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lunes, 30 de junio de 2014

EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS (X,1963)


En los años 50 y 60 el mundo no era tan cínico como hoy. La ciencia ficción era bastante más ingenua y los efectos especiales bastante cochambrosos. Desde luego, los avances técnicos desde entonces han sido asombrosos pero ciertos films nos siguen causando una honda impresión. Yo descubrí esta película de niño cuando al emitieron (creo) un Sábado por la mañana en el programa Pista libre.

Una peli sobre un científico que se obsesiona por sus experimentos sobre la visión humana y decide experimentar sobre sí mismo no deja de ser el clásico argumento del científico loco de los años 50. En esa época el terror se basaba en científicos locos, invasiones alienígenas y/o comunistas (La invasión de los ultracuerpos es un claro ejemplo).


Lo que más me impactó del film es cómo el personaje del doctor (interpretado por el siempre eficiente Ray Milland) se va obsesionando cada vez más con sus experimentos hasta llegar a arriesgar todo lo que realmente importa (amor, amigos, trabajo). Lo que inicalmente puede resultar divertido (ver a la gente desnuda) o útil (diagnosticar enfermedades) se irá convirtiendo en una maldición conforme pasa el tiempo y los poderes aumentan. El doctor se verá inmerso en una peligrosa espiral que le conducirá a la perdición.

La dirección de Roger Corman (mago de la serie B) no es perfecta, ni mucho menos, pero consigue crear una terrible sensación de desasosiego en el espectador. Sensación que aumenta gracias a la misteriosa música y los baratos efectos especiales.

El film me dejó un regusto amargo y me impactó mucho (yo era sólo un niño), la escena final es simplemente demoledora: el peso de los pecados cometidos (soberbia e ira principalmente) cae sobre el protagonista en forma de terrible revelación divina. Nada peor que caer en manos de una congregación fundamentalista cristiana cuando estás en tu peor momento.
 Otras escenas que se quedan grabadas pueden ser las de la actuación en la feria o la de la fiesta en la que el protagonista ve a los invitados desnudos. Obviamente la censura de la época no permitió que el espectador compartiera tal visión.

Un film muy interesante que vale la pena descubrir.

8

miércoles, 18 de marzo de 2009

El camino a casa



Antes de que Zhang Yimou se pasara al cine de acción oriental con cientos de guerreros volando por los aires (Hero, La casa de las dagas voladoras) su especialidad eran las películas familiares en la China rural. Películas como La linterna roja, Ni uno menos, Vivir! o El camino a casa son claros de ejemplos de este genial cineasta chino que vale la pena conocer.


Hacer cine en China no ha sido ni es nada fácil, a los problemas de financiación hay que añadir la censura del régimen comunista. Ningún atisbo de crítica a Mao o a su régimen ha sido nunca permitido. Aunque, tal y como ocurrió en la dictadura franquista, algunos pocos creadores han logrado burlar a la censura con ingenio e inteligencia. Ya se sabe, las penurias agudizan el ingenio. En este film Zhang Yimou logra criticar el sistema educativo chino y las purgas de Mao de forma inteligente y casi imperceptible. De otra forma no le hubieran dejado rodar esta película.


Pero El camino a casa (1999) no es una película política, es una historia de amor entre una joven de un pueblecito de la China interior y un profesor allí destinado, contado todo ello bastantes años después por el hijo de la pareja. La historia no es nada del otro mundo pero en manos de Yimou alcanza niveles de emoción insospechados.



Yimou narra de forma simple y sencilla, dando gran importancia a los paisajes, las miradas y la música. El estilo oriental suele basarse más en la contemplación que en la narración, a veces no ocurre nada, la trama no avanza, pero las imágenes son tan bellas que se disfruta igualmente. Sería algo parecido a la diferencia entre la prosa y la poesía.


El uso del blanco y negro para narrar el presente y el color para narrar los recuerdos es un recurso que funciona perfectamente para realzar la añoranza de un tiempo pasado. Yimou muestra con nostalgia el pasado de los personajes, cuando eran jóvenes y llenos de vida.
Descubrimos a Zhang Ziyi en esta su primera película y está genial como la joven enamorada, esas coletas y esos andares de su personaje ya son míticos. La película recae sobre sus hombros y ella aguanta el tirón perfectamente. La verdad es que la película es realmente preciosa, tiene una música y una fotografía realmente prodigiosas que, unidas a una historia simple pero emocionante, logran un film inolvidable.


¿Puntuación? Sólo diré que al encenderse las luces del cine no podía dejar de llorar. Aún hoy me pasa cuando la veo en DVD.