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viernes, 23 de enero de 2015

Boyhood (Momentos de una vida)


 Siempre me ha molestado el hecho de que en las películas se usen distintos actores para interpretar al mismo personaje en las diferentes etapas de su vida. Me molestan los cambios de actor casi tanto como esos maquillajes (muchas veces cochambrosos) que intentan simular el paso del tiempo.

 Richard Linklater ha buscado una solución a este molesto problema: rodar una película con los mismos actores durante el periodo de tiempo que abarca la trama. Sus actores maduran a la vez que los personajes, logrando una enorme veracidad. Linklater ya ha hecho algo parecido con su trilogía de Antes del amanecer, rodando tres películas que narran la evolución de una pareja con 10 años de distancia entre cada una de ellas. Para Boyhood, Linklater ha dedicado 39 días de rodaje a lo largo de 12 años.




 Linklater mima sus películas y se toma su tiempo, sus proyectos involucran tanto a los actores como a su director durante varios años. Podríamos hablar de un cine cocinado a fuego lento, meditado y consciente de lo que quiere contar y cómo contarlo. Su historia es simple y está contada de una forma también muy simple. Nada de recursos como flashbacks o molestas voces en off ni moderneces como montajes desordenados. Linklater va directo a su historia.

 El film se ve con agrado, se pasa rápido a pesar de sus casi 3 horas. El paso de la infancia a la madurez está muy bien plasmado, no sólo por los cambios físicos de los actores sino por lo perfectamente elegidos que están los momentos mostrados. No son momentos especialmente trascendentes ni traumáticos, son fragmentos de una vida que casi parecen elegidos al azar para plasmar la evolución de los personajes pero no son especialmente dramáticos.
 Linklater va dejando huellas en las que muchos espectadores se verán reflejados, igual que en Antes del anochecer, busca mostrar pedazos de nuestra vida y situaciones en las que no es difícil reconocernos. Más que emocionar, busca que nos veamos reflejados en su film.

 En Boyhood asistimos a los piques entre hermanos, un padre ausente, una madre trabajadora, abuela sobre protectora, los matones del colegio, los primeros amores, etc. En definitiva, el paso de la ilusión de la infancia a la rebeldía de la adolescencia. La desorientación y la desilusión del paso del tempo. Todo ello mostrado sin grandes dramas ni tragedias, dentro de lo cotidiano. Como bien dice el título en castellano, momentos de una vida pero sin ahondar en lo trágico. La cámara podría haberse detenido en cualquiera de los elementos antes citados y habernos invitado a reflexionar sobre lo visionado, pero Linklater continua con un ritmo inexorable su narración. Nada de sentimentalismos, quizás todo eso venga en sucesivas películas.
 Boyhood  fluye como buena película-río que es, pero no parece querer llegar a ningún sitio. Hay una gran presentación de personajes y un desarrollo pero no hay un desenlace ni una catarsis. Algo que puede que decepcione a muchos espectadores. Sin ir más lejos, a mí el final me dejó con cara de idiota. Si no llega ser por la canción de Arcade fire pillo un rebote importante.


 Boyhood es una gran fotografía de nuestro tiempo y un reflejo de cómo la tecnología ha cambiado en la última década nuestra forma de relacionarnos. Boyhood es igualmente un retrato de la sociedad americana de los últimos 12 años: hechos como la guerra de Irak o la llegada de Obama a la Casa Blanca se ven reflejados. A su vez muestra elementos muy arraigados en la cultura norteamericana como el alcohol, el baseball, los continuos cambios de domicilio y esa inquietante unión entre armas y religión.
 Sutilmente Linklater viene a decirnos que cuando uno está en la plenitud de su vida no parece darse cuenta y sólo cuando ve que ha pasado lo mejor es consciente de ello. Parece una maldición del ser humano. De niños deseamos ser adolescentes y de adolescentes deseamos ser adultos para lograr una independencia que, una vez lograda, nos damos cuenta que no era para tanto y añoramos nuestra infancia. Es un mensaje quizás poco edificante para el espectador pero nunca está demás recordar aquello de disfruta el momento.

Debo destacar la importancia de la música pop/rock durante todo el film, no sólo como acompañamiento de las escenas sino como catalizador de la familia. Linklater no usa música original compuesta especialmente para el film, así evita dar énfasis a ciertos momentos (que es para lo que sirve la música en el cine) ni le dice al espectador cómo debe sentirse ante lo mostrado en cada escena. Boyhood se sirve de canciones de Coldplay, The flamming lips, The black keysGnarls Barkley y Gotye (entrte otros) para ir ambientando cada escena en un momento concreto.

De los actores cabe decir que están todos más que correctos. Hasta Ethan Hawke y Patricia Arquette están muy convincentes como padres divorciados aunque yo me quedo con la pareja de hermanos formada por Ellar Coltrane y Lorelei Linklater.

 A mí Boyhood me gustó, no la considero ninguna maravilla, más bien un film honesto que huye del drama y la la lágrima fácil para hacer pensar al espectador.

6,5

martes, 16 de diciembre de 2014

Predestination


Los hermanos Spiering fueron los responsables de Daybreakers, aquel engendro que podía haber sido una buena película sobre vampiros pero que se quedó en nada. Con Predestination lo intentan con el subgénero de los viajes en el tiempo.

 Basada en un breve relato de Robert A. Heinlein (autor también de Starship troopers) Predestination arranca francamente bien con un prólogo que nos recuerda a la ciencia ficción más clásica. Luego asistimos al relato de un cliente en un bar  que nos atrapa de forma irremediable. Tanto la fotografía como la música del film me parecieron excelentes y contribuyen a crear una fascinante atmósfera que te deja clavado al sillón. Buen inicio para un género en el que ya hemos visto casi de todo. La cosa continúa por cauces más que estimables, uniendo ciencia ficción y drama mientras se nos cuenta la historia de Jane. Una historia que tiene no pocos puntos de conexión con la obra del genial Philip K. Dick (cuya obra inspiró Blade Runner o Minority report) en cuanto a que los personajes nunca saben donde empieza la realidad ni su propia personalidad. Con Minority report tiene en común, además, el hecho de una brigada que castiga los crímenes antes de que ocurran, por lo que los detenidos son inocentes ya que nunca llegan a cometer sus crímenes. Una de las paradojas que tanto le gustaban a Dick y que siguen vigentes hoy en día: en nombre de la seguridad el Estado recorta libertades a los ciudadanos llegando al extremos de detener a posibles criminales que aún no han cometido ningún delito. Una premisa que no fue suficientemente explotada en el film de Spielberg.

Sin embargo, volviendo a Predestination, cuando los viajes en el tiempo entran en escena es cuando el film deja de hacer pie y se hunde sin remedio en un sinfín de paradojas temporales que no hay por donde cogerlas. Yo entiendo la ciencia ficción como un género de pura evasión, sin olvidar que todo relato siempre ha de procurar ser verosímil a ojos del espectador por muy fantasioso que sea. Si la trama no es creíble el espectador no entrará en la historia y el film será un rotundo fracaso.

 Me viene a la mente Regreso al futuro, quizás el film definitivo sobre viajes en el tiempo. Recientemente hemos visto otras películas sobre viajes temporales como Primer (en breve hago una reseña), Looper o  Cronocrímenes. Propuestas todas ellas bastante dignas y distintas entre sí que usaban las paradojas temporales para hacernos pasar un buen rato. Sin embargo, los Spiering han intentado rizar el rizo y llevando la premisa a sus extremos.
El problema de Predestination es que pretende dar demasiados giros y saltos mortales para sorprender al espectador que acaba por perder toda credibilidad. El eterno dilema de ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? acaba convertido en una pretenciosa y vacua sucesión de despropósitos. Lamentablemente, en la última media hora se pierde en tantas paradojas sin sentido que acaba siendo un galimatías que echa por tierra los logros conseguidos en la estimable primera hora.
 Para entendernos, Predestination pretende ser tan enrevesada de seguir como Memento, pero Memento te dejaba un buen sabor de boca ya que habías asistido a una original forma de contar una historia que eras capaz de ordenar en tu mente. Pero con Predestination se te queda cara de idiota. Tampoco llega al nivel de complejidad y posibles interpretaciones de Enemy, todo lo contrario, Predestination no parece pretender tener ninguna explicación (lógica o no). Es sólo una serpiente que se muerde la cola, un bucle infinito sin inicio ni final. Intentar buscarle el sentido es una pérdida de tiempo.
Lo mejor del film resultó la joven Sarah Snook, su relato inicial es lo único realmente destacable del film. Por su parte, Ethan Hawke está tan inexpresivo como suele ser costumbre en él.

 Creo que los aficionados a la ciencia ficción y a los viajes en el tiempo podrán disfrutar de Predestination siempre que no le busquen demasiada coherencia a la historia.

5

lunes, 12 de agosto de 2013

Antes de medianoche (Before midnight,2013)



Casi una década despues volvemos a encontrarnos con Jesse y Celine. Ahora de vacaciones por Grecia. Su relación ha madurado con los años, del amor de juventud se ha ido conviertiendo en algo muy distinto.
Ni ellos ni nosotros somos ya los mismos de hace casi 20 años, todos hemos cambiado y es hora de afrontar los cambios.
por suerte, esta tercera entrega no se limita a paseos de los dos protagonistas mientras charlan sobre lo humano y lo divino (bueno, de esto último bastante poco, ya me entédeis, es una forma de hablar). El guión  permite la inclusión de otras parejas en una divertida escena en la que una tertulia de sobremesa se convierte en una animada escena. En dicha escena tenemos a varias parejas de distintas procedencias y edades lo que le confiere al film una mayor riqueza que sus antecesoras, hay otros puntos de vista y otras formas de ver la vida. Ya no sólo asistimos al mundo según Jesse y Céline, hay otras maneras de ver la vida. Tampoco creo que haya sido casual que este film se desarrolle en Grecia, país cuna de la civilización y uno de los que peor lo están pasando con la crisis económica. Tampoco la relación entre nuestros protagonistas está en su mejor momento, el tiempo hace mella en su relación y las tensiones son inevitables.


 Lo interesante de esta serie de películas es que el espectador puede ver la evolución de los personajes, era de esperar que en este film se despejaran las dudas que se crearon con la anterior sobre el futuro de los personajes, pero no por ello el film resulta obvio o aburrido. Yo pasé un buen rato, creo que el guión es todo un acierto y tantos los actores como el director están más que correctos.

 Creo que tanto Ethan Hawke como Julie Delpy han cambiado física y profesionalmente y se nota que también han participado en el guión. Su interpretación está acorde con lo visto en las dos entregas anteriores e incluso aportan matices nuevos. Este tipo de cine americano a la europea entiendo que a algunos espectadores se les haga pesado o aburrido, pero yo encuentro reconfortante ver a personajes que son capaces de pensar y reflexionar. Para mí no es ningún problema este esquema casi teatral siempre que haya una buena historia y unas buenas líneas de diálogo. Como así es en este caso.


En definitiva,tras ver las tres películas en un fin de semana, creo que son un buen ejemplo de la evolución de una pareja, pasando de la idealización excesiva del otro en los primeros momentos (eso que se llama enamoramiento) al amor maduro en el que cada uno acepta sus propios defectos y quizás, con suerte, los de el otro.

El único pensamiento negativo que me viene a la mente es que Richard Linklater ha necesitado tres películas para contarnos esta evolución mientras Derek Cianfrance logró lo mismo sólo con la excelente Blue Valentine.




sábado, 10 de agosto de 2013

Antes del atardecer (Before sunset, 2004)

Nueve años después de Before sunrise llegó Before Sunset y nos despejó algunas interrogantes sobre la relación entre Jesse y Céline.

Nueve años después sus destinos vuelven a cruzarse, han madurado y ya no son tan inocentes. Han pasado muchas cosas en sus vidas y empiezan a ver la vida de otra manera. La pareja protagonista ya no son veinteañeros y en sus diálogos empieza a verse algo de amargura por los sueños incumplidos y los errores cometidos. Obviamente, ninguna ha podido olvidar la noche que pasaron juntos en Viena y ahora se les presenta una segunda oportunidad paseando por las calles de París.
Tengo que reconocer que esta segunda parte me gustó más que la primera, se me hizo más amena. Los protagonistas me parecieron menos ñoños y sus diálogos me resultaron más interesantes.  Por supuesto, la vida ha deparado sorpresas a nuestra pareja de ñoños enamorados y también el espectador se llevará alguna que otra respecto a la supuesta evolución de la relación de los protagonistas. Por su parte Linklater imprime un ritmo muy acertado al film y reduce la duración del mismo a horas y media (media hora menos que su predecesora), logrando que el film se pase en un satiamén. El guión huye de ciertos lugares comunes y evita ser una comedia romántica al uso. Incluso en su estética Linklater evita planos de la Torre Eiffel, ¿Una peli ambientada en París sin un solo plano de la Torre Eiffel? No puede ser. Pues sí. Obviamente se nos nuestra el París más bohemio (viejas librerías, jardines, paseos por el Sena, Notre Dame, etc) pero su seña de identidad no aparece por ningún lado, ni creo que haga falta.

 Una vez más, Julie Delpy y Ethan Hawke son la personificación ideal de estos personajes. Los años les sentaron muy bien a ambos y su capacidad interpretativa creo que se vio aumentada (algo que Hawke no suele demostrar). Ambos participaron en el guión demostrando que el proyecto les importaba.
 Si me dan a elegir una de las tres películas, yo me quedo con la segunda. Me pareció la que tiene el mejor ritmo y en la que los personajes están mejor desarrollados y contiene los mejores diálogos. Además, ese final con música de Nina Simone me gustó mucho. Una vez más Linklater nos dejó un final ambiguo abierto a múltiples interpretaciones que sólo fueron confirmadas casi una década después.



jueves, 8 de agosto de 2013

Antes del amanecer (Before sunrise, 1995)



Before sunrise es catalogada generalmente como una película romántica. Para muchos de mi generación fue un film de culto, reconozco que no la había visto hasta ahora y , con la perspectiva de los años, creo que no ha envejecido nada mal. No me voy a hacer un defensor acérrimo del film, pero sí es verdad que tiene ciertos valores que, curiosamente, han ido mejorando con las sucesivas entregas.


Jesse es un joven norteamericano que conoce en un tren a Céline, una joven francesa. Entre ambos surge cierta atracción y deciden pasar un día paseando por las calles de Viena hasta que salga el avión que le devuelva a él a casa. La premisa no deja de ser curiosa pero es el desarrollo lo que más me gustó de este film. La forma de definir a los personajes a través de los diálogos que se establecen entre ambos protagonistas consigue que el espectador quede atrapado en esta historia. Sólo transcurre en unas pocas horas paseando por una ciudad europea (esquema casi copiado de las tres unidades del teatro clásico: tema, espacio y tiempo) pero Richard Linklater dota a su film de un atractivo especial que emana directamente de que a todos nos hubiera gustado vivir un romance así. 


  El film es más que recomendable sobre todo si alguna vez fuiste joven en la década de los noventa, eso que se llamó generación X y que se quedó en nada, o alguna vez fuiste de interail. Sin embargo, me chirriaron algunas cosas que se pueden pasar por alto sin demasiados problemas, como que la manera de conocerse y empezar su relación me pareció un poquito forzada. Tampoco nadie se cree que un americano veinteañero sea así de ñoño o sensible, no queda muy creíble pero... estamos ante un film romántico ¿no?. Algún esfuerzo hay que hacer, todos sabemos que los jóvenes de cualquier lugar del mundo sólo piensan en una cosa. La sensibilidad del personaje encarnado por Ethan Hawke es lo único que me falló un poquito de este film.

 Sí me creí sin problemas al personaje de Céline, la joven francesa soñadora y algo neurótica, una joven fuerte que quiere cambiar el mundo. El choque entre las dos culturas y me resultó muy interesante. El yanqui es más conformista y cínico, mientras Céline es una luchadora y aún cree (o quiere creer) en cosas tan ridículas como la magia y el amor. Pasajes como el del mendigo/poeta y la lectora de manos ponen de relieve sus diferencias y lo que realmente les atrae del otro. Ambos son jóvenes llenos de ilusiones e inexpertos en muchos aspectos pero están decididos a aprovechar una oportunidad de la que se arrepentirán toda su vida si la dejan pasar. 
Reconozco que en algún momento me resulto un tanto pesado tanto diálogo y quizás un recorte en el metraje no hubiera venido mal. Dos horas es mucho tiempo para centrarse sólo en los diálogos (sólo unos pocos genios son capaces de hacerlo) y las bellas imágenes de Viena. Por cierto, es una buena oportunidad para descubrir los pasajes más bellos de la capital del Danubio aunque se queda muy lejos de El tercer hombre.

 Linklater fue muy hábil al dejar el final lleno de interrogantes, por suerte nos sacó de dudas casi 10 años después. ¿Mucho tiempo? No creo, los personajes y los espectadores debíamos madurar.




jueves, 18 de julio de 2013

La noche de las bestias (The Purge)


 En un futuro cercano todo crimen cometido durante una noche al año, conocida como La purga, quedará impune. Ni la policía ni las ambulancias estarán disponibles bajo ningún concepto.

 Obviamente, los ajustes de cuentas y las venganzas se levan a cabo en esta noche en la que todo vale y a nadie se le pedirán responsabilidades de ningún tipo. Tal medida fue tomada para erradicar la violencia de la sociedad durante el resto del año, siendo esta noche una válvula de escape y un gran negocio. ya sabemos que el miedo es un gran multiplicador del consumo. Aquéllos que tienen el suficiente dinero se dedican a invertir en seguridad para evitar problemas en La purga y los que no tienen dinero ni manera de protegerse son presas fáciles. Buena premisa no exenta de múltiples interpretaciones.

 Lamentablemente, una vez más tenemos que hablar de un film de terror que se queda en una interesante premisa mal desarrollada. The purge (¿Quién ha sido el insensato que ha titulado la película como La noche de las bestias?) sigue la estela de films como Paranormal Activity, Insidious o Sinister. Nada nuevo ni especialmente efectivo. Me aterra mucho más que la premisa del film se convierta en realidad que todo lo que sucede en la cinta. Tal y como va la cosa, no me extrañaría que algo así llegara a ocurrir en el país de las barras y estrellas. El aumento del uso de armas de fuego, el creciente presupuesto en seguridad, los vigilantes callejeros, la pérdida de libertades para ganar seguridad, etc son temas que no se desarrollan debidamente en el film. Son un simple pretexto para enmarcar un desarrollo no demasiado original. Una pena.
 Parece que los guionistas sólo pretenden asustar al público con los manidos sustos de siempre y no quieren que éste piense. Ya sabemos que nunca es conveniente analizar un film pero en este hay varios puntos que me hicieron saltar todas las alarmas mientras lo estaba viendo: ¿Por qué llevan máscaras los malos si en esa noche está todo permitido y nadie les va a acusar de nada? Entiendo que las máscaras son un recurso para dar temor al espectador, pero en el contexto de la película tiene poco sentido. ¿Por qué tanto empeño en atrapar a una persona en concreto cuando hay miles iguales en cualquier ciudad? ¿Por qué la familia protagonista es tan buena gente que no hay quien se lo crea? Los buenos lo son de una pieza, dudan pero finalmente eligen el camino correcto y asumen sus consecuencias. No me lo acabo de creer.

Puestos a pensar este film me recordó a la estupenda Perros de paja del gran Sam Peckimpah (en la que la persecución y acoso a una familia está mucho mejor presentada) e incluso a la reciente Los extraños o La habitación del pánico. Demasiadas referencias.


James DeMonaco pierde la oportunidad de hacer un film de terror con algo más de miga que lo habitual y se decanta por el lado fácil y los sustos previsibles. Al menos, el film se hace ameno y se pasa en un suspiro, lo cual siempre es buena señal.

En cuanto a los actores, parece que Ethan Hawke le ha cogido el gusto a estos films de terror tras Sinister. Tanto Hawke como Lena Heady (Juego de tronos, Dredd) están correctitos, sin más.
 Lo dicho, para pasar el rato y olvidar rápidamente.

4

domingo, 25 de noviembre de 2012

Sinister


Un escritor que se muda con su familia a una casa en la que ocurrieron unos terribles crímenes aún sin resolver



Sinister es otra película de terror que intenta seguir la senda iniciada por Insidious o Paranormal Activity como bien dejan claro en su cartel promocional. Es éste un tipo de terror que no pretende innovar ni inventar nada pero logra su objetivo de asustar por lo menos un par de veces. Si sólo buscas un buen par de sustos, no saldrás defraudado. La premisa inicial recuerda a El resplandor y el desarrollo es bastante rutinario para este tipo de cine y se hace inevitable que nos vengan a la cabeza varias cintas de terror japonés. Pero sí he de reconocer que sabe crear cierta tensión y me sobresaltó de mi asiento un par de veces (cosa que no siempre me ocurre con este tipo de películas y que cada vez valoro más). 

 La presentación de la familia del protagonista me pareció correcta, aunque no haya quien se crea que nadie se mude a esa casa. Me gustó el tratamiento del personaje de Ethan Hawke y sus motivaciones, está dispuesto a poner en peligro a su familia sólo por volver a tener éxito con un libro. Sin embargo, el film no desarrolla otros personajes, como los dos hijos del protagonista, que quedan bastante desdibujados y desaprovechados (aunque un de los hijos proporciona un buen susto).
Al director Scott Derrickson (El exorcismo de Emily Rose) deberían haberlo echado del gremio de directores tras dirigir aquella chapuza de remake de Ultimátum a la tierra, pero le han dejado dirigir esta peli en la que, al menos, salva los muebles. El tipo no es un genio pero se muestra hábil a la hora de crear la tensión necesaria, obviamente recurre a elementos ya de sobra conocidos como la oscuridad, los pasillos tenebrosos, los aparatos que se encienden solos, los inevitables niños tétricos y los desvanes. Me gustó el uso que hace de la proyecciones, su efecto es realmente impactante para el espectador. Lamentablemente, cuando el mal se materializa en un personaje, la cosa pierde algo de interés. Sigo opinando que siempre aterra mucho más aquello que no vemos. Además, el villano de turno parece una mezcla de cantante de goth metal nórdico y Michael Jackson (espero que no lo hicieran a mala idea). Quizás Derrickson abuse del truco barato de poner un primer plano terrorífico a traición, no es lo más honesto que se pueda hacer para asustar al espectador, pero funciona, vaya si funciona. Además, en esto del terror ya parece que vale casi todo, al menos Sinister no es un remake.

Pues eso, los amantes del cine moderno a base de sustos y golpes de efecto se lo pasarán de miedo. Los amantes del cine de terror más clásico saldrán defraudados. Yo le voy a dar un 5 debido al buen par de sustos que me llevé.





miércoles, 24 de marzo de 2010

DAYBREAKERS



En el 2019 una epidemia ha convertido a casi toda la raza humana en vampiros. Sólo quedan unos pocos humanos sin convertir que son cazados y usados para producir la cada vez más escasa sangre.


La idea del film no está mal, es un giro más a la ya manida idea de los vampiros. Se parece algo a la serie de televisión True blood (que me recomiendan insistentemente David y Alice pero que no veo el momento de hincarle el diente) por lo de la aceptación social de los vampiros y la necesidad de sangre.


Daybreakers es un film de género sin complejos y decentemente rodado. No tiene nada especialmente destacable, pero es un film digno, consciente de sus limitaciones y de su única pretensión de entretener a los aficionados a la sangre.

Con un inicio bastante prometedor, con una estética en tonos verdes y azules heredada de Matrix, el film de los hermanos Spiering nos presenta a una sociedad humana que ya no es humana, quizás nunca lo haya sido. Igual que en la sociedad actual, los pobres no tienen acceso al alimento (sangre en este caso) y son seres marginados por la sociedad. Por otro lado, siempre hay una empresa todopoderosa dispuesta a sacar tajada de la situación.


Daybreakers no es sangre nueva pero sí es un film aceptable para los aficionados al género de terror o vampírico (el resto deberían abstenerse). Hay algún susto y abundantes regueros de sangre brotando de yugulares abiertas de par en par e incluso alguna víscera. Vamos, lo que todo aficionado al cine de vampiros espera. Nada de vampiros por ordenador o ridículos triángulos amorosos con vampiros anémicos y hombres lobo con gaseosa en las venas.

Además tiene en su desarrollo momentos bastante logrados como el personaje de Willem Dafoe (Anticristo) y su fijación por Elvis o alguna vuelta de tuerca al tema de los vampiros (las orejas, los espejos, la luz solar, las ballestas, etc).

Lamentablemente no acaba de ser todo lo transgresora que promete y cae en los tópicos propios del género: un vampiro que reniega de su condición (un Ethan Hawke más inexpresivo de lo habitual, experimentos cochambrosos, chica mona/florero, sicarios no muy listos, malvado hombre de negocios (risible Sam Neill poniendo la cara de siempre), un sacrificio redentor, etc. Tópicos que el film intenta romper pero acaba aceptando como propios sin demasiados complejos.


El problema de este film es que al final se desangra renegando de su propia condición de film de terror sanguinolento. En la impactante escena final se nota que han levantado el pie del acelerador recortando las imágenes más brutales. Hubiera sido un final demasiado gore para una película con pretensiones comerciales. La clasificación por edades hubiera sido bastante restrictiva y parece que les ha dado miedo. Una pena, un final tan salvaje podría haber sido antológico para los fans sedientos de sangre.

5


lunes, 15 de junio de 2009

ANTES QUE EL DIABLO SEPA QUE HAS MUERTO

Dos hermanos con problemas financieros deciden montar un atraco a una joyería familiar. El plan es bastante sencillo pero la cosa no saldrá como esperaban.

La filmografía de Sidney Lumet incluye auténticas obras maestras como 12 hombres sin piedad (1957), Serpico (1973) o Network (1976). A sus 83 años ya no tiene nada que demostrar pero que siga regalándonos historias tan bien contadas como la que nos ocupa no deja de ser todo un lujo.

El film se centra en unos personajes que se ven atrapados por sus propias mentiras y no ven otra salida que seguir adelante. La huida hacia delante será en realidad hacia abajo y se irán hundiendo cada vez más en sus engaños. El típico pesimismo del cine de Lumet está presente: el drama está servido.

El guión de Nelly Masterson es muy bueno, un poco lento quizás para los espectadores más jóvenes o para los ansiosos de acción, pero atrapa. Sigue la moda de desordenar los hechos, te va contando la historia segmentada siguiendo a un personaje y luego a otro. Así el espectador va comprendiendo los diferentes puntos de vista y motivaciones de cada personaje. Cuanto más sabemos, más nos damos cuenta del lío en el que se están metiendo. Me gustó más que el film El punto de mira, está mucho mejor resuelto.

La dirección de actores de Lumet es magistral: Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke realizan unos de los mejores trabajos de su carrera como los dos hermanos metidos en problemas. Sobresaliente para ambos. El veterano Albert Finney está perfectamente creíble como el sufrido padre. Marisa Tomei (The Wrestler) se pasa media película desnuda y tiene el papel menos agradecido pero aún así está a la altura.

Recomendable, un cine del que ya casi no se hace.

7,5