por citar únicamente tres.

Con Regreso a casa Yimou vuelve a su mejor cine, esos dramas familiares rebosantes de sentimientos. Nada de grandes batallas ni miles de soldados saltando por los aires, el mejor cine del chino es el cine que trata de personas. Una vez más ubica su film en la compleja etapa de la Revolución cultural de Mao, episodio negro de la reciente historia china que Yimou aborda de forma magistral. No olvidemos que el régimen comunista chino sigue vigente y que la libertad de expresión es solo un sueño en aquel país. No sería la primera vez que un film de Yimou  ha sido vetado en su país. Sin embargo, una vez más Yimou se burla de la censura comunista de la mejor manera posible, usando la inteligencia. Ya se sabe que la necesidad agudiza el ingenio. Yimou muestra con exquisita sensibilidad y buen gusto las terribles consecuencias de las purgas llevadas a cabo durante la revolución cultural. No carga directamente las tintas contra un sistema al que todavía necesita para poder producir su cine pero sí que deja entrever una crítica al sistema. Por decirlo de otra manera, Yimou muerde la mano que le da de comer pero tan sutilmente que no se nota. No hay buenos ni malos ni se acusa a nadie. Yimou no parece abogar por ajustar cuentas (algo del todo imposible) pero sí por curar heridas en un  país al que todavía le queda mucho trecho por recorrer. Pero no estamos ante un film político o propagandístico, estamos ante la historia de una familia devastada por la revolución cultural. Algo que Yimou ya trató magistralmente en El camino a casa.

Más allá de las implicaciones políticas, el film es un drama de tres personajes y su intento de recuperar el tiempo perdido. Algo que es imposible y que resulta todavía más doloroso cuando cualquier huella del pasado se ha desvanecido. De nada sirve anclarse en el pasado ni intentar recordar el ayer. La pareja de protagonistas se nos antojan como esos millones de chinos que vieron su vida en común truncada y que muchos años después intentaron recuperar lo poco que les quedaba. Sin embargo, la falta de la memoria hará imposible la reunión real de la pareja, por mucho que se reencuentren. Ciertos momentos del film son de una gran delicadeza e intensidad, la escena del piano me pareció ciertamente sublime. Yimou es un maestro de las miradas y los silencios. No hay grandes diálogos para expresar sentimientos, los actores lo dicen todo con su expresión corporal. Cabe destacar el gran trabajo actoral de la pareja protagonista y, en especial, de Gong Li. La gran dama de la interpretación asiática se reencuentra con Yimou casi 10 años después de La maldición de la flor dorada y nos ofrece una de sus mejores interpretaciones. Gong Li ha madurado, ya no es la muchacha de Sorgo Rojo (1987) o La linterna roja (1991). El tiempo pasa para todos y ahora interpreta convincentemente a una mujer mayor y enferma. Tampoco el personaje de la hija está exento de matices, criada en pleno comunismo, inicialmente confía más en el Partido que en un padre al que casi no conoció. Yimou parece decirnos que la familia está por encima de cualquier idea política. Como veis, este drama aparentemente simple tiene múltiples lecturas.

A pesar de estar enmarcada en un entorno muy concreto, la filmografía de Yimou es universal. Regreso a casa no es una excepción y el drama que presenta es fácilmente exportable a cualquier país y cultura. Recomendable.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Drug War: La guerra de la droga (Du zhan)


Tras más de 30 años de carrera y medio centenar de películas de casi todos los géneros, el director Johnnie To sigue siendo casi un desconocido en occidente. En China es uno de los directores más populares pero su cine no acaba de triunfar fuera de sus fronteras como lo hizo el de el también oriundo de Hong Kong John Woo. Ambos directores comparten cierta fascinación por la violencia aunque sus planteamientos son totalmente distintos. El estilo de To es menos visual y excesivo, su violencia está menos coreografiada.


La guerra de la droga es uno de los mejores thrillers que he visto últimamente. Así de claro, en Asia se sigue haciendo buen thriller y actualmente es donde mejor cine de este género se hace. To logra clavarte al asiento con esta electrizante historia de policías y traficantes de droga. No es que aporte nada nuevo al género pero sí cumple sobradamente con lo que cabría esperar de un film así y todavía da más. Por decirlo de alguna manera, se podría definir como un cruce entre las últimas entregas de Misión imposible y French Connection.


Partamos de la base de que a To le importa un bledo contarnos la vida, obra y milagros de los personajes. Va directo a la acción y se centra en la operación antidroga. A través de las pesquisas y escuchas vamos descubriendo la personalidad de los policías y los traficantes implicados. Así es cómo nos encontramos con una de esas parejas de antagonistas que tanto les gusta a los orientales. Ambos están dispuestos a lograr su objetivo cueste lo que cueste. La determinación de ambos es tal que el espectador duda en todo momento de cual de los dos se saldrá con la suya.
 Por un lado tenemos a un duro policía al mando de la operación, un tipo inexpresivo y frío del cual desconocemos sus motivaciones pero determinación no le falta. Un policía íntegro capaz de adaptar la personalidad de un extravagante narcotraficante si la misión lo requiere. Incluso está dispuesto a jugársela más allá de lo que el deber indica, poniendo en claro riesgo su vida. Vida que será salvada por su antagonista: un traficante que lo ha perdido todo pero aún le queda una pequeña posibilidad de evitar la pena de muerte que está vigente en China por tráfico de drogas. Obligado a colaborar con la policía, debe tender una trampa a sus antiguos jefes (un peligroso clan casi invisible) pero estando siempre alerta por si surge la oportunidad de escapar. Cada segundo que pasa se le acaban las posibilidades de salir con vida. Ambos (policía y traficante) saben que en este juego de escuchas y suplantación de identidades el más mínimo fallo será mortal.
Con estos elementos To elabora un tenso y vertiginoso thriller que culmina en uno de los mejores tiroteos de los últimos años (quizás desde Heat no me lo pasaba tan bien con un tiroteo). Un tiroteo a varias bandas a la puerta de un colegio que evidencia que, una vez más, los de Hollywood aún tienen mucho que aprender de estos artesanos chinos.

Una buena y recomendable película.
7

viernes, 31 de enero de 2014

The Grandmaster


Won Kar-Wai es un director de esos a los que amas u odias. No hay término medio. O te fascina su elegante estética y la profundidad de sus temas o te aburre soberanamente.

 A mí me gustaron films suyos como Deseando Amar o 2046, aunque debo reconocer que hubiera agradecido un recorte en el metraje. Por muy bonita visualmente que sea una película, si no hay una historia mínimamente interesante detrás, el tedio aparece sin darte cuenta. Con The grandmaster Kar-Wai se pasa al cine de artes marciales, parece que todo buen director chino debe acabar aportando su particular granito de arena al género. Ya lo hicieron Ang Lee (Tigre y dragón), Zhang Yimou (Héroe, La casa de las dagas voladoras), Chen Kaige (La promesa) o el propio Won Kar-wai con Ashes of time hace 20 años. Todos estos films tienen en común un abultado presupuesto y un apartado visual espectacular. Pocos peros se les puede poner técnicamente a estos directores cuando se pasan al cine de acción y artes marciales. Sin embargo, Won Kar-Wai intenta fusionar una vez más su preciosista estilo visual con las artes marciales y el resultado ha sido decepcionante.

Vale que el film tiene una complejidad y una profundidad que no es habitual en el cine de artes marciales y las escenas están rodadas de forma más que satisfactoria. Pero el film adolece de una falta de ritmo que acaba ahogando la historia.  The grandmaster son dos películas en una y a ambas les sobra metraje. Tanto la parte dramática como la parte de acción se me hicieron pesadas. El estilo contemplativo, de silencios y emociones reprimidas de este director nunca acaba de fraguar junto a las escenas de acción. Este cine introspectivo de artes marciales no resulta ni tan trascendente ni entretenido como pretende. Por otro lado, a mí la historia del maestro de Bruce Lee me interesa bastante poco y toda la palabrería sobre estilos de artes marciales me resbala bastante.


Tras unos bellísimos títulos de crédito nos encontramos con una escena de lucha bajo la lluvia que me recordó a Matrix Revolutions, mala cosa. Sin venir a cuento, Kar-Wai nos mete en una pelea antes de contarnos nada sobre los personajes. Es como si las peleas (perfectamente coreografiadas y rodadas eso sí) nunca acabaran de encajar con el resto del film. Peor todavía, hay algunas peleas que me parecieron eternas y otras simplemente sobran. Solo salvo el primer enfrentamiento entre los personajes de Tony Leung y Zhang Ziyi y la pelea en la estación de tren. Igualmente, los elementos habituales del cine de este director (voces en off, flashback) y diálogos enteros me acabaron aburriendo.

 Buscar la trascendencia y la profundidad a través de la contemplación está muy bien pero hay que evitar que el espectador se duerma. El film cae en la pedantería y el vacío, tras sus bellas imágenes no hay nada que haga al espectador seguir la película con interés. Kar-Wai sigue teniendo un problema con el ritmo de su cine. Todo ello a pesar de la belleza de Zhang Ziyi y el buen hacer de Tony Leung. Ni por esas consigue esta película remontar el vuelo.

Lo dicho, un experimento fallido que no dejará contentos ni a los aficionados al cine de artes marciales ni a los seguidores de Won Kar-Wai.

4,5

lunes, 10 de junio de 2013

Las flores de la guerra (Jin Ling Shi San Chai, The Flowers of War)


El maestro Zhang Yimou abandona una vez más sus historia intimistas y nos ofrece un drama bélico ambientado en la conquista de la ciudad de Nanjing por parte de los japoneses en 1937. Dicho episodio ya sirvió de contexto histórico para el estupendo film Ciudad de vida y muerte. Parece que los chinos que quieren que olvidemos la humillaciones sufridas a manos de sus vecinos japoneses.

 La flores de la guerra no parece un proyecto personal, más parece un encargo destinado a ser un éxito comercial a nivel mundial. China es una gran potencia económica y parece ser que está dispuesta a demostrar que pueden ser también una potencia en cine. Si La maldición de la flor dorada (decepcionante film de Yimou) fue el film más taquillero del cine chino, parece ser que ahora querían dar el salto a la taquilla internacional sin reparar en gastos y con un reparto internacional. Yimou pretende ofrecer un espectáculo completo que abarque el mayor número posible de espectadores. Sin embargo, y a pesar de tener elementos más que de sobra para ser un blockbuster, Las flores de la guerra pasó por la taquilla occidental con más pena que gloria. Sin ser de lo mejor de su autor, creo que el film merecía mejor suerte (bodrios mucho peores triunfan cada año).

  La interesante historia de un vividor que se hace pasar por cura para salvar a unas jóvenes de un convento (en el que, para más inri, se esconden unas prostitutas) podía haber dado bastante más juego. En su afán de dar un gran espectáculo, Yimou combina hábilmente grandes decorados, travellings, cámaras al hombro y cualquier otra cosa que le sirva para agradar al ojo del espectador. Yimou se enredó con los aspectos técnicos (estupenda fotografía) y descuidó la principal baza de su cine: el tratamiento de personajes. Los secundarios quedan desdibujados, en las dos horas y media que dura el film Yimou no consigue que el espectador se aprenda el nombre o reconozca a casi ninguna joven estudiante ni a casi ninguna prostituta.
Tampoco los protagonistas están bien definidos, la presentación del personaje de Christian Bale no es muy acertada y su interpretación tampoco me resultó convincente. No me suele gustar este actor, lo reconozco, pero Bale no es capaz de mostrar las contradicciones de un personaje que me recordó a esas películas de aventuras clásicas de los años 40 y 50. Lamentablemente, no hay aquí un Robert Mitchum o un Humphery Bogart que hubieran dotado de la ternura necesaria a este canalla. Ya sabemos que el hábito no hace al monje, y un borrachín no se convierte en santo sólo por ponerse una sotana. Pero esta interesante historia podría haber sido mucho más satisfactoria si las motivaciones, las dudas y los miedos de los personajes hubieran estado algo mejor desarrollados. Yimou no profundiza en la psique de sus personajes tanto como nos tiene acostumbrados. Ya hemos dicho que el objetivo era hacer un gran film comercial, lástima que el film nade entre dos aguas y no consiga llegar a ninguna orilla. Los amantes de los blockbusters la encontrarán demasiado rara y los amantes del cine de autor la encontrarán demasiado comercial. No es una mala película pero su indefinición juega en su contra.
 Yimou demuestra sus tablas, sabe narrar y llevar la historia sin que el ritmo decaiga ni un momento. La occidentalización de su cine no ha conseguido ocultar todo su talento y algo de éste se vislumbra no sólo en la excelente factura técnica. Me gustó el contraste entre las chicas del convento y las prostitutas (su forma de vestirse y moverse son totalmente opuestas). Quizás al contraste entre ambos tipos de mujeres se le podría haber sacado más partido, pero  aquí no funciona como motor de la historia. Tampoco me pareció del todo logrado el contraste entre la cultura china y la occidental.

Las flores de la guerra no es el gran film épico y de aventuras con historia de amor que pretendía ser. Aun siendo un film menor dentro de la filmografía de Zhang Yimou, puede ser disfrutable por el gran público.

5,5

viernes, 10 de mayo de 2013

Amor bajo el espino blanco (Shan zha shu zhi lian, Under the Hawthorn Tree)


Zhang Yimou es uno de mis directores favoritos. El cine rural de sus inicios nos dejó joyas como Vivir!, Sorgo rojo o esa obra maestra llamada El camino a casa. Luego Yimou se pasó al cine wuxia con Héroe o La casa de las dagas voladoras y reconozco que le perdí la pista durante unos años. Con Amor bajo el espino blanco el director chino regresa a lo que mejor se le da: el modesto cine sobre personajes.

Amor bajo el espino blanco nos devuelve al mejor Yimou con una historia sencilla sobre un amor juvenil en plena revolución cultural china. Los sentimientos y las pasiones de los personajes se verán aplastados por la omnipresente influencia del partido comunista chino. No sólo la imagen propagandística de Mao está presente en buena parte de las escenas sino que los protagonistas deberán ocultar su amor para evitar posibles represalias. La reeducación y los estigmas provocados por un padre encarcelado pondrán a prueba aún más el amor de los protagonistas. Siempre se ha dicho que las dificultades agudizan el ingenio y hacen disfrutar mucho más cuando se consigue finalmente el objetivo buscado. Algo así viene a decirnos Zhang Yimou con esta bonita película.

Esta historia de amor, perfectamente ambientada y rodada con una aparente sencillez, atrapa por su sinceridad y por la emoción que emana de sus imágenes. Sin embargo, Amor bajo el espino blanco no vuelve a contar la misma historia de El camino a casa (quizás el film con el que guarda mayores similitudes) sino que aporta una mirada distinta. Sin dejar de ser emotiva, la historia es mucho más turbia y amarga (hasta hay una escena de cama). Los que se empacharon con el almíbar de El camino a casa no corren ningún riesgo con esta película.

Buena película del maestro Zhang Yimou.

lunes, 10 de mayo de 2010

Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!, City of Life and Death)



Hay películas que no son agradables de ver, que se adentran en lo más oscuro del ser humano, films valientes que nos muestran la peor cara de nosotros mismos.
Ciudad de vida y muerte es una de estas películas tan duras como necesarias. La ocupación de la ciudad de Nanjing por parte del ejército japonés en 1937 es narrada en blanco y negro y de forma casi documental en bastantes escenas.

Durante 2 horas y media el espectador asiste a los terribles combates y atropellos propios de toda ocupación de una ciudad. Con una fotografía impecable (jugando continuamente con el enfoque) el film nos muestra todas las vejaciones a las que fueron sometidos los habitantes de Nanjing. Vamos, que no es un film fácil de digerir.
Por suerte, tampoco se recrea en lo más escabroso pero tiene escenas que permanecen en la retina del espectador durante días. A mí ciertos momentos me recordaron a los grabados de Goya y sus desastres de la guerra. Las escenas de miles de personas en silencio son muy impactantes. Igualmente ciertas escenas de diálogo están cargadas de una emotividad casi dolorosa.

Los personajes están muy bien tratados y las distintas historias están perfectamente desarrolladas e hilvanadas entre sí. Desde los soldados invasores, los prisioneros, la población civil, las prostitutas o los refugiados, toda la sociedad está perfectamente reflejada. Al haber tanto personaje, el film apenas se detiene en unos pocos, por lo que realmente no hay unos protagonistas claros, conformando un estupendo reparto coral.
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En cuanto a la dirección Lu Chuan, hay escenas tan espectaculares como sobrecogedoras, sólo citaré las de la iglesia, las ejecuciones en masa o la del camión. Por momentos parecía dirigida por Spielberg, tal es su maestría y virtuosismo técnico. De hecho, este film me recordó a La lista Schindler por su capacidad de conmover y a Salvar al soldado Ryan por sus espectaculares batallas.

Me gustó el enfoque del film, narrando un hecho poco conocido en occidente como la invasión de China pre comunista por el Japón imperial de Hirohito. Un convulso momento histórico previo a la Segunda Guerra Mundial en el que los nazis aún no eran una amenaza, de hecho en el film tienen un papel bastante ambiguo.
Yo pasé un muy buen rato de buen cine con esta gran película no apta para optimistas.


8

lunes, 5 de abril de 2010

El acantilado rojo (Red cliff)


El director John Woo es uno de los mayores responsables de la evolución del cine de acción de las últimas décadas. Sus peleas coreografiadas, el uso de los cables y los viscerales enfrentamientos entre el héroe y el villano hicieron historia e influyeron determinantemente en films como Matrix o Kill Bill. Luego se piró a Hollywood y allí realizó films ( o video clips violentos) como Cara a cara, Broken arrow o Misión imposible 2, films vacíos pero repletos de inverosímiles escenas de acción.


Ahora parece que John Woo ha vuelto a China para rodar un wuxia (peli pseudo histórica china con miles de extras) siguiendo los pasos de autores como Zhang Yimou, Ang lee o Chen Kaige.
Este proyecto está originalmente formado por dos películas sumando más de 4 horas de metraje, lo que nos ha llegado es el montaje internacional: una sola película de dos horas y media para su distribución fuera de China. Podemos suponer que se ha recortado un montón de material y algo se nota: hay voces en off que nos ponen al día de lo que no vemos, escenas que quedan algo cojas y personajes poco desarrollados (el emperador).
Pero en general el film es más que digno. Woo cambia las armas de fuego por las espadas con resultados sorprendentemente satisfactorios. Se deja de asombrar al espectador con acrobacias (aunque alguna hay) y se centra en la narración. La indeleble huella de su autor se nota en el uso de los cables y su obsesión con las palomas pero Woo está muy comedido y ha realizado su film más académico hasta la fecha.

Sin perseguir el manierismo visual de Héroe o La casa de las dagas voladoras (ambas de Zhang Yimou), ni la poesía de Tigre y Dragón (de Ang Lee), Woo demuestra que sabe rodar algo más que desmesuradas escenas de acción. Por suerte, ni los extras ni los efectos digitales ni los enormes decorados acaban asfixiando a la historia.
Por supuesto, hay batallas con miles de extras y alguna fantasmada del estilo yo solo contra 30 como en todo film épico chino, pero también hay una narración muy solvente que logra agarrarte al asiento durante todo el tiempo. Las estrategias previas a las espectaculares batallas están muy bien plasmadas y hay momentos de fabuloso cine bélico. Pocas veces se han visto unas batallas tan bien narradas, quizás tengamos que remontarnos a Ran del maestro Kurosawa para ver unas batallas tan logradas.

Yo pasé un muy buen rato, nunca pensé que lo diría de una peli del autor de Misión imposible 2, y recomiendo esta peli para todos los amantes del cine bélico en general y de los wuxia en particular.

7

lunes, 26 de octubre de 2009

DESEO, PELIGRO (Lust, Caution; 色,戒, 2007)


Una joven universitaria se ve envuelta por amor en la resistencia a la ocupación japonesa de China durante la Segunda Guerra Mundial. Incoscientemente se involucrará en una peligrosa trama de espionaje que le afectará personalmete mucho más de lo que sería deseable.


El director taiwanés Ang Lee (Tigre y dragón, Sentido y sensibilidad, Brokeback mountain) demuestra que es uno de los mejores directores del momento: sabe sacarle todo el partido a una difícil historia. Lee muestra un verdadero interés en los personajes y su evolución, los matices, las miradas. La trama avanza lenta pero segura mientras nos vamos viendo enredados en una historia de espionaje, sexo, traiciones y amores imposibles. De joven enamoradiza la protagonista pasa a ser una fría espía que lo arriesgará todo por unas ideas políticas para luego caer en una trampa mucho más mortal: el amor.


Todas las teorías políticas y toda la propaganda patriótica dejarán de tener sentido para la joven estudiante. Todo el complejo entramado de sentimientos en los que se ven envueltos los personajes es reflejado por Ang Lee de manera magistral, demostrando un dominio de la técnica narrativa como pocos directores son capaces hoy en día.

Lee demuestra que sabe rodar y dirigir a los actores, todos están muy bien, especialmente la debutante Wei Tang y el veterano Tony Leung (2046, In the mood for love) como la pareja protagonista. Leung sigue bordando estos papeles de tipo frío e insensible que parece no tener sangre en las venas pero que deja entrever una profunda lucha interior. Los conflictos internos de los personajes están muy bien plasmados, no son héroes ni villanos de una pieza, nada es blanco ni negro en esta película llena de matices. Los protagonistas son humanos que dudan entre su deber y sus deseos.


La fotografía del mexicano Rodrigo Prieto es impresionante, todo el apartado visual es memorable, cercano a veces al universo visual de Wong Kar Wai aunque sin llegar a axfisiar a la historia (pecado capital de este último). La reconstrucción del Shanghai de los años 40 es simplemente maravillosa.

El único porblema del film: sus 157 minutos pueden resultar excesivos hacia el final, quizás un recorte en el metraje no hubiera estado mal para darle más agilidad a la cosa. Ese es el único pero que cabría ponerle al film, su excesiva duración. En mi opinión, cuando el ritmo decae la historia ya te ha atrapado y no puedes dejar de verla.

En resumen, una historia interesante narrada de forma impecable.
Recomendable.

7,5

P.D. Esperemos que Ang Lee siga haciendo buen cine y no vuelva a rodar tonterías como ese Hulk que casi me hizo odiar el color verde.

miércoles, 18 de marzo de 2009

El camino a casa



Antes de que Zhang Yimou se pasara al cine de acción oriental con cientos de guerreros volando por los aires (Hero, La casa de las dagas voladoras) su especialidad eran las películas familiares en la China rural. Películas como La linterna roja, Ni uno menos, Vivir! o El camino a casa son claros de ejemplos de este genial cineasta chino que vale la pena conocer.


Hacer cine en China no ha sido ni es nada fácil, a los problemas de financiación hay que añadir la censura del régimen comunista. Ningún atisbo de crítica a Mao o a su régimen ha sido nunca permitido. Aunque, tal y como ocurrió en la dictadura franquista, algunos pocos creadores han logrado burlar a la censura con ingenio e inteligencia. Ya se sabe, las penurias agudizan el ingenio. En este film Zhang Yimou logra criticar el sistema educativo chino y las purgas de Mao de forma inteligente y casi imperceptible. De otra forma no le hubieran dejado rodar esta película.


Pero El camino a casa (1999) no es una película política, es una historia de amor entre una joven de un pueblecito de la China interior y un profesor allí destinado, contado todo ello bastantes años después por el hijo de la pareja. La historia no es nada del otro mundo pero en manos de Yimou alcanza niveles de emoción insospechados.



Yimou narra de forma simple y sencilla, dando gran importancia a los paisajes, las miradas y la música. El estilo oriental suele basarse más en la contemplación que en la narración, a veces no ocurre nada, la trama no avanza, pero las imágenes son tan bellas que se disfruta igualmente. Sería algo parecido a la diferencia entre la prosa y la poesía.


El uso del blanco y negro para narrar el presente y el color para narrar los recuerdos es un recurso que funciona perfectamente para realzar la añoranza de un tiempo pasado. Yimou muestra con nostalgia el pasado de los personajes, cuando eran jóvenes y llenos de vida.
Descubrimos a Zhang Ziyi en esta su primera película y está genial como la joven enamorada, esas coletas y esos andares de su personaje ya son míticos. La película recae sobre sus hombros y ella aguanta el tirón perfectamente. La verdad es que la película es realmente preciosa, tiene una música y una fotografía realmente prodigiosas que, unidas a una historia simple pero emocionante, logran un film inolvidable.


¿Puntuación? Sólo diré que al encenderse las luces del cine no podía dejar de llorar. Aún hoy me pasa cuando la veo en DVD.

sábado, 5 de abril de 2008

La promesa (Wu ji)



Tras Tigre y dragón (de Ang Lee), Hero y La casa de las dagas voladoras (ambas de Zhang Yimou) ahora nos llega este nuevo wuxia (o película china de guerreros volando por los aires). Esta vez dirigida por el irregular Chen Kaige, autor de la maravillosa Adiós a mi concubina y alguna que otra estupidez hollywoodiense.


¿De qué va? Una niña hace una promesa a una diosa por la que se convertirá en la mujer más bella del mundo pero a cambio nunca podrá retener a su lado a quien ame.


Gracias a la era digital, la película tiene imágenes realmente preciosas, pero en ciertas escenas (la estampida) los efectos digitales dejan bastante que desear. Si a George Lucas o a los hermanos Wachowski les cantan a veces los efectos digitales ¿cómo no les van a cantar los efectos en el cine chino, que cuenta con mucho menos presupuesto?


El tratamiento digital en todas y cada una de las escenas le da un aire onírico y artificial que puede llegar a saturar al espectador. Ocurre que tanto manierismo visual (plumas, cataratas, cielos, ropas, abanicos, armaduras) y tanto ordenador pueden distraernos de lo principal: la imposible historia de amor al estilo tragedia china.


Y es que la trama está bien: la princesa enamorada de 1 hombre que en realidad son 2 distintos, las apariciones de la diosa en el destino de los humanos, la redención a través del amor), y está bien narrada. Obviamente Chen Kaige sabe rodar con actores, pero ha estado más pendiente de la estética que de los sentimientos.


Al final queda una película visualmente preciosa pero que no llega a emocionar lo que pretende.


5,5