domingo, 21 de agosto de 2016
REGRESO A CASA (GUI LAI, 2014)
jueves, 11 de diciembre de 2014
Drug War: La guerra de la droga (Du zhan)
Tras más de 30 años de carrera y medio centenar de películas de casi todos los géneros, el director Johnnie To sigue siendo casi un desconocido en occidente. En China es uno de los directores más populares pero su cine no acaba de triunfar fuera de sus fronteras como lo hizo el de el también oriundo de Hong Kong John Woo. Ambos directores comparten cierta fascinación por la violencia aunque sus planteamientos son totalmente distintos. El estilo de To es menos visual y excesivo, su violencia está menos coreografiada.
La guerra de la droga es uno de los mejores thrillers que he visto últimamente. Así de claro, en Asia se sigue haciendo buen thriller y actualmente es donde mejor cine de este género se hace. To logra clavarte al asiento con esta electrizante historia de policías y traficantes de droga. No es que aporte nada nuevo al género pero sí cumple sobradamente con lo que cabría esperar de un film así y todavía da más. Por decirlo de alguna manera, se podría definir como un cruce entre las últimas entregas de Misión imposible y French Connection.
Partamos de la base de que a To le importa un bledo contarnos la vida, obra y milagros de los personajes. Va directo a la acción y se centra en la operación antidroga. A través de las pesquisas y escuchas vamos descubriendo la personalidad de los policías y los traficantes implicados. Así es cómo nos encontramos con una de esas parejas de antagonistas que tanto les gusta a los orientales. Ambos están dispuestos a lograr su objetivo cueste lo que cueste. La determinación de ambos es tal que el espectador duda en todo momento de cual de los dos se saldrá con la suya.
Por un lado tenemos a un duro policía al mando de la operación, un tipo inexpresivo y frío del cual desconocemos sus motivaciones pero determinación no le falta. Un policía íntegro capaz de adaptar la personalidad de un extravagante narcotraficante si la misión lo requiere. Incluso está dispuesto a jugársela más allá de lo que el deber indica, poniendo en claro riesgo su vida. Vida que será salvada por su antagonista: un traficante que lo ha perdido todo pero aún le queda una pequeña posibilidad de evitar la pena de muerte que está vigente en China por tráfico de drogas. Obligado a colaborar con la policía, debe tender una trampa a sus antiguos jefes (un peligroso clan casi invisible) pero estando siempre alerta por si surge la oportunidad de escapar. Cada segundo que pasa se le acaban las posibilidades de salir con vida. Ambos (policía y traficante) saben que en este juego de escuchas y suplantación de identidades el más mínimo fallo será mortal.
Con estos elementos To elabora un tenso y vertiginoso thriller que culmina en uno de los mejores tiroteos de los últimos años (quizás desde Heat no me lo pasaba tan bien con un tiroteo). Un tiroteo a varias bandas a la puerta de un colegio que evidencia que, una vez más, los de Hollywood aún tienen mucho que aprender de estos artesanos chinos.
Una buena y recomendable película.
7
viernes, 31 de enero de 2014
The Grandmaster
Won Kar-Wai es un director de esos a los que amas u odias. No hay término medio. O te fascina su elegante estética y la profundidad de sus temas o te aburre soberanamente.
A mí me gustaron films suyos como Deseando Amar o 2046, aunque debo reconocer que hubiera agradecido un recorte en el metraje. Por muy bonita visualmente que sea una película, si no hay una historia mínimamente interesante detrás, el tedio aparece sin darte cuenta. Con The grandmaster Kar-Wai se pasa al cine de artes marciales, parece que todo buen director chino debe acabar aportando su particular granito de arena al género. Ya lo hicieron Ang Lee (Tigre y dragón), Zhang Yimou (Héroe, La casa de las dagas voladoras), Chen Kaige (La promesa) o el propio Won Kar-wai con Ashes of time hace 20 años. Todos estos films tienen en común un abultado presupuesto y un apartado visual espectacular. Pocos peros se les puede poner técnicamente a estos directores cuando se pasan al cine de acción y artes marciales. Sin embargo, Won Kar-Wai intenta fusionar una vez más su preciosista estilo visual con las artes marciales y el resultado ha sido decepcionante.
Vale que el film tiene una complejidad y una profundidad que no es habitual en el cine de artes marciales y las escenas están rodadas de forma más que satisfactoria. Pero el film adolece de una falta de ritmo que acaba ahogando la historia. The grandmaster son dos películas en una y a ambas les sobra metraje. Tanto la parte dramática como la parte de acción se me hicieron pesadas. El estilo contemplativo, de silencios y emociones reprimidas de este director nunca acaba de fraguar junto a las escenas de acción. Este cine introspectivo de artes marciales no resulta ni tan trascendente ni entretenido como pretende. Por otro lado, a mí la historia del maestro de Bruce Lee me interesa bastante poco y toda la palabrería sobre estilos de artes marciales me resbala bastante.
Tras unos bellísimos títulos de crédito nos encontramos con una escena de lucha bajo la lluvia que me recordó a Matrix Revolutions, mala cosa. Sin venir a cuento, Kar-Wai nos mete en una pelea antes de contarnos nada sobre los personajes. Es como si las peleas (perfectamente coreografiadas y rodadas eso sí) nunca acabaran de encajar con el resto del film. Peor todavía, hay algunas peleas que me parecieron eternas y otras simplemente sobran. Solo salvo el primer enfrentamiento entre los personajes de Tony Leung y Zhang Ziyi y la pelea en la estación de tren. Igualmente, los elementos habituales del cine de este director (voces en off, flashback) y diálogos enteros me acabaron aburriendo.
Buscar la trascendencia y la profundidad a través de la contemplación está muy bien pero hay que evitar que el espectador se duerma. El film cae en la pedantería y el vacío, tras sus bellas imágenes no hay nada que haga al espectador seguir la película con interés. Kar-Wai sigue teniendo un problema con el ritmo de su cine. Todo ello a pesar de la belleza de Zhang Ziyi y el buen hacer de Tony Leung. Ni por esas consigue esta película remontar el vuelo.
Lo dicho, un experimento fallido que no dejará contentos ni a los aficionados al cine de artes marciales ni a los seguidores de Won Kar-Wai.
4,5
lunes, 10 de junio de 2013
Las flores de la guerra (Jin Ling Shi San Chai, The Flowers of War)
Tampoco los protagonistas están bien definidos, la presentación del personaje de Christian Bale no es muy acertada y su interpretación tampoco me resultó convincente. No me suele gustar este actor, lo reconozco, pero Bale no es capaz de mostrar las contradicciones de un personaje que me recordó a esas películas de aventuras clásicas de los años 40 y 50. Lamentablemente, no hay aquí un Robert Mitchum o un Humphery Bogart que hubieran dotado de la ternura necesaria a este canalla. Ya sabemos que el hábito no hace al monje, y un borrachín no se convierte en santo sólo por ponerse una sotana. Pero esta interesante historia podría haber sido mucho más satisfactoria si las motivaciones, las dudas y los miedos de los personajes hubieran estado algo mejor desarrollados. Yimou no profundiza en la psique de sus personajes tanto como nos tiene acostumbrados. Ya hemos dicho que el objetivo era hacer un gran film comercial, lástima que el film nade entre dos aguas y no consiga llegar a ninguna orilla. Los amantes de los blockbusters la encontrarán demasiado rara y los amantes del cine de autor la encontrarán demasiado comercial. No es una mala película pero su indefinición juega en su contra.
5,5
viernes, 10 de mayo de 2013
Amor bajo el espino blanco (Shan zha shu zhi lian, Under the Hawthorn Tree)
Zhang Yimou es uno de mis directores favoritos. El cine rural de sus inicios nos dejó joyas como Vivir!, Sorgo rojo o esa obra maestra llamada El camino a casa. Luego Yimou se pasó al cine wuxia con Héroe o La casa de las dagas voladoras y reconozco que le perdí la pista durante unos años. Con Amor bajo el espino blanco el director chino regresa a lo que mejor se le da: el modesto cine sobre personajes.
Amor bajo el espino blanco nos devuelve al mejor Yimou con una historia sencilla sobre un amor juvenil en plena revolución cultural china. Los sentimientos y las pasiones de los personajes se verán aplastados por la omnipresente influencia del partido comunista chino. No sólo la imagen propagandística de Mao está presente en buena parte de las escenas sino que los protagonistas deberán ocultar su amor para evitar posibles represalias. La reeducación y los estigmas provocados por un padre encarcelado pondrán a prueba aún más el amor de los protagonistas. Siempre se ha dicho que las dificultades agudizan el ingenio y hacen disfrutar mucho más cuando se consigue finalmente el objetivo buscado. Algo así viene a decirnos Zhang Yimou con esta bonita película.
Esta historia de amor, perfectamente ambientada y rodada con una aparente sencillez, atrapa por su sinceridad y por la emoción que emana de sus imágenes. Sin embargo, Amor bajo el espino blanco no vuelve a contar la misma historia de El camino a casa (quizás el film con el que guarda mayores similitudes) sino que aporta una mirada distinta. Sin dejar de ser emotiva, la historia es mucho más turbia y amarga (hasta hay una escena de cama). Los que se empacharon con el almíbar de El camino a casa no corren ningún riesgo con esta película.
Buena película del maestro Zhang Yimou.
lunes, 10 de mayo de 2010
Ciudad de vida y muerte (Nanjing! Nanjing!, City of Life and Death)


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lunes, 5 de abril de 2010
El acantilado rojo (Red cliff)

El director John Woo es uno de los mayores responsables de la evolución del cine de acción de las últimas décadas. Sus peleas coreografiadas, el uso de los cables y los viscerales enfrentamientos entre el héroe y el villano hicieron historia e influyeron determinantemente en films como Matrix o Kill Bill. Luego se piró a Hollywood y allí realizó films ( o video clips violentos) como Cara a cara, Broken arrow o Misión imposible 2, films vacíos pero repletos de inverosímiles escenas de acción.
Ahora parece que John Woo ha vuelto a China para rodar un wuxia (peli pseudo histórica china con miles de extras) siguiendo los pasos de autores como Zhang Yimou, Ang lee o Chen Kaige.
Este proyecto está originalmente formado por dos películas sumando más de 4 horas de metraje, lo que nos ha llegado es el montaje internacional: una sola película de dos horas y media para su distribución fuera de China. Podemos suponer que se ha recortado un montón de material y algo se nota: hay voces en off que nos ponen al día de lo que no vemos, escenas que quedan algo cojas y personajes poco desarrollados (el emperador).Pero en general el film es más que digno. Woo cambia las armas de fuego por las espadas con resultados sorprendentemente satisfactorios. Se deja de asombrar al espectador con acrobacias (aunque alguna hay) y se centra en la narración. La indeleble huella de su autor se nota en el uso de los cables y su obsesión con las palomas pero Woo está muy comedido y ha realizado su film más académico hasta la fecha.
Sin perseguir el manierismo visual de Héroe o La casa de las dagas voladoras (ambas de Zhang Yimou), ni la poesía de Tigre y Dragón (de Ang Lee), Woo demuestra que sabe rodar algo más que desmesuradas escenas de acción. Por suerte, ni los extras ni los efectos digitales ni los enormes decorados acaban asfixiando a la historia.
Por supuesto, hay batallas con miles de extras y alguna fantasmada del estilo yo solo contra 30 como en todo film épico chino, pero también hay una narración muy solvente que logra agarrarte al asiento durante todo el tiempo. Las estrategias previas a las espectaculares batallas están muy bien plasmadas y hay momentos de fabuloso cine bélico. Pocas veces se han visto unas batallas tan bien narradas, quizás tengamos que remontarnos a Ran del maestro Kurosawa para ver unas batallas tan logradas.Yo pasé un muy buen rato, nunca pensé que lo diría de una peli del autor de Misión imposible 2, y recomiendo esta peli para todos los amantes del cine bélico en general y de los wuxia en particular.
7
lunes, 26 de octubre de 2009
DESEO, PELIGRO (Lust, Caution; 色,戒, 2007)


El único porblema del film: sus 157 minutos pueden resultar excesivos hacia el final, quizás un recorte en el metraje no hubiera estado mal para darle más agilidad a la cosa. Ese es el único pero que cabría ponerle al film, su excesiva duración. En mi opinión, cuando el ritmo decae la historia ya te ha atrapado y no puedes dejar de verla.En resumen, una historia interesante narrada de forma impecable.
Recomendable.
7,5
miércoles, 18 de marzo de 2009
El camino a casa

Hacer cine en China no ha sido ni es nada fácil, a los problemas de financiación hay que añadir la censura del régimen comunista. Ningún atisbo de crítica a Mao o a su régimen ha sido nunca permitido. Aunque, tal y como ocurrió en la dictadura franquista, algunos pocos creadores han logrado burlar a la censura con ingenio e inteligencia. Ya se sabe, las penurias agudizan el ingenio. En este film Zhang Yimou logra criticar el sistema educativo chino y las purgas de Mao de forma inteligente y casi imperceptible. De otra forma no le hubieran dejado rodar esta película.

Pero El camino a casa (1999) no es una película política, es una historia de amor entre una joven de un pueblecito de la China interior y un profesor allí destinado, contado todo ello bastantes años después por el hijo de la pareja. La historia no es nada del otro mundo pero en manos de Yimou alcanza niveles de emoción insospechados.
Yimou narra de forma simple y sencilla, dando gran importancia a los paisajes, las miradas y la música. El estilo oriental suele basarse más en la contemplación que en la narración, a veces no ocurre nada, la trama no avanza, pero las imágenes son tan bellas que se disfruta igualmente. Sería algo parecido a la diferencia entre la prosa y la poesía.
El uso del blanco y negro para narrar el presente y el color para narrar los recuerdos es un recurso que funciona perfectamente para realzar la añoranza de un tiempo pasado. Yimou muestra con nostalgia el pasado de los personajes, cuando eran jóvenes y llenos de vida.
Descubrimos a Zhang Ziyi en esta su primera película y está genial como la joven enamorada, esas coletas y esos andares de su personaje ya son míticos. La película recae sobre sus hombros y ella aguanta el tirón perfectamente.
La verdad es que la película es realmente preciosa, tiene una música y una fotografía realmente prodigiosas que, unidas a una historia simple pero emocionante, logran un film inolvidable.
¿Puntuación? Sólo diré que al encenderse las luces del cine no podía dejar de llorar. Aún hoy me pasa cuando la veo en DVD.
sábado, 5 de abril de 2008
La promesa (Wu ji)

Tras Tigre y dragón (de Ang Lee), Hero y La casa de las dagas voladoras (ambas de Zhang Yimou) ahora nos llega este nuevo wuxia (o película china de guerreros volando por los aires). Esta vez dirigida por el irregular Chen Kaige, autor de la maravillosa Adiós a mi concubina y alguna que otra estupidez hollywoodiense.
¿De qué va? Una niña hace una promesa a una diosa por la que se convertirá en la mujer más bella del mundo pero a cambio nunca podrá retener a su lado a quien ame.
Gracias a la era digital, la película tiene imágenes realmente preciosas, pero en ciertas escenas (la estampida) los efectos digitales dejan bastante que desear. Si a George Lucas o a los hermanos Wachowski les cantan a veces los efectos digitales ¿cómo no les van a cantar los efectos en el cine chino, que cuenta con mucho menos presupuesto?
El tratamiento digital en todas y cada una de las escenas le da un aire onírico y artificial que puede llegar a saturar al espectador. Ocurre que tanto manierismo visual (plumas, cataratas, cielos, ropas, abanicos, armaduras) y tanto ordenador pueden distraernos de lo principal: la imposible historia de amor al estilo tragedia china.
Y es que la trama está bien: la princesa enamorada de 1 hombre que en realidad son 2 distintos, las apariciones de la diosa en el destino de los humanos, la redención a través del amor), y está bien narrada. Obviamente Chen Kaige sabe rodar con actores, pero ha estado más pendiente de la estética que de los sentimientos.
Al final queda una película visualmente preciosa pero que no llega a emocionar lo que pretende.
5,5















